CAMUS. A CONTRACORRIENTE

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8efdda91656ab3c74b50c9a0214408a9Título: Camus. A contracorriente
Autor: Jean Daniel
Editorial: Galaxia Gutenberg
Págs: 200
Precio: 19 €

 
Con evidente afán de llamar la atención, la por lo demás siempre correcta editorial Galaxia Gutenberg que apadrina Círculo de Lectores rebautizó hace dos años en España el libro de Jean Daniel ‘Avec Camus’ (‘Con Camus’) como ‘Camus. A contracorriente’, dejando que el adverbio introduzca el carácter y pasión del personaje, como si a Albert Camus, del que este año se cumple el cincuenta aniversario de su muerte, le hicieran falta alforjas para presentarse entre nosotros. Sin llegar al despliegue del admirable, y envidiable, país vecino (al fin y al cabo es uno de los suyos), en España nadie que no esté mínimamente interesado en la República de las Letras habrá podido pasar por alto los numerosos artículos en periódicos y revistas y los especiales monográficos dedicados en los suplementos literarios. Es el año Camus, aunque a finales del mismo nos daremos cuenta de que en realidad fue el año del último best-seller tapado sobre algún niño idiota que hace memeces o de la enésima narración sobre nuestra pesada, y verdulera, Guerra Civil. Pero vayamos a lo nuestro.
Jean Daniel, periodista, cofundador y director del prestigio semanario de izquierdas ‘Le Nouvel Observateur’, nacido como Camus en la Argelia que todavía era francesa antes de la guerra abierta del todos contra todos que enfrentó a las tropas regulares francesas, el FLN y el OAS, conoció al premio Nobel en 1953 cuando Daniel estaba al frente de la revista ‘Caliban’ y Camus le llama para iniciar una serie de colaboraciones que se prolongarían hasta que sus desavenencias sobre el discurrir de la guerra de Argelia (en la que Camus tomó un fiero partido contra todo tipo de violencia por revolucionaria o justa que fuera) hizo que se quebrara una relación profesional y de amistad que sólo la absurda muerte en 1960 del escritor y filósofo finiquitó para siempre.
¿Por qué escribe Jean Daniel esta obra? Sobre todo para reivindicar la figura moral (y lo ‘moral’ es un concepto muy querido a Camus) del pensador que se opuso al ‘espíritu del siglo’ y que le llevó a abandonar el comunismo burocrático y la obediencia a Moscú en un momento en que esto suponía convertirse en reo de traición a la clase obrera. En cualquier caso, a Camus, a diferencia de a Sartre, esto no le importaba lo más mínimo, puesto que sus humildes orígenes como hijo de una freganchin analfabeta le convertían inmediatamente en proletario auténtico y no ‘faux’ como el autor de ‘La náusea’. También para volver a recordar al Camus periodista, ciertamente más olvidado ante los logros de novelas como ‘El extranjero’, La peste’ o ‘El primer hombre’. Un Camus editorialista que seis días después de la liberación de París de la ocupación nazi escribió en ‘Combat’ “después de la resistencia, la revolución”, entendida como una revolución de los sentidos y de la libertad, una ganada democracia  que Camus, siente, se va a volver a perder en la frivolidad, el escándalo y la vida cómoda, lejos de las grandes ideas y principios que han forjado el triunfo frente a los alemanes.
¿Consigue Daniel su propósito? La obra es intuitiva, agradable de leer y da unas cuantas lecciones de ética y profesionalidad a los algo desnortados periodistas de hoy en día, lecciones que, en cualquier caso, nadie va a seguir bajo serio riesgo de ver peligrar su puesto de trabajo. En un momento dado, el autor se da cuenta del carácter introductorio de su texto al pensamiento y trabajos del premio Nobel francés y, aunque no rechaza el honor, se dirige a su hipotético joven lector para recomendarle la lectura de la póstuma y fragmentaria ‘El primer hombre’ como puerta de acceso al pensamiento y mundo camusiano. Opción arriesgada ante los textos canónicos de ‘La peste’ y ‘El extranjero’, pero al menos posibilidad original. Daniel soslaya bien el riesgo de convertirse en el Bujarin de Camus y escribir su particular ‘Abc del camusismo’ subrayando sus diferencias fundamentales con el autor argelino y la repulsa que, originalmente, le produjo la famosa frase en la que Camus expresaba que entre la justicia y su madre, él elegía a su madre.
En el mundo en el que vivimos, los estados todopoderosos que aniquilan bajo sus bombas a la población civil y los terroristas que ponen en su objetivo a víctimas inocentes no dejan de dar en todo momento la razón a Camus. Esa es quizá la mayor tesis final del libro de Daniel, la actualidad de su pensamiento en una realidad dominada por el terror de todo cuño donde muchos ingenuos confunden la expresión de la justicia con armarse una bomba al cuerpo y entrar en una discoteca. Sería edificante saber qué opinaría el autor de ‘La peste’ de ello. No puede ser. Un platanero nos lo ha impedido. La vida es absurda y es presente, como él sabía.

 
Iván Alonso