LA BIBLIOTECA IMAGINARIA
PresentaciónSala de ExposicionesEnlacesContacto
La Biblioteca
RSS
NOTICIAS/PROMOCIÓNATE. Marzo 2009 (I)
07/03/2010 22:36:18

PRESENTACIÓN DE “EL VUELO DE LOS DÍAS” EN MADRID


El próximo lunes 8 de marzo a las 19 horas en la biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla (Madrid) se presentará “El vuelo de los días”, I Premio Rara Avis de Ensayo (Ediciones Irreverentes), de la escritora Anunciada Fernández de Córdova, actual embajadora de España en Eslovenia. Los presentadores serán Joaquín Leguina y José Luis Alonso de Santos.


 


NOVELA JUVENIL DE FANTASIA "Kimismo: la Odisea del último Kiyama"


Elisa Cotarelo nos ha escrito para hablarnos de su libro:


Acaba de publicarse la primera parte de la trilogía "Kimismo", una novela juvenil hecha de intrigas y acontecimientos inesperados, donde el protagonista (Samuel) un joven ingeniero industrial que trabaja en una fábrica de automóviles en Madrid se enfrenta a un inesperado cambio que convertirá su vida en un desfiladero de aventuras después de que, tras viajar al pueblo natal de sus padres, muertos en un extraño accidente de tráfico, descubrirá el terrible secreto que les llevó a emigrar y su vida dará un giro radical convirtiéndose en un auténtica odisea donde ya lo único que importará será sobrevivir día a día.


Se puede leer o descargar en la página web: http://www.kimismo.com


 


"Realidad Aumentada", el sueño de un médico convertido en un thriller tecnológico


Bruno Nievas nos ha escrito para hablarnos de su novela:


Bruno Nievas es médico, y pediatra para más detalle. Ha trabajado en Madrid y en Almería, ciudad esta donde nació y donde ha vuelto para trabajar... y escribir. Tras diez años dedicado a la escritura como una afición, ha decidido por fin dar el "salto" con lo que es ya una novela en toda regla.
"Realidad Aumentada" es el título de su primera creación, un thriller protagonizado -como no podía ser de otra forma- por un médico (neurólogo, para más datos) con una inteligencia muy superior a la media que se ve envuelto en un proyecto de altísima tecnología que le atrae no sólo por su contenido, sino por la presencia de una ex-pareja que aún le tiene completamente obsesionado y que es el motivo de que teniendo más de cuarenta años, aún siga soltero.


El cóctel está aderezado con unos intrigantes sueños que sacuden los cimientos del protagonista y una trama que se desenvuelve a toda velocidad y que atrapa al lector en una vorágine por conocer más, dada la enorme cantidad de interrogantes que se abren nada más comenzar la lectura y que son constantemente resueltos por los protagonistas en una carrera contrarreloj.


Tecnología, informática, medicina y alto secreto son varios de los ingredientes básicos de un texto que no pretende otra cosa que atrapar, enganchar y volver adicto al lector con una historia que no se desenlaza hasta el último párrafo, y que deja absolutamente todas las cuestiones resueltas salvo una... ¿Serás capaz de no descubrir cuál es?


Más información en la web del autor  http://www.brunonievas.com/ o en la del libro


http://web.me.com/brunonievas/Sitio_web/Realidad_Aumentada.html, donde se pueden descargar las primeras páginas.


 


Los Lobos del Centeno en el Club de Lectura de la Casa de Cultura de Burela


El escritor Francisco Narla acudirá el próximo martes 16 de Marzo, a las 20:30, al club de lectura que semanalmente organiza la Casa de la Cultura de Burela, para compartir con los asistentes sus Lobos del Centeno.


 


WEBLIFE, LA COMUNIDAD DE ESCRITORES Y POETAS.


Vitaly Gorlychev se ha puesto en contacto con La Biblioteca Imaginaria para hablarnos de Weblife:


Weblife, www.weblife.es, es una nueva red social para los escritores y poetas
hispanos. Ya hay más de 500 autores activos en esta red. Una vez dado alta, usted tiene la posibilidad de crear un blog propio, así como  álbum de fotos o su propio
grupo, y participar en la vida social de esta red.


 


Presentación de “CUERPOS DIVINOS” EN MADRID


El jueves 11 de marzo a las 12 horas tendrá lugar en el Centro Cultural de Círculo de Lectores (O'Donnell, 10    Madrid) la presentación de la novela inédita de Guillermo Cabrera Infante publicada por Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores “Cuerpos divinos”. Este acto contará con la presencia de Miriam Gómez Cabrera-Infante y la intervención de Juan Cruz, Fernando Rodríguez Lafuente y Fernando Savater


 


NACE LA EDITORIAL ZUMAYA (GRANADA)


El pasado miércoles 3 de marzo tuvo lugar, a las 19 horas en la Fundación Andaluza de la Prensa (Granada), la presentación del primer libro de poesía editado por la recién nacida Editorial Zumaya: ‘DE HABLAR CONMIGO’ de José Ganivet (nº 1 de la COLECCIÓN POESÍA MAIOR, una de las tres colecciones poéticas que tiene la editorial -otra es POESÍA ABIERTA y otra, de POESÍA FEMENINA exclusivamente). Intervinieron en este acto Mariluz Escribano, Remedios Sánchez (editoras de Zumaya) y José Ganivet Zarcos (autor del poemario presentado). De la buena acogida de la presentación tanto de editorial como del poemario damos fé con la siguiente foto, tomada donde se pudo, es decir, desde prácticamente la última fila:


RENACIMIENTO. Kenzaburo Oé
07/03/2010 22:34:01

Título: Renacimiento


Autor: Kenzaburo Oé


Editorial: Seix Barral


Págs: 288


Precio: 19 €


 


Kenzaburo Oé (Osé, Japón, 1935) se ha labrado su reputación literaria a base de retratar el Japón menos exportable, el que no figura en un hipotético canon de la imagen nipona y que estaría encabezado por la gran megalópolis poblada de gente extravagante que tienen su mejor reflejo en el cómic manga y en los dibujos animados que Japón distribuye al resto del planeta. La imagen resultante es la de una sociedad acelerada y turbulenta, preocupada por una perfección inalcanzable y obsesionada con placeres que se niega a sí misma. En la gatera se deja el retrato de un Japón traumatizado por sus propios afanes, la denuncia de una sociedad envenenada por la potencia imperial que iba a ser y su presente realidad de país-portaaviones de Estados Unidos en el Pacífico, cuya descollante economía tecnológica se ve tambaleada cíclicamente por crisis sistémicas que hunden a la nación en severas crisis de identidad.


Oé no está interesado en nada de eso, sino en sus consecuencias. Ya en la lejana ‘Arrancad las semillas, fusilad a los niños’ la guerra mundial era la excusa para retratar la crueldad innata de una sociedad militarizada para con sus propios hijos, a los que encerraban en un poblado infectado de un mal invisible. Si ‘Una cuestión personal’ servía para sacar a la luz el trauma de unos individuos rechazados por la masa por su doble moral y su incapacidad de adaptarse a lo establecido, ‘Renacimiento’ vuelve a insistir en los temas habituales de Oé: los creadores como cuerpos extraños en la naturaleza japonesa, la familia como fuente de sufrimiento por la presencia de un hijo enfermo que simboliza toda la inocencia perdida del país del sol naciente.


Hay que decirlo de entrada: leer a Oé no es fácil, su lectura requiere codos sobre la mesa, silencio y concentración, es decir, precisamente la forma de leer que ya no existe. Si alguien está pensando en que el escritor acompañe sus horas de viaje en el metro, sus tardes en la playa y sus noches de resaca, es mejor que desista, se encontrará un muro infranqueable e impenetrable. Oé crea una fortaleza semántica y de discurso en sus obras que requiere de un lector natural, de un cazador de dobles sentidos y de experiencias internas. Sobre la superficie aletea siempre la sombra de lo que nunca sucede, de lo que se calla y vive en el interior.


También es posible que ‘Renacimiento’ no sea su novela más conseguida. La historia del director de cine Goro, que se suicida después de una ataque de la yakuza japonesa, y de su cuñado Kogito, escritor refugiado en Alemania que reconstruye los pasos que llevaron a la muerte de su familiar y amigo de la infancia no alcanza en ningún momento la fortaleza de discurso de anteriores trabajos suyos. Oé, hombre mayor que ha alcanzado unos venerables 75 años, parece empezar la larga despedida con una escritura cargada de melancolía y ajustes de cuestas con el pasado.


Demasiada realidad y referencias íntimas son las que asume el lector de Oé como para sentirse satisfecho. Es público que Goro y Kogito son trasuntos de su cuñado Juzo Itami y de él mismo, el primero de los cuales se quitó la vida conmocionando a una sociedad que siempre receló de la larga mano de la mafia japonesa detrás. Kenzaburo Oé, una vez más personalista como cuando relata las andanzas de su hijo con retraso intelectual, hace ir y venir a sus personajes, los sumerge en endiabladas reflexiones sobre la naturaleza de la muerte y la despedida y olvida la fluidez para aliviar todos y cada una de sus pesares.


Pero si bien es cierto que la novela no discurre con fluidez, también lo es que nadie como el escritor de Oé sabe hoy en día retratar un Japón lo más alejado posible del estereotipo y de las almibaradas fábulas de escribidores mediáticos como Haruki Murakami o Banana Yosimoto, escritores que han tratado de hacerse un hueco entre los devoradores de manga con desigual éxito. En ‘Renacimiento’ hay una consistente denuncia de la ultraderecha en Japón y sus actividades, un análisis y quasi refutación del mitificado suicidio y un destripamiento doloroso de los valores clásicos familiares para desmontarlos uno a uno. Preciso será esperar a los otros tres volúmenes que cerrarán esta trilogía, ‘¡Adiós a mis libros’! y ‘El chico de la cara melancólica’ para cerrar el juicio sobre una novela que aún no ha sido terminada y que, como toda obra en marcha, necesita de posteriores partes para relucir en todo su esplendor. 


Iván Alonso


ERÓTICA CELESTE. Antonio Enrique
07/03/2010 22:31:48

Título: Erótica celeste


Autor: Antonio Enrique


Editorial: Comala


Págs: 286


Precio: 10 €


 


Parece increíble la forma exponencial en la que ha crecido el conocimiento humano en los últimos años después de siglos y siglos de estancamiento. La ciencia llega cada día a más rincones, desvela cada vez más y más misterios. Sin embargo, no parece que los científicos vayan a llegar pronto a descubrir el origen y la naturaleza de ciertos aspectos inherentes al ser humano, como pueden ser el alma o el erotismo. Precisamente de esto último, de erotismo, nos viene a hablar Antonio Enrique en su obra que hoy comentaremos, “Erótica celeste”.


El erotismo siempre ha sido un tema tabú, independientemente del país o cultura al que nos refiramos. Sin embargo, los tiempos cambian a pasos agigantados, se van perdiendo los miedos y, en consecuencia, cada vez se habla cada vez más, y con mayor libertad, de este asunto en nuestros días. Si nos centramos en el mundo literario, diremos que muchos son los autores preocupados en indagar en el universo del amor y de lo erótico, cada cuál desde su propia posición. A veces lo hacen en forma de novela, otras tantas, a manera de estudio, ensayo subjetivo que en parte se apoya en ciencias como la biología, la antropología, sociología, neurología, psicología etc, u obra de reflexión fundamentada. Erótica celeste estaría, y puesto que el mismo autor confiesa que parte de lo que deja escrito entre estas páginas se basa en su propia observación y su experiencia vital, en la segunda categoría.


En Erótica celeste, esta obra acerca del erotismo en el ser humano, Antonio Enrique nos lleva de viaje desde la profundidad de la caverna, donde todo era terrorífico y sólo existía el instinto de supervivencia de la especie, hasta nuestros días, donde las posibilidades de relacionarnos los unos con los otros parecen infinitas. No se trata éste, sin embargo, por muchos siglos que haya entre uno y otro punto, de un viaje largo y pesado, sino más bien de un ameno paseo (los que conozcáis la prosa, siempre lírica y apasionada, de Antonio Enrique ya sabréis a lo que me refiero) con distintas paradas en las que abordar términos tan cruciales como el mal, la empatía (y la falta de ella), la timidez, el comportamiento seductor, el amor celeste, las parejas compensadas, la paciencia, la humildad, etc. Irremediablemente, como véis, lo terrenal y lo cósmico o astral se mezclan en esta obra que aspira a abarcar el asunto desde todos los puntos de vista posibles, dando una explicación válida a la esencia del ser humano, a algo tan misterioso como el erotismo.


Erótica celeste, en definitiva, este tratado tan íntimo de un autor tan polifacético, prolífico y brillante, es una interesante obra de reflexión personal escrita con la rica y agradable prosa que caracteriza a Antonio Enrique, con el fervor del que busca respuestas tanto fuera como dentro de sí mismo. En este libro el lector encontrará muchos puntos con los que estar totalmente de acuerdo, aunque puede que también muchos tantos que choquen con su forma de pensar. Y es que no creo que haya una sola manera de enfocar algo como la erótica del ser humano, este tema que, como decía antes, se le escapa a la ciencia (por ahora, y puede que por siempre). Soy de las que piensan que cada uno debe formarse su opinión sobre el asunto, una opinión acorde con los propios valores, ideales y experiencias, que puede que vaya cambiando a lo largo de los años; sin embargo, también creo que es bueno conocer las opiniones de los otros, pues siempre pueden aportarnos algo nuevo o hacernos replantearnos nuestros propios planteamientos, invitarnos a una nueva reflexión constructiva.


Como decía al principio, la ciencia avanza a velocidad de vértigo. Y aunque muchas incógnitas se están resolviendo en los últimos años, sinceramente, creo que de algunos temas nunca llegaremos a saberlo todo. En cualquier caso, es bueno adentrarse en obras como “Erótica celeste”, pues si bien no puede decirse que lo que en sus páginas se dicen sean verdades absolutas, siempre es posible aprender mucho de las palabras de, en este caso, su autor, Antonio Enrique, tan preocupado por el asunto.


Cristina Monteoliva


BEBÉS JUGANDO CON CUCHILLOS. Santiago Eximeno
07/03/2010 22:28:15

Título: Bebés jugando con cuchillos


Autor: Santiago Eximeno


Editorial: Grupo AJEC


Págs: 202


Precio: 9,90 €


 


Gusto y conveniencia: La tía de mi amigo Pepito (no es un amigo ficticio), hacía dieta y no adelgazaba. Y es que según descubrieron al tiempo, la buena mujer se tomaba el Biomanán, sí, pero después de meterse entre pecho y espalda el correspondiente plato de cocido o alubias. El sustitutivo alimenticio hacía las veces de postre y ella venga a quejarse de que aquello no servía sus propósitos. Es evidente que le gustaba el Biomanán, pero en esas condiciones no debía tomarlo. Gusto y conveniencia estaban reñidos. A mí con este libro de relatos me pasó algo parecido, al principio no acababa de convencerme, de llenar mis aspiraciones, y por eso me preguntaba si era o no conveniente la forma en que el autor lo pilotaba, si había transmitido su mensaje por los códigos normalizados. Y esto (mi duda), hasta que descubrí (como los familiares de Pepito sorprendieron el fallo garrafal de su tía), que existían relatos quizá con dos propósitos:


Propósito primero: narrar visualmente = la palabra al servicio de la imagen, una servidumbre visual.


Propósito segundo: narrar mediante la palabra = la palabra al servicio de la palabra, o contar una historia literaria pura y dura.


Cuando agarramos un libro casi siempre nos olvidamos del autor. Si Ángel Zapata en su obra La práctica del relato. Manual de estilo literario para narradores  dice que el escritor debe saber hasta si a su protagonista le gusta la nata de la leche, lo mismo cabría decir del lector respecto del escritor. Y es que no hay que olvidar que Santiago Eximeno http://www.eximeno.com entre otras cosas es diseñador de juegos de mesa, guionista, y cinéfilo, y eso necesariamente tiene que supurar en su escritura.


Propósito primero: En Propiedad Intelectual así como en Bebés jugando con cuchillos yo encontraba una administración demasiado roñosa de la información, una posología en exceso corta en relación al interés que despertaban los relatos. ¿Puede esa privación molestar al lector? A mí me molestó, porque no se trataba de la acostumbrada ocultación interesada de datos que luego se hacen aflorar y que cierran la narración, que tienen una función estructural, si no datos del todo inocentes: ¿Por qué hay que esperar tanto en Días de otoño para saber que el relato se desarrolla en Lanzarote? ¿Es que este hombre no es muy ducho en esto de la escritura? Pues ocurre simplemente que hay un lote de relatos “cinematográficos”, donde la minuciosidad en la descripción de cada movimiento, de cada acción física del protagonista puede incomodar al lector no habituado (p. 41) al género. ¿Gusto o conveniencia? Pues si me apuran yo diría que en cierta forma esa ralentización conviene al relato, lo ilustra (estoy hablando de Días de otoño, donde el protagonista es un anciano); son narraciones donde lo que menos importa es la siquis del protagonista. Lo más dulce es el relato paradigmático y el exponente más logrado de este grupo primero.  También Todo lo que siempre quiso. Luego ya empezamos a ver que no es que al escritor le guste esta forma de narrar, si no que es lo que le conviene al relato, lo que se ajusta, y coincidirán conmigo cuando lean F. A. Q. donde efectivamente la ausencia de cualquier nexo, de información blanca para relacionar  los segmentos de esta pieza, favorece el relato.


Será mejor que el lector que tenga ojo vago no acometa esta lectura que ahora mismo recomiendo. Otra vez a vueltas con Días de otoño terminé rascándome la cabeza, pensativo por el final con el que se despacha el relato, que no puedo desvelar. Y luego con Origami, pieza en la que ya empieza a aflorar ese Eximeno “convencional” que tan bien retrata no solo los dolores artríticios sino además del alma. Otro final repentino, raro, para el que no nos hemos preparado, y eso me sentó mal, muy mal. ¡Esto no puede ser una cuestión de gusto, de chulería, para gastar bromas pesadas uno no da esto a la imprenta! Pensé que tenía que haber algo más, que se trataba otra vez de la conveniencia. Y efectivamente llegué a la conclusión (no sé si esto será una pajilla mental) de que estábamos ante modelos de relato que reproducían el cuento antropológico japonés (no sólo por el tufillo nipón de la palabra origami) que el griego Lafcadio Earn se dedicó a recopilar y a poner en papel en el XIX. Y ya fue que a partir de ahí todo rodó mejor, que entendí que nada en Bebés jugando con cuchillos era por que sí, porque a mí me gusta el Biomanán, sino que todo era por la conveniencia de la historia cualquiera que fuera su tipología o molde.


Satisfecho de toda esa compleja teoría sobre un supuesto Feng Sui narrativo que me había montado, ya fue que empecé a disfrutar sin cortapisas de la obra. Quizá por que también coincide con que los relatos pasan mayoritariamente a perseguir el propósito segundo: contar una historia literaria pura y dura.


Si el comprador tuviera que pagar la cantidad de letra que hay en el libro… Y si tuviéramos que hacer una nómina de los géneros que abarcan estos nada menos que dieciocho relatos… Zombis en la que podría ser la España seudorural en Huerto de cruces. Terror cósmico de inspiración “Lovefcraftiana” en un Far West en el que Eximeno, con dos pistolas, no esconde su intención de homenajear al citado Lovecraft y al género western a la vez (Por un puñado de dólares). Tensión, ansiedad, malestar, náusea incluso. El vacío, una vida anodina, una inquietante indefinición sobre los difusos límites de la cordura del protagonista en Fragmento de una flor de pétalos carmesí.


Punto y aparte merece Anunciación. Pura ciencia ficción que brilla en lo literario. Invitación a la paradoja: ¿Hay que adoptar la forma del enemigo para combatirlo? Y entonces, si adopto la forma de mi enemigo ¿no estoy siendo ya mi propio enemigo? 


Cuerdas es un relato resistente, pasa la prueba del algodón: no nos incomoda la irrupción de un elemento escandalosamente fantástico en un marco realista. La atmósfera perfectamente dibujada de la infancia…


Y por qué no decirlo: dentro de este volumen tampoco falta el artista experimental. Polaroid constituye una colección de instantáneas terroríficas unas, surrealistas otras, realistas, terriblemente realistas otras, desasosegantes todas. La número 12 dice:


“Un hombre elegantemente vestido se arrastra por el suelo impulsándose con sus brazos. Sus piernas yacen varios metros atrás, amputadas, inmóviles. El hombre vuelve la cabeza a cada momento, los ojos muy abiertos, temiendo que, en cualquier momento, las piernas corran tras él”.


 


La adolescente de “Los abrazos rotos” de Pedro Almodóvar se extraña de que en el pueblo manchego de donde procede su familia la gente tenga comprada su tumba, costumbre por lo demás bastante común entre los ancianos de algunos pueblos de España. Los mismos que deberían leer el no exento de ironía y humor negro La hora de la verdad. Imitando a la perfección el lenguaje neutro, los defectos de traducción o norteamericanización del español, y la tipografía de un informe, nos introduce en los aspectos prácticos de un hipotético procedimiento escatológico futuro en el que se incluiría el “encierro controlado” (mi novio es un zombí, que diría Alaska). Y en los más tristes (en el libro no hay concesión alguna al optimismo, otro aspecto que llama la atención), como es el caso de la muerte infantil. Es sorprendente ese ejercicio de distanciamiento, de mimesis con algo parecido a un artículo de Selecciones del Reader’s Digest.


Y si de digestiones se trata, desde luego este es lento de metabolizar, pero pesado eso sí que no. Siempre y cuando no se acompañe con un Biomanán después de la comida. Buen provecho. 


José Cruz Cabrerizo


EMILY THE STRANGE. LOS DÍAS PERDIDOS. Rob Reger y Jessica Gruner
07/03/2010 22:25:02

Título: Emily the strange. Los días perdidos.


Autores: Rob Reger y Jessica Gruner


Ilustraciones: Rog Reger y Buzz Parker


Traducción: Alexandre Casal Vázquez


Editorial: SM


Págs: 268


Precio: 12,95 €


 


Numerosas son las cosas que se pueden perder en la vida, tanto materiales como inmateriales (podríamos pasarnos el día entero haciendo una lista, y aún así no acabaríamos). Sin embargo, hay algo que parece que siempre queda, a pesar de todo: la propia identidad del individuo. ¿He dicho siempre? Es cierto: hasta esto puede desaparecer. ¿Te imaginas despertarte un día en un lugar que te es totalmente ajeno y sin ni siquiera saber quién eres? Así es como arranca “Emily the strange. Los días perdidos”, el libro del que hoy hablaremos.


La chica del vestido negro y eterno mal humor despierta un día en un extraño pueblo de color beige llamado Blackrock. Cuatro son los gatos que la siguen a todas partes, y una extraña camarera la que le da empleo en el bar local, El Dungeon. Y puesto que la chica, la misma que decide llamarse Tijereta hasta que averigüe su nombre, que le ha pasado y porqué está en un pueblo tan pequeño y extraño, también tenía un cuaderno entre sus manos cuando despertó, decide contarnos todas sus aventuras, a manera de diario, desde el primer día hasta el último, justo un mes después.


La narradora y protagonista absoluta de esta historia no es otra que Emily, sólo que ella no sabrá que es así como se llama hasta el final de su aventura. Como decía antes, su apodo mientras averigua que es lo que le ha pasado y como ha llegado a un pueblo tan intrigante es Tijereta. Es un nombre un poco raro para una niña, pensaréis; pero es que esta chica no es nada común, ni como ágil y brillante narradora de su más que curiosa historia ni como persona.


La Emily / Tijereta que conoceremos a lo largo de estas páginas es una niña morena de trece años, muy pocas ganas de sociabilizar con la gente (aunque no todo el mundo le caiga tan mal como ella se esfuerza por demostrar), un gran amor por los felinos, un vestido negro en cuyos bolsillos parece caber de todo y una enorme capacidad para arreglar aparatos mecánicos de cualquier tipo. Con perseverancia, paciencia, astucia y buenas dosis de ironía, así es como logrará esta muchacha averiguar el significado de todas las cosas misteriosas que irá encontrando a lo largo de su camino, y así también nosotros, los lectores.


Acompañan a Tijereta / Emily en esta aventura un sinfín de pintorescos personajes que llenan de colorido un pueblo tan soso y beige de Blackrock fundado por la extravagante Emma LeStrande: Cuervo, la camarera eficiente de poca conversación; Jackey, el niño que lee las mentes; Attikol, el egocéntrico feriante dispuesto a hacer cualquier cosa por conquistar el corazón de Cuervo; su amigo Ümlaut, también enamorado de la poca comunicativa camarera; Schneider, el detective privado y chico para todo; Molly Merriweather, la niña que se parece físicamente a nuestra Tijereta /Emily, aunque poco más... Imposible encontrar a alguien relativamente normal en estas páginas. Aunque, ¿creéis que es algo que haga falta?


Emily the Strange. Los días perdidos, en definitiva, y a pesar de su título, que puede llevar a engaño (no creo que tengan nada de perdidos los días que Emily pasa en Blackrock, ni creo que ningún lector pueda verlo de esa manera una vez sumergido en la lectura) es una muy interesante novela de corte juvenil que, sin embargo, hará las delicias también de los adultos que se decidan a leerla. Con gran inteligencia, astucia y mucho sentido del humor, los autores,  Rob Reger y Jessica Gruner nos ofrecen un libro de aventuras original acompañado de unas ilustraciones muy cuidadas (obra de Rob Reger y Buzz Parker). Todo es impredecible en el mundo de Emily, cualquier cosa puede pasar mientras esta chica recupera la memoria. La diversión están, por tanto, totalmente garantizadas.


Espero no perder nunca la memoria, sobretodo porque no creo que supiera salir tan airosa de la situación como la brillante Emily. El libro que hoy os comento es tan sólo la primera parte de sus numerosas aventuras. No puedo esperar para saber cuál será la siguiente de las hazañas de esta adolescente. Estoy segura de que si lees Emily the strange. Los días perdidos, te sucederá lo mismo. ¿A qué esperas para comprobarlo?


Cristina Monteoliva


Conversando en diferido con CAROLINA MOLINA
01/03/2010 22:23:46

Inauguramos la semana y el mes en La Biblioteca Imaginaria con la entrevista que nos concedió vía email hace unos días la escritora de origen madrileño pero íntimamente ligada a la ciudad de Granada Carolina Molina. Hablamos con la autora, sobretodo, de su última novela recientemente presentada en Granada (las fotos dan fé de ello), “Guardianes de La Alhambra”, una entrañable novela histórica que nos habla de La Alhambra que conocieron los autores románticos y mucho más (como siempre, la reseña de la obra tras la entrevista, no tiene pérdida).


Os dejo ya con las palabras de Carolina. Disfrutad esta entrevista:


¿Recuerdas el momento en el que supiste que serías escritora?


Sí, con doce años. Desde que leí Mujercitas años antes tenía muy claro que quería seguir los pasos de Jo March. Lo del periodismo vino después, como a los catorce, necesitaba escribir algo dinámico y supe que el periodismo me proporcionaría esa manera de escribir.


¿Dónde sueles buscar la inspiración?


En todas partes. Soy una caja de inspiración. Puede surgir de pronto, de una conversación, de una película, de otro libro. Normalmente los hechos históricos que localizo en los libros de historia suelen darme la base.


¿Qué encuentras en la novela histórica que no hallarías en otros géneros?


Diversión, dinamismo. Historias reales que puedes moldear. Y sobre todo el poder retrotraerme a otros tiempos que no he vivido. Aprender mucho, siempre he pensado que la novela histórica tiene un punto didáctico que no tiene otro género literario.


 


 


 


¿Cuándo te enamoraste de la Alhambra?


Cuando llegué a Granada en 1995. Sin embargo, cómo son las cosas, el único cuadro que tengo pintado por mí cuando tenía 16 años es curiosamente de la Alhambra. No sé por qué la elegí. Sería el destino que me iba hablando.


¿Cómo surgió la idea de escribir “Guardianes de la Alhambra”?


Mientras escribía la novela Max, el romántico, sobre la vida de Max Cid (hijo del protagonista de Guardianes) empecé a enterarme de los actos en conmemoración del aniversario de la muerte de Irving. Y caí en la cuenta de que no existía una novela ambientada en la época ruinosa de la Alhambra (siempre se había descrito a la Alhambra en su momento de esplendor) y claro está Irving tampoco había sido evocado en ninguna novela siendo un hombre tan importante para Granada. Entonces dejé la novela que estaba escribiendo sobre Max Cid y decidí escribir la anterior en el tiempo, es decir, la de su padre, Manuel Cid que seria contemporáneo de Irving.


¿Te hubiera gustado conocerla tal y como lo hicieron los viajeros románticos del XIX?


Por un lado sí, pasear por entre sus ruinas. Yo soy muy romántica en ese punto. Cualquier piedra perdida en la inmensidad me parece que me habla. La arqueología es una de mis asignaturas pendientes, soy gran aficionada. Yo también soy un poco como Manuel Cid que era pintor de ruinas, sólo que yo las describo.


¿Crees que estarían contentos los románticos que la visitaron en ruinas de las transformaciones que todo el monumento sufrió más tarde?


No. Algo de eso intento reflejar en el libro. No sólo por las tan discutidas actuaciones de Rafael Contreras, sino porque para un romántico las ruinas tienen sentido por sí mismas.


 


 


 


¿Existieron de verdad las mujeres guardianas de las que tu novela habla? ¿Y la familia Cid?


Entre los viajeros románticos existieron mujeres, muchas, de hecho Miriam López-Burgos ha investigado sobre este tema. Yo no he sacado todas las mujeres que visitaron la Alhambra porque no me coincidieron en fecha y no quería abusar de personajes reales, sólo de los conocidos del gran público. La más conocida fue Josephine de Brickman que sí aparece en la parte final de la novela. El personaje de Francesca di Mare es totalmente ficticio, refleja el ideal de mujer que sin duda hubo, aunque en poca medida en el siglo XIX. La mujer siempre ha estado relegada, pero es cierto que en los ámbitos artístico siempre ha tenido mayor libertad. En cuanto a Manuel Cid es totalmente un personaje ideado y será el primero de una saga.


¿Crees que te ha faltado algo por contar en esta novela?


Mucho.Y también de Irving, porque cuando empecé a documentarme sólo había traducciones y libros de los años 50. Más tarde, con el aniversario, salieron libros muy interesantes y estudios que nos hacen comprender mejor a Irving. Pero en una novela siempre hay algo que puedes cambiar, así que tienes que conformarte con lo que queda y nunca reprocharte nada.


 


 


 


¿Qué esperas que encuentren los lectores en “Los guardianes de la Alhambra”?


Diversión. No pretendo más que sea una novela entretenida y que puedan aprender algo más de la historia de Granada. Si alguien me dice que es una novela que se ha leído de un tirón, entonces es que he acertado.


¿Tienes ya nuevos proyectos? ¿Una segunda parte para esta historia, tal vez?


Sí, Max el romántico está a las puertas. Pero tengo otros proyectos muy interesantes, como coordinador la sección Erase un cuento del Heraldo del Henares en donde se da cabida a todos los grandes cuentistas españoles. Y también tengo proyectos periodísticos y uno muy especial, que espero salgo con ayuda de todos. Un cuento para niños muy emotivo en donde tendré que poner mi corazón por completo.


Muchas gracias, Carolina, por tu tiempo y tus palabras. Esperamos que tu libro tenga mucho éxito, así como ver pronto en las librerías la segunda parte de la historia.


Y a todos vosotros, amigos lectores, como siempre, gracias por estar ahí.


 


Cristina Monteoliva


 

GUARDIANES DE LA ALHAMBRA. Carolina Molina
01/03/2010 22:18:26

Título: Guardianes de La Alhambra


Autora: Carolina Molina


Editorial: Roca Editorial


Págs: 368


Precio: 19 €


 


Entrar en La Alhambra es a veces misión imposible. Son cada vez más las personas que vienen desde todo el mundo para ver con sus propios ojos el monumento más visitado de España. Parece mentira, sin embargo, que el conjunto monumental pasara prácticamente desapercibido durante siglos, abandonado por las autoridades, pasto de la más miserable de las ruinas. De los años en los que La Alhambra comenzó a recuperar todo su esplendor y otros temas igualmente interesantes, de eso sabréis gracias a “Guardianes de La Alhambra, la novela de Carolina Molina.


La curiosidad y el aburrimiento llevan a Max a entrar en la biblioteca de su difunto padre y descubrir que su progenitor llegó a codearse con grandes personalidades del siglo XIX que pasaron por Granada. Más tarde, y gracias a Dolores Molina, una de las guardesas de La Alhambra, el joven Max descubre la verdadera vida de Manuel Cid, y, con ello, también la de la Granada y La Alhambra de aquellos años.


Existen en esta historia tres partes perfectamente diferenciadas. En la primera de ellas, y a manera de introducción, conoceremos, aunque no en exceso (para ello habrá que esperar a la segunda parte de esta obra, pero eso ya es otro tema aparte), al narrador de esta novela histórica: el joven Max Cid, ese muchacho que vuelve a Granada después de haber vivido fuera durante casi toda su vida, el mismo que de pronto se interesa por conocer a un padre que siempre fue para él un perfecto desconocido.


Tras esta primera parte, nos encontramos con otra en la que el protagonista sería Washington Irving, el más célebre de los visitantes de La Alhambra, el hombre que advirtió al mundo de que algo había que hacer para que el monumento no se perdiera del todo. El relato, tremendamente entrañable, nos muestra la vida del americano entre las paredes del monumento que tanto llegó a amar, su interés por las gentes que allí vivían así como por las leyendas. Es éste un Irving cercano y amable, un hombre comprometido al que echaremos de menos, en cierta medida, en la última parte de esta historia de historias.


La tercera y extensa parte se centra, sobretodo, en la historia romántica, con todo lo que el término conlleva, entre Manuel Cid, el melancólico pintor de ruinas, ese hombre de poca determinación y carácter algo egoísta, y la inteligentísima Francesca de Mare, una mujer bella y adelantada a su tiempo, un personaje ficticio que bien podría representar a todas las mujeres extranjeras que también se preocuparon por el monumento, por su conservación y cuidado. Aparecen aquí también, como quien no quiere la cosa, multitud de visitantes extranjeros, a cual más pintoresco e imprescindible (Prosper Mérimée, Richard Ford, Alejandro Dumas, Théophile Gautier, por citar unos pocos nombres). Aunque a veces parezcan meros figurantes, no hay que olvidar que todos y cada uno de ellos puso su grano de arena para que La Alhambra fuera el monumento mundialmente conocido y admirado que es hoy.


Podría pasarme horas y horas hablando de los personajes secundarios ya que son éstos numerosos y algunos diría yo que hasta más interesantes que los protagonistas. Dejadme destacar brevemente a unos cuantos: Dolores Molina, la guardesa más encantadora junto con su fuerte tía Antonia; el guía Mateo Ximénez y su numerosa y paupérrima familia; Julián Mínguez, el polifacético idealista amigo de Manuel Cid; la pérfida Bárbara Benajara, siempre tan apegada al dinero…


Guardianes de La Alhambra, en definitiva, es una deliciosa novela histórica que nos da a conocer un periodo fundamental para el monumento: aquél en el que por fin empezó a tomarse conciencia de que los palacios estaban en serio deterioro y había que hacer algo importante por que el monumento no desapareciera. Sabremos además, a través de sus páginas, de los episodios más importantes acontecidos en la ciudad de Granada en aquellos años, la forma de sus calles y casas, las claras diferencias entre los adinerados y los pobres, los terremotos e inundaciones. Por si fuera poco, seremos testigos de una apasionante historia de amor imposible, de un romanticismo extremo y de final totalmente inesperado. ¿De verdad se puede pedir más?


La Alhambra que conocemos hoy en día dista de la original, también de aquellas bellas ruinas que conocieron los viajeros románticos. Tal vez haya perdido cierto encanto, puede que sus fantasmas se encuentren estresados con tanta visita diaria. Así que si lo que queréis es conocerla tal y como era en el siglo XIX así como todo lo que aconteció en Granada en esos años, no tenéis más que recurrir a Guardianes de La Alhambra. Estoy segura de que será una visita que disfrutaréis.


Cristina Monteoliva


SARINAGARA. Philippe Forest
01/03/2010 22:16:46

Título: Sarinagara


Autor: Philippe Forest


Traducción: Güido Sender


Editorial: Sajalín


Págs: 263


Precio: 18 €


 


 


¿Cómo enfrentarnos al dolor de una pérdida? Esa pregunta universal a la que tarde o temprano tenemos que responder vertebra las historias narradas en Sarinagara.


Hace unos años asistí a una conferencia en la que el tema a tratar era "Cómo afrontar correctamente la pérdida", eso que aquel conferenciante, psicólogo y médico, denominaba afrontamiento. Podríamos decir que el tema del dolor, de la pérdida es uno de los universales en la literatura y que, estrictamente, aborda un sentimiento muy humano, una experiencia básicamente compartible. Desde este punto de vista Philippe Forest no aporta ninguna novedad, pero no lo pretende, porque su enfoque es un enfoque que nos habla de vidas, de humanidad, de experiencia y de dolor. No parte desde un punto de vista psicológico, ni médico ni científico.    


Es difícil definir  y catalogar este libro. Si partimos de la idea barojiana de novela, saco donde cabe todo, podemos catalogarla como tal, pero desde el punto de vista de la novela decimonónica nos encontraríamos fuera del canon. A caballo entre la escritura diarística y las biografías, el lector no encontrará la clave hasta el final. Clave que le ayudará a entender qué plantea el autor y cuáles son las estructuras comunes que hacen de nexo para unir las diversas historias. Pero empecemos por el principio.


Philippe Forest crea un libro a partir de una palabra: sarinagara, que en japonés significa sin embargo. Uno de los haikus más conocidos de Kobayashi Issa, poeta japonés, (1763-1827) dice: sólo rocío-es el mundo, rocío-y sin embargo. Y ese último verso justifica esta novela. Un verso que deja todo abierto, que habla de todo lo que es la existencia, la vida y la pérdida. Un verso por el  que bien vale conocer la historia de su autor.


A Philippe Forest le atormentó un sueño, un sueño que con el tiempo se hace realidad. Un sueño aterrador que nos conduce hacia un sorprendente final. Pero los sueños sólo se hacen realidad cuando se olvidan.


La vida del autor es el tránsito por el que se precipitan las historias, tránsito que nos lleva a conocer a Kobayashi Issa, uno de los poetas japoneses más reconocidos pero también a Natsune Soseki (1867-1916), novelista iniciador de la novela moderna, y a Yosuke Yamahata (1917-1966), fotógrafo conocido por ser el primero en fotografiar la catástrofe de Nagasaki tras el lanzamiento de la bomba atómica.


Las desgracias vividas por estos tres autores a lo largo de sus vidas, historias de abandono y de pérdida en el caso de Issa, de desarraigo y hastío en la de Soseki y de culpabilidad en el caso de Yamahata, nos muestran nuestra debilidad y nuestra fortaleza, nuestro lado más humano y también el más vil.


Philippe Forest escribe Sarinagara después de  dos libros en los que el tema fundamental es la pérdida, el fallecimiento prematuro de su hija. Tras estos dos primeros libros en los que afronta la experiencia de modo directo, decide escribir esta novela con una misma temática de fondo pero desde un punto de vista diferente. Obsesionado por esa muerte que marca su vida no sólo como autor, sino también como persona, busca encontrar el mecanismo que le haga soportable ese dolor y piensa que viajando encontrará su significación. Y ese mecanismo, como aquel sueño que se olvida y que acaba cumpliéndose, lo encuentra compartiéndolo con otras historias de otras pérdidas. En Japón, y no es vano que ocurra en ese lugar en donde las historias de esos tres personajes se unen.


Philippe Forest esgrime una prosa de gran delicadeza formal pero no exenta de profundidad, fácil en su expresión pero, al mismo tiempo, densa en su pensamiento. El lector no encontrará en Sarinagara una historia ligera de digerir pero sí la promesa de una experiencia real, que se percibe y se siente como propia desde la primera línea, profunda y sensible.


Leer Sarinagara es hacerse más humano, es compartir el dolor de alguien que lo sintió cerca para revivir y renacer porque, como nos señala el autor, "sobrevivir es la prueba y el enigma". En definitiva, una experiencia emocionalmente intensa.


Luís Vea García


LOS CUADERNOS DE FRITZ KOCHER. Robert Walser
01/03/2010 22:15:41

Título: Los cuadernos de Fritz Kocher


Autor: Robert Walser


Traducción: Violeta Pérez y Eduardo Gil Bera


Editorial: Pre-Textos


Págs: 160


Precio: 12 €


 


El nombre de Robert Walser se me grabó mientras leía «Doctor Pasavento» de Enrique Vila-Matas. Probablemente, habría visto antes su nombre, casi con toda seguridad en algún otro libro de Vila-Matas, pero esta vez, se quedó. Dice:


 


"Me gustaba la ironía secreta de su estilo y su premonitoria intuición de que la estupidez iba a avanzar ya imparable en el mundo occidental […] Admiraba de él la extrema repugnancia que le producía todo tipo de poder y su temprana renuncia a toda esperaza de éxito, de grandeza” («Doctor Pasavento», p.15).


 


Me intrigó. Ahora he podido leer, por fin, a Walser, concretamente su primer libro, escrito con 17 años y publicado en 1904.


«Los cuadernos de Fritz Kocher» se inicia con un prefacio en el que tropezamos con un primer ocultamiento: tratamos con el editor de los textos, que nos dice que el joven autor de estos cuadernos ha fallecido. Además, sirve este prefacio para dar el tono, pues advierte al lector que “es muy posible que en ocasiones estos escritos parezcan pueriles, o incluso maduros”. Entonces podemos leer las típicas redacciones escolares sobre el otoño, la amistad, la escuela… en total veinte.


En la contraportada se recoge la opinión de Hermann Hesse sobre estas composiciones: “lo que en ellas llamaba más la atención y atrapaba era, sin embargo, la cuidada y fluida dejadez en su exposición, la alegría en la disposición de frases y fragmentos ligeros, simpáticos y agradables que tan rara vez se encuentra en escritores alemanes”. A lo que se une el análisis de la sociedad a través de la opinión, muchas veces inquietante, del joven Kocher.


Al finalizarlas, me asalta un extrañamiento, pues el resto del libro parece alejarse del propósito esbozado en el prefacio; son tres narraciones («El oficinista», «Un pintor» y «El bosque») donde ya no se nos habla de Kocher.


El primer texto es un estudio sobre “un personaje notable, el oficinista”. Aquí podemos encontrar la ironía que resaltaba Vila-Matas. En el segundo, esboza toda una poética sobre la pintura y el arte en general. La manía filológica, que se empeña en querer ver más allá de los significados explícitos, podría hacerme advertir que si sustituimos “pintura” por “literatura” estaríamos ante la intención artística de Walser. Juzguen:


 


"La fama me es indiferente, ya que conozco a los hombres como para hablar sucesivamente de su ansia, belleza y maldad. La falta de criterio de la masa no es más que un amplio reflejo de la falta de criterio de los cultos […] Vivo despreocupado, no tengo que tener miedo del mañana; ¿qué beneficio me iba a reportar el reconocimiento?” (p.112-113).


 


El último texto es una magnífica reflexión sobre el bosque como tema principal; sin embargo, en muchas ocasiones el bosque sólo es el punto de partida de una digresión sobre el amor, el arte, la Naturaleza en general.


Cuando acabé el libro no tuve más remedio que volver a Vila-Matas y su «Doctor Pasavento». El círculo se vuelve a abrir.


Raúl Rubio Millares


MÁLAGA Y LA NUEVA OLA: MÚSICA Y VIDA NOCTURA 1979-1985. José Luís Cabrera y Lutz Petry
01/03/2010 22:13:59

Título: Málaga y la Nueva Ola: música y vida nocturna 1979-1985


Autores: José Luis Cabrera y Lutz Petry


Edición: Alfama


Págs.: 241


                       


Crónica sagaz y minuciosa, además de imparcial, de una época que realmente existió y la hizo diferente de otras épocas, de otras “málagas” y de otros núcleos urbanos del país, la obra se abre con un prólogo que hábilmente demuestra que Málaga nunca fue una periferia provinciana sino, todo lo contrario, un foco de iniciativas culturales. En dicho prólogo se hace obligada referencia a la generación del 27 y la revista Litoral, pero los malacitanos ya estamos acostumbrados a que nos la metan doblada con estas cosas. Que no está mal, oiga, pero que aquí no viene al caso. A los autores debemos el favor de que en la época se dedicaran más a observar y menos a beber, como dice Ojeda (no el torero, claro); también le debemos un agradecimiento por haberse constituido en la memoria colectiva de esos años entre oscuros y alegres, que rompieron con tanto rollo profundo y tanta politización, y donde lo incorrecto (¡ay!) aún no existía.


Pero el libro, con todos mis respetos, no es sólo hijo de sus autores, es hijo del momento, de las personas que lo vivieron, que elaboraron fanzines o, simplemente, llenaron las pistas de baile. Es hijo también de los comentarios plurales que, a título pasado, recogen oportunamente los autores y de entre los que yo destacaría los de Marisa García, por su ironía desenfadada. La cito textualmente: “Nos decíamos vanguardistas pero todo nos llegaba mascado. Lo que teníamos que oír y leer, cómo bailar y vestirnos y hasta cómo tocar. Éramos unos críos jugando a ser, algo divertido y patético a la vez... Si en Madrid tuvieron La Edad de oro, aquí la cosa quedó en una Edad del Bronce.”


Y es que ahora que ha pasado el tiempo, ¿no ha llegado el momento de ser un poco autocrítico? Quizás. Sin embargo, el propósito del libro, su verdadera esencia, más allá de la dicotomía Cámara-Danza Invisible de la que ya tuvimos hartazgo por entonces, es la de demostrar que la movida y la modernidad en Málaga no tuvo nada que ver con la de Madrid y que nos vino, principalmente, del elemento sajón por vía del Torremolinos de Memorabilia y, en general, del turismo costero, así como del mestizaje anglo-hispano. Las referencias musicales nos venían de Inglaterra y de Alemania directamente, no de Madrid, donde primaba el culto a las bandas nacionales. Y es que Málaga is different. A vista de este ejemplo, ciudadanos, me parece muy acertado que se hable de “nueva ola” en vez del recurrente, manido y ambiguo término de “movida”.


Pues bueno, aquí tenemos una puente que nos puede llevar a la nostalgia o bien puede servir de crónica de una época y un ámbito que sí, que existió, y doy fe de ello, pues para entonces yo no iba de nada ni tenía pinta de nada, quizás era un hippie rezagado, no lo sé, pero sí que era cliente asiduo del local Portobello, donde asistíamos a misas del gallo con crestas incluidas (véase las fotografías) y donde por primera vez escuché el tema “Lady Shave” de Fad Gadget, que labró en mí un determinado gusto musical. Porque por entonces no existía el fnac ni el esmalte de uñas negro ni el tinte de color, y todo, absolutamente todo, desde la estética hasta la personalidad, pasando por las apropiaciones de tendencias musicales, se lo trabajaba uno y muy a pulso, no como ahora, que sí te lo dan todo mascado, hasta el punto de que dentro de poco podremos encontrar ropa gótica y afterpunk junto a la sección de congelados.


No obstante, el libro recoge mucho más que todo eso y, como parte de un movimiento de nueva ola, también cita a literatos, diseñadores, periodistas y creadores en general. Todo un hito en la historia de la edición y en nuestra historia, en el lado menos localista (¡por fin!) de nuestra historia. Y se lo debemos a los autores y a los que la hicieron posible.


José Leandro Ayllón


523 elementos 1  2  3  4  5  ...  53 
Clásicos reencontrados
Ensayo
Fantasía/Ciencia Ficción
Literatura juvenil
Manuales
Novela contemporánea en español
Novela contemporánea extranjera
Noticias
Novela histórica
Relato breve
Novela negra
Promociónate
Poesía
Cara a cara con...(Entrevistas en directo con los autores)
CONVERSACIONES EN DIFERIDO CON...(Entrevistas via email)
Novela romántica
Thriller
Reseña con entrevista
Segundo asalto
Julio, 2008
Agosto, 2008
Septiembre, 2008
Octubre, 2008
Noviembre, 2008
Diciembre, 2008
Enero, 2009
Febrero, 2009
Marzo, 2009
Abril, 2009
Mayo, 2009
Junio, 2009
Julio, 2009
Agosto, 2009
Septiembre, 2009
Octubre, 2009
Noviembre, 2009
Diciembre, 2009
Enero, 2010
Febrero, 2010
Marzo, 2010