La historia de la Velvet Underground

5667296b31b955a4a04f8fb453af46e8Título: Up-tight. La historia de la Velvet Underground
Autores: Victor Bockris y Gerard Malanga
Editorial: Discos Crudos
Págs: 171
Precio: 22 euros

 
El negocio musical agoniza. Eso dicen los que llevan años viviendo de él, los que se han hartado a ganar dinero a base de promocionar cantantes y grupos badulaques, sin talento musical alguno, figurines esperpénticos alejados del arte y sólo cerca del ascua de los gorgoritos, que hacen dinero entre las masas del centro comercial. Por eso hace tiempo que pasé del hit-parade musical y de su némesis, la lista de grupos novísimos para modernos, y volví mi cara a los que supieron hacer música, revolucionar y hoy todavía, con dificultades, otros que tratan de tocar en medio de esta piscina llena de mierda que es el top-ten atufado de triunfitos, factores X y viejas glorias afónicas que se repiten más que el ajo crudo de noche al besar.
Curiosamente, mientras los apóstoles de la nada profetizan la muerte del trust sonoro, las librerías bullen de libros de música: biografías de grupos y artistas, compilaciones para desglosar una época o movimiento, recopilaciones de discos imprescindibles y ajustes de cuentas personales en forma de largas entrevistas le disputan sitio e interés a la soporífera y difunta novela patria y al enésimo ensayo histórico sobre cómo la monarquía nos regaló la libertad en medio de nuestra sempiterna ingenuidad natural de buen salvaje. ‘up-tight. La historia de la Velvet Underground’ es uno de ellos, no recomendado para amantes de los rizos de Bisbal ni para aquellos que quieran aparentar cordura ante sus seres queridos.
En sus 171 páginas se nos cuenta el nacimiento, fracaso y muerte de la Velvet Underground, ese grupo rockero que nació a principios de los sesenta en Nueva York de las cuerdas de la guitarra de Lou Reed, John Cale y Sterling Morrison, y que el genio controvertido y abusivo de Andy Warhol convirtió en una atracción de feria entre proyecciones de cine avant-garde, luces estroboscópicas sobre cuerpos de chicas en bikini y botas de cuero con látigos que hacían huir de los antros a los hippies fumetas llenos de falso amor al prójimo. Cuando nadie había oído hablar de los sex Pistols, ni de los punks, ni querían saber nada de guitarras crujientes y el grunge era sólo ciencia-ficción de la vida futura, unos tipos malencarados, vestidos de negro de los pies a la cabeza, cantaban sobre el placer de meterse heroína, de pasar un mono el domingo por la mañana y de esperar al camello en Harlem en medio de un sonido estremecedor, volcánico, con bombos horizontales de batería golpeados por mazas por su andrógina baterista Maureen Tucker y feedbacks de guitarras amplificados que chirrían y se retuercen, que transmiten a todo volumen toda la desesperación de haber nacido lumpen en la ciudad de los rascacielos. Los auténticos sonidos de la ciudad, como dijo Charlie Guillet en su fundamental libro sobre la historia de esa droga sonora que es el rock, y de sus moradores que pasan de aprender a tocar un chelo para transmitir con sus rudimentarios instrumentos los ruidos que se oyen desde la cocina del infierno que tan bien supieron dibujar en los cómics de ‘Daredevil’, otro sujeto que, curioso, se fía más del oído para sobrevivir en la urbe moderna.
Que nadie espere al abrir el libro de Bockris y Malanga un texto al uso, lineal, limpio y didáctico, escrito por un fan honrado que ensalza a sus héroes juveniles. La leyenda de la Velvet Underground no permitiría tal falta de originalidad. Publicado en 1983, esta reedición actualizada con la triste reunión de la Velvet en los noventa está cosido a base de entrevistas con figuras destacadas de la banda y fiel personal cercano, además de diarios, cartas y declaraciones recogidas por aquí y allá del esquivo Lou Reed que componen una cacofonía de voces muy cercana al propio sonido del grupo. Desde sus confusos orígenes, hasta ser tocados por la varita mágica de Warhol en The Factory y su posterior disolución por un amargado y triste Reed, eterno ego insatisfecho capaz de destruir el trabajo de sus compañeros para asirse al mundo musical. Un genio atrapado bajo la coraza de un psicópata. O eso dice su biógrafo.
Y es que estamos en manos de Bockris, arte y parte en el devenir del grupo,  personaje de su historia y autor también de la revanchista biografía de Lou Reed, donde le ajustó las cuentas al músico confuso del brazo agujereado y de la poesía intensa y descarnada del rock, el Dylan suburbial y, por qué no decirlo, aunque el chiste sea fácil, underground. Cercanía que lleva también al autor a comportarse como un sparring con el compositor de ‘Berlin’. Resentido, le sacude como a un peso pluma poco entrenado, llegando a llamar “incompetente” al músico capaz de grabar las maravillas de los discos de la Velvet y de ser, a un tiempo, su alma musical y su cáncer. Sólo los genios se pueden permitir esa facultad excesiva, y hay que reconocerlo, aunque duela. Y a Bockris le escuece la herida.
Imperfecto, torrencial, partidista, escrito en cinco agitados meses de actividad telefónica, esta nueva reedición en nuestro país funciona casi mejor como álbum fotografíco de la esquiva banda, como pieza de coleccionismo para fans irredentos y como introducción ilustrada a la Velvet y su mundo warholiano que como exhaustivo y definitivo estudio del grupo que se adelanto 30 años y se hundió en la sima más profunda por su cochamborsa ambición, por su intento de desafiar el horizonte. Aún así, viajar por sus páginas es sumergirse en una escena musical diferente, tomarse un trago con la Velvet, sentarse en un antro de Nueva York para descubrir la otra cara de la ciudad de Sinatra, donde todo no son ansias de triunfo en los ridículos musicales de Broadway sino días de asco, muerte y terciopelo del underground en botas de cuero para la noche espesa del ruido.
Iván Alonso