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Título: Eternidad
Autora: Alyson Noël
Traducción: Concepción Rodríguez González
Editorial: Montena
Págs: 371
Precio: 14,95 €
Irresistible. Adictivo. Arrollador. Así es el amor. Así es el libro del año.
Y así es cómo nos anuncian Eternidad, el primer libro de la saga “Los inmortales”, una saga juvenil que ya está triunfando, y en Estados Unidos tuvo un record de ventas, pues entró en la lista de los libros más vendidos del New York Times sólo una semana después de su publicación, y ocho meses más tarde, se mantuvo en los primeros puesto.
Ever es una chica asocial que esconde un secreto: puede escuchar los pensamientos de los demás con tan sólo tocarles, y ver sus auras y así saber sus estados de ánimo. Antes de esto, era una chica divertida, con muchos amigos. Ahora tiene sólo dos, Haven y Miles. No obstante, su vida dará un cambio inesperado cuando aparezca en clase un nuevo chico, muy atractivo, excesivamente atractivo, pero sobre todo, todo cambiará al darse cuenta de que él no tiene aura y parece también poseer algún extraño poder…
Queridos lectores, os puede parecer un libro muy cercano a la ya famosa saga de Crepúsculo, pero para nada. Yo misma, al ver su portada (que por otra parte, es muy bonita, sobre todo por el toque de color del tulipán contra un fondo oscuro) llegué a pensar que estaba ante otro libro más de esta fiebre vampírica que ha surgido, no obstante, en esta novela no hay vampiros, algo que es de agradecer.
Sí que es cierto que puede parecer algo tópica, pero recordemos que es una novela romántica y juvenil y por ello debe tener algunos clichés, y también algunos personajes característicos. Aún con todo, si repasamos un poco la novela, nos daremos cuenta de que a medida que va avanzando, se va distinguiendo de otras de este tipo. Por ejemplo, la protagonista parece la típica chica inadaptada, que sufre las burlas de sus compañeros de clase. Si leemos un poco más adelante, nos daremos cuenta de que hay algo que rompe con esa imagen típica.
El protagonista masculino tampoco es el prototipo. Si bien es guapo, encantador, amable… se nos presenta como un latino. Además, su personaje va evolucionando y cambiando a lo largo de la historia.
Los amigos de Ever son bastante divertidos, y la elección que hace la autora me parece muy adecuada. Son los raritos del instituto, como lo es Ever. Haven es una chica gótica, aunque se nos aclara que ha pasado por varias tribus urbanas porque lo que busca es reconocimiento, y Miles es homosexual.
El personaje antagonista, en este caso una mujer, podría haber tenido un papel mucho más importante, porque la verdad es que es mala, muy mala, y se le podría haber sacado más partido.
El libro está escrito en primera persona y en un tiempo presente, y lo cierto es que está escrito bien. Tiene una prosa sencilla, pero buena. La narración es ágil por lo que es una lectura amena y se lee en poquito tiempo.
En todo caso, hay algunas cosillas, ciertos detalles, que hacen que el libro decaiga un poco. Hay ciertas incoherencias que la autora debería haber solventado mejor. Aún así, podemos dejarlo pasar, porque tenemos que reconocer que en otras sagas tales como Crepúsculo o Medianoche (lo siento, pero no he leído ninguna más de este tipo) también tienen errores muy gordos y se ha hecho la vista gorda.
Hasta ahora ha habido muy malas críticas sobre este libro, ¿pero por qué? ¿Qué buscan en realidad los adolescentes que leen novelas románticas y juveniles? Cada día continúo preguntándomelo.
Tengo que reconocer que este no es el libro que yo elegiría para que mis futuros alumnos leyesen en clase porque no les va a aportar nada filológicamente hablando, sin embargo, ¿por qué no leerlo por cuenta propia, tal y como he hecho porque sí me aporto algo: un rato ameno. Es una novela bien escrita, bastante original respecto a lo que nos está llegando de este tipo, los diálogos están bien pensados, y los personajes son curiosos. ¿Por qué no leerlo?
Queridos lectores adolescentes y no tan adolescentes, os recomiendo este libro para pasar un buen ratito. Tampoco esperéis una gran historia ni un estilo sorprendente. Sin embargo, si lo leéis con la mente abierta, os digo que podréis disfrutar. Yo lo he hecho.
Elena Montagud
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Título: La camarera
Autora: Melissa Nathan
Traducción: Beatriz Ruiz Jara
Editorial: Pandora
Págs: 463
Precio: 16,95 € / 9,95 € en edición de bolsillo
Melissa Nathan nos presenta otra de sus divertidas novelas con La camarera. Como bien podemos adivinar por el tipo de portada y sus colores, se trata de una novela romántica, pero no por ello menos buena que otras.
Katie Simmonds es una joven camarera que no tiene muy claro cuál es su vocación en la vida. Unas veces quiere ser profesora, otras, directora de cine, y ahora, psicopedagoga. No obstante, nunca consigue dejar su trabajo como camarera.
A pesar de todo ello, Katie consigue tirar hacia delante, hasta el momento en el que su jefe decide vender el café en el que ella trabaja. Las cosas no pueden ir a peor porque seguramente la echarán pero se dará cuenta de que su vida sí puede empeorar (y mucho) en el momento en el que descubra quién es su nuevo jefe, alguien a quien no querría ver por nada del mundo…
Este es el argumento de La camarera, y aunque en un principio pueda parecer muy manido, a lo largo de la novela descubrimos que no es así. Encontramos algunos tópicos pero estos se pueden pasar por alto y disfrutar del libro que tenemos en las manos.
Si bien es cierto que la protagonista de la historia es Katie, en algunos momentos puede parecer una novela coral, pues el resto de los personajes adquieren papeles importantes y se encuentran estrechamente relacionados con ella, pero también porque en muchas páginas los encontramos a solas, fuera del Café o sin estar con Katie. Estos personajes de los que hablamos son los dos mejores amigos de la camarera: Sukie y Jon, el compañero de piso de Katie. La primera es una actriz que no logra dar con su talento y que trabaja con Katie en el Café, y Jon, es el típico escritor frustrado que necesita un poco más de confianza en sí mismo. Otro personaje que también tiene sus propias páginas e historia es Matt, el lavaplatos del Café, un adolescente que intenta ser distinto a sus compañeros y encontrar a la chica de sus sueños.
El resto de personajes podríamos considerarlos secundarios, pues pasan por el libro sin pena ni gloria y son absolutamente prescindibles. Un chef de cocina ligón, una camarera explosiva pero con el cerebro hueco, ex novias muy celosas…
En cuanto al protagonista masculino, en este caso Dan, el hombre por el que Katie suspira, tiene un papel un tanto contradictorio. La escritora nos lo intenta mostrar como un hombre triunfador y seguro por las descripciones que suele hacernos de él, pero todo lo contrario nos demuestra sus acciones, y en algunas ocasiones llega a convertirse en una marioneta. Es tan sólo al final de la historia cuando tomará sus propias decisiones.
Lo mismo ocurre con Katie. Al principio es una chica muy insegura, que no tiene claro lo que hacer. También es egoísta y con muy mal humor. A medida que va avanzando el libro, el lector se pregunta si en algún momento decidirá cambiar o por el contrario continuará siendo la misma chica incapaz de tomar decisiones por sí misma, incapaz de arriesgar. Pero como Dan, al final de la novela será cuando decida dar un giro radical a su vida.
Sucede que en algunos momentos la vida de Katie es tan monótona que el lector prefiere saber sobre sus amigos o compañeros del trabajo antes que de ella, no obstante, siempre acaba sucediendo algo para poner la atención de nuevo en la protagonista.
La narración es sencilla, pues como ya sabemos, lo que se pretende con este libro es amenizar al lector, que pase un buen rato con la historia y con los personajes que se nos dibujan en ella. En cierto modo, Melissa Nathan lo consigue, aunque a veces los diálogos resulten un poco aburridos o los personajes un tanto contradictorios.
No obstante, yo lo recomendaría para pasar un buen rato en este caluroso verano, porque sí es cierto que hay algunos momentos muy divertidos en la novela y en el fondo, al final acabas encariñándote de la alocada protagonista.
Elena Montagud

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Título: No quiero decirte la verdad
Autora: Nell Dixon
Traducción: Pilar Ramírez
Editorial: Oberón
Págs: 298
Precio: 10 €
Imagina que tienes un trabajo donde decir la verdad está totalmente prohibido. Tal vez trabajes en el cine o en el teatro...O puede que no. Porque, ¿quién más tiene prohibido decir la verdad? ¡Los estafadores, exacto! Bien, empecemos de nuevo: imagina que eres un estafador o estafadora y que por cualquier causa, de pronto, eres incapaz de mentir. ¿No sería totalmente nefasto para tu negocio? Esto es precisamente lo que le sucede a Abbey Gifford, la protagonista de No quiero decirte la verdad, la novela de Nell Dixon de la que hoy hablaremos.
Abbey y su hermana mayor, Charlie, son dos expertas timadoras que se dedican a estafar a todos los incautos adinerados que se crucen en su camino con el fin de conseguir la cantidad de libras suficiente como para comprar una granja lejos de Londres para su hermano pequeño, Kip, un muchacho inteligente pero con serios problemas para relacionarse con el resto de las personas. Las cosas empiezan a ir mal justo el día en el que un rayo alcanza de pleno a Abbey. A partir de entonces, la muchacha será incapaz de mentir con respecto a nada. ¿Serán capaces las hermanas de llevar a cabo su último plan a pesar del nuevo estado de Abbey?
Abbey quiere dejar de estafar a la gente para convertirse al fin en una chica normal que aspira a llevar una vida tranquila y formar una familia. Así mismo nos los hace saber la propia Abbey, pues la narradora y la protagonista de esta novela son la misma persona.
Con un estilo claro, cercano y cargado de sinceridad (no podría de ser de otra forma, pues ya sabemos que la muchacha no puede mentir), así es como Abbey nos da a conocer los sucesos de las últimas semanas tanto en su vida como en la del resto de su familia. El pasado y el presente se unen así en una historia en la que la verdad y la mentira se cruzan a cada paso.
La Abbey protagonista, como decía, es una chica que aspira a la normalidad mientras comienza a enamorarse de ese extraño detective, Mike Flynn, que la sigue a todas partes para hacerle multitud de preguntas que ella no puede negarse a contestar. ¿Qué querrá él de ella en realidad?
Parece que los sueños de Abbey difícilmente podrán llegar a realizarse, pues su hermana Charlie, la mayor del clan familiar, una muchacha guapa y decidida, no está dispuesta a dejar el negocio de la estafa aún. Ni siquiera cuando se entera de que uno de sus últimos estafados puede tener algo que ver con la muerte de su misteriosa madre dará su brazo a torcer. ¿Tan dura es Charlie? ¿Ni siquiera el amor podría hacerla cambiar de parecer?
El tercero de los hermanos, como antes indicaba, es Kip, un chico de diecisiete años amante de los animales que, sin embargo, es incapaz de relacionarse con la gente. Kip sueña con dejar Londres para vivir en el campo, y es precisamente por este sueño por el que sus hermanas no dejan de delinquir.
No quiero decirte la verdad, en definitiva, es una muy entretenida propuesta romántica llena de acción, escenas divertidas, misterio y mucho amor (en el plano platónico, eso sí) que hará las delicias de muchos seguidores del género este verano bajo el sol de la playa o del de la montaña. Con un estilo claro, como decíamos, lleno de sinceridad y buenos sentimientos, así es como Nell Dixon nos hace entrar en el universo de una familia de pequeños estafadores que, en su empeño por conseguir el dinero suficiente para comprar una granja, acabarán encontrando la verdad sobre su desaparecida madre y puede que mucho más.
Aunque lo ideal sería decir siempre la verdad, admitamos que todos alguna vez hemos dicho alguna mentirijilla que otra. No poder mentir podría suponer un estado continuo “de apuro” que difícilmente podríamos superar. En todo caso, no creo que vaya a caernos un rayo a ninguno para atrofiar nuestra capacidad de mentir cuando no queda otra, ¿verdad? Mejor que este tipo de sucesos se queden en novelas como “No quiero decirte la verdad”, una entretenida apuesta ideal para el verano que se avecina.
Cristina Monteoliva

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Título: Todo el amor y casi toda la muerte
Autor: Fernando Marías
Editorial: Espasa
Págs: 352
Precio: 19,90 €
¿Existen los lugares malditos o son sólo producto de la imaginería popular? Y si no es cierto que la maldición recaiga sobre un sitio concreto, ¿de qué manera se puede explicar la sucesión de tragedias en ciertos puntos geográficos? Difícil responder, ¿verdad? Este tipo de sucesos, indudablemente, burlan nuestra razón. Pero, ¿y si encima os digo que también podrían existir maldiciones de amor ligadas a una zona? Será mejor que comencemos a comentar ya de “Todo el amor y casi toda la muerte”, la novela de Fernando Marías ganadora del Premio Primavera de Novela 2010, y así sabréis mejor de qué os hablo.
Juan Bastian vuelve a Padrós, el pueblo donde una vez fue Sebastián Díaz, persiguiendo los recuerdos de los apasionados momentos vividos años atrás con Vera, mujer fatal a la que, a pesar de la muerte, sigue fuertemente ligado emocionalmente. Simultáneamente, Clara acude a Padrós para averiguar las verdaderas circunstancias en las que murió Eloy. Ni Juan ni Clara saben, en principio, que sus desgracias pueden tener origen en una mucho más antigua, la del poeta Gabriel Ortueño, hombre acusado a principios del siglo XX de matar a un bebé. Y es que la bella costa de Padrós vive una maldición de amor, un encantamiento que si os adentráis en las páginas de esta novela no tardaréis en descubrir, admirar y hasta temer.
Existen novelas difíciles de calificar, ya sea por su complejidad o por el cúmulo de sentimientos encontrados que pueden generar en el lector. Todo el amor y casi toda la muerte, una novela que contiene más de una historia protagonizada cada una de ellas por personajes tan complejos a nivel emocional, es, sin duda, una de ellas.
La primera de estas historias está protagonizada por Juan Bastian, un hombre en constante huída de una banda criminal que vuelve a su pueblo natal en busca de respuestas. Los recuerdos de los escasos días pasados con la tan atrayente Vera se agolpan en la mente de este atormentado hombre conforme recorre los lugares en los que estuvo en ella. Pero, ¿qué pasó aquel último día con Vera? ¿Está de verdad muerta? ¿Tendrá que huir siempre Bastián de los asesinos a los que robó o acaso es posible esquivarlos al fin?
Por otra parte, nos encontramos con Clara, madre de un único hijo que ve como su mundo se derrumba con la muerte de éste. Pero aún no está todo perdido: quizá si Clara averigüe qué es lo que hizo Eloy durante sus últimos días en Padrós, consiga encontrar la paz que tanto necesita su alma.
La tercera trama no transcurre en el presente, sino en el pasado, hace prácticamente un siglo. Se trata de la historia del malogrado poeta Gabriel Ortueño, contada en tercera persona por el narrador omnisciente que nos acompaña durante casi todo el libro, y en primera, cuando tenemos acceso a la breve novela autobiográfica que Ortueño escribiera. La realidad y la fantasía se mezclan en una historia que el propio Ortueño afirma como totalmente cierta. Y tal vez lo sea, pues tan sólo en el mundo de lo fantástico podría explicarse la maldición de amor que padece la costa de Padrós.
¿Novela de amor trágico? ¿Thriller psicológicio? ¿Novela fantástica con ciertos momentos de terror? ¿Novela negra? Todo el amor y casi toda la muerte puede ser todo eso, o mucho más, dependiendo de los criterios del lector y de, como decía antes, los sentimientos que tan compleja obra susciten en él (en nosotros) tras su lectura. No es fácil ponerle límites a una novela tan plural en personajes y tramas, tan cargada de pasión, intriga, amor y fatalidad, una obra de prosa tan elaborada y exhaustiva descripción de la fragilidad de los protagonistas, como tampoco se le pueden poner barreras al mar. Acercarse a sus páginas es como intentar dominar las olas de un mar embravecido en una costa ya de por si peligrosa. ¿Pero acaso tú te lo vas a perder?
Es difícil creer que haya lugares malditos, que todas las desgracias acontecidas en un mismo sitio se deban a un fatal encantamiento. No dejes de leer Todo el amor y casi toda la muerte, amigo escéptico, pues estoy segura que después empezarás a pensar de otra manera respecto a este asunto.
Cristina Monteoliva

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Título: El factor ex
Autora: Andrea Semple
Traducción: Nuria Hernández Buendía
Editorial: Pandora (Bolsillo)/ La factoría de Ideas
Págs: 272
Precio: 9,95 €
¿Os acordáis de aquella canción de Alanis Morrissette? “Es como la lluvia en el día de tu boda, como el viaje gratis cuando ya has pagado, el buen consejo que no utilizas”. Pues sí, amigos: la vida está llena de momentos la mar de irónicos. ¿Y cómo iba a suponer alguien como Martha Seymour, psicóloga y “asesora en relaciones afectivas” de la revista Glamour que acabaría sumergida en la misma situación que muchas de sus lectoras? Así es como arranca “El factor ex”, la novela de Andrea Semple de la que hoy voy a hablaros.
Todo parece ir bien en la vida de Martha: tiene un trabajo con el que gana bastante dinero (que gasta despreocupadamente, todo dicho sea de paso) sin tener apenas que asomar la cabeza por las oficinas; una mejor amiga totalmente adorable y un novio estupendo. ¿O acaso no es Luke tan fantástico? Bueno, tal vez si no le hubiera sido infiel a Martha, llevándola a cambiar totalmente su vida por otra que puede que no le guste tanto, podría decirse que lo es. Pero, ¿porqué las cosas tienen que ser a veces tan complicadas en las relaciones sentimentales?
La narradora y protagonista de esta historia tan real como la vida misma (al menos en parte) no es otra que la joven de veinticinco años Martha Seymore, mujer de éxito gracias a sus sabios consejos sentimentales, y cuyo brillante futuro peligra (en más de un sentido) por culpa de la infidelidad de su novio. Con un estilo fresco, una prosa llena de coloridas metáforas, grandes dosis de sentido del humor y mucha sinceridad, así es como Martha se dirige a nosotros, los lectores, para relatarnos los giros que da su vida tras la ruptura con su infiel novio.
La Martha protagonista, como podréis comprobar si os animáis a leer esta novela, es una mujer inteligente, pero algo insegura. Para ella es muy fácil sentarse delante del ordenador y dar consejos ideales a chicas desconsoladas. Pero la realidad es un mundo bien distinto, y Martha tendrá que aprender que a veces los sueños se vuelven pesadillas, y el despertar es siempre lo más duro. Encontrar el camino correcto en su nueva vida puede que no sea tan fácil para ella, aunque creo que para nosotros, los lectores, resultará bastante divertido.
Acompañan a Martha en su nueva aventura como mujer soltera que tiene que pasar página un sinfín de personajes: el ya mencionado Luke, el tipo con el que Martha pensaba pasar el resto de su vida hasta que él mismo le confesara su infidelidad; los exnovios de Martha, Siraj (un buen amigo cuyos mejores amigos son los porros y la televisión) y Alex (el primer amor, tan difícil de olvidar, más aún cuando se muestra más atractivo que nunca); Fiona, la mejor amiga de Martha, siempre tan alegre y comprensiva; Stuar, el desgarbado hermano de Fiona; Desdémona, la amiga egoísta hasta niveles sospechados; Jacqui, la mujer que le enseñará a Martha que ahí afuera existe un mundo totalmente diferente al que ella conoce (sea o no el que más le interesa a nuestra chica a largo plazo), etc.
El factor ex, en definitiva, es una muy entretenida propuesta de novela “chick lick”, tan cargada de humor y situaciones disparatadas como suele ser habitual en el género. Pero no nos confundamos en algo: El factor ex no es una historia superficial. Muchos se sorprenderían de lo mucho que pueden aprender sobre sus páginas sobre temas tan interesantes como la diferencia entre estar de verdad enamorado o estar enamorado de la idea de amar a alguien, el valor de la sinceridad (ya sea con la pareja o los amigos) y, sobre todo, lo fácil que nos es dar consejos a los demás sobre situaciones que conocemos tan sólo teóricamente.
La vida está llena de situaciones irónicas, totalmente desastrosas, que pueden desmontar por completo nuestros esquemas vitales. Está bien dar consejos a los demás cuando son ellos las que las viven, pero, ¿de verdad somos capaces de afrontar nosotros mismos algunos de estos problemas cuando se nos presentan? Pregúntaselo a Martha. Es decir: anímate a leer “El factor ex”, y luego me cuentas.
Cristina Monteoliva

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Título: Novios Basura
Autora: Jessie Jones
Traducción: Susana de la Higuera Glymme-Jones
Editorial: Almuzara
Págs: 427
Precio: 19 €
Todos hemos tenido, o tendremos, alguna que otra relación fallida a lo largo de nuestra vida. Y es que lo que en principio parece amor puede llegar a convertirse en total aborrecimiento. Aunque puede ser peor: puede que caigamos en el mismo error, en ese no saber elegir bien a nuestra pareja, en más de una ocasión. Pero, ¿a quién se le ocurriría ponerse a pensar en toda su lista de novios inútiles justo cuando está dando a luz? Creo que sólo a Dayna, la protagonista de Novios basura, la novela de Jessie Jones que hoy comentaremos.
Dayna está teniendo un parto muy largo. Las comadronas que la atienden no parecen darle mucho consuelo mientras las horas parecen no transcurrir y su mejor amiga, Emily, se pasa más tiempo dormida que dándole conversación. En estas circunstancias, a Dayna no se le ocurre otra cosa mejor para matar el tiempo que contarnos todas las relaciones que ha tenido desde los diecisiete años, para que entendamos como ha llegado a este punto, el de esta dando a luz a su primer hijo.
La narradora y protagonista de esta historia, como ya he dicho en el párrafo anterior, no es otra que Dayna Harris, esta mujer decidida a traer un hijo al mundo, aunque el resto de las cosas por decidir en su vida no estén aún tan claras. Como narradora, Dayna demuestra ser una escritora ordenada (no se podría decir nunca lo mismo de su amiga Emily), con un gran sentido del humor tanto con los demás como con ella misma, calara y amena, aunque con cierta tendencia a la exageración.
La Dayna protagonista es una esteticista un tanto ingenua que tiene que aprender a abrirse paso en el mundo laboral mientras batalla con un padre viudo que, de pronto, decide dejar de ser un mujeriego para sentar la cabeza casándose de nuevo y busca el amor verdadero. Pero, ¿por qué a ella le es tan difícil encontrar al chico ideal, cuando su mejor amiga, Emily, y su padre, lo han conseguido tan fácilmente? Seguro que os lo estáis preguntando. Tan sólo os diré que a lo largo de esta historia conoceréis a seis de los novios de Dayna, hombres tan interesantes (cada uno, a su manera, claro), como opuestos entre sí. Tan sólo de ellos podrá ser el elegido para ser el padre del hijo de Dayna, una decisión que no nos dejará indiferentes.
Pero en la vida de Dayna no sólo hay hombres: también están las amigas, como Emily, la eterna prometida del millonario Max, la misma que todo lo desordena, y Kirsty, la vecina lesbiana con la que siempre se puede contar; Michael, el padre de Dayna que de forma tan extraña se comporta con su hija; Suzie, la madrastra de Dayna, tan comprensiva y amable, y un sinfín de personajes secundarios que no hacen más que enriquecer esta divertida historia hasta convertirla en una de las mejores del género que he leído últimamente.
Novios basura, en definitiva, esta entretenidísima novela con la que tanto te reirás si decides adentrarte en tus páginas, nos demuestra que no sólo nosotros, los que la leamos, podemos acabar teniendo una relación fracasada, sino que, además, puede que no se deba a ellos, a la otra parte de la pareja, sino también a nosotros mismos, en el sentido de que a muchos nos da por besar ranas para ver si se convierten en príncipes (cuando de siempre hemos sabido que una rana sólo es una rana), otras veces no sabemos ser totalmente sinceros los unos con los otros para hacer que las cosas funcionen de verdad, y hasta puede en alguna que otra ocasión nos de por buscar defectos donde no los hay. ¿Por qué tiene que ser tan complicado esto del amor?
Algunos novios son un verdadero desastre, se mire por donde se mire; otras veces, somos nosotras que así los vemos, en nuestro afán por buscarles defectos. En todo caso, siempre es mejor pensar en los ex novios de los demás que en los propios. Así que, ¿por qué no atreverse a conocer a los de Dayna Harris y pasar, al mismo tiempo, un rato tan divertido con la lectura de este libro?
Cristina Monteoliva

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Título: Los amantes del hotel Tirana
Autor: Pedro Antonio Curto
Editorial: Ediciones Irreverentes
Págs: 152
Precio: 15 €
El verano es, para muchos, una época especial, un tiempo que muchos aprovechamos (si podemos) para salir de vacaciones, disfrutar de más fiestas, relajarnos bajo el sol y, quizá, con un poco de suerte, vivir experiencias únicas. Y es que parece que con el calor y la mayor duración de los días el amor es más favorable, aunque sólo sea ése que se viste con trajes efímeros. De amores esporádicos, espejismos y mucho más sabremos después de leer Los amantes del Hotel Tirana, la novela de Pedro Antonio Curto ganadora del IV Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeches.
Aslam y Aida se aman una noche de forma intensa entre las cuatro paredes de su habitación del Hotel Tirana, en la capital de Albania, a principios de la década de los 90. Ella es una bella turista gijonesa y él un profesor que hace las veces de guía turístico durante la época estival. Las horas nocturnas pasan para los amantes, entre las caricias y las cartas que Aslam conserva de su abuelo y lee a Aida, misivas que hablan de la vida de su familiar como Brigadista Internacional en la Guerra Civil de España, época que marcaría no sólo al abuelo, sino también al nieto que lleva su mismo nombre.
El de los amantes no es un mundo cualquiera. Eso lo sabe perfectamente el narrador en tercera persona, externa a la trama, que nos da a conocer esta historia; esta voz cuidadosa que a veces se torna poética cuando nos muestra sin pudor la intimidad de esta pareja ocasional, de ese universo particular que crean durante una noche, así como la fragilidad de cada uno de ellos y la manera en la que evolucionarán sus personalidades a lo largo de las páginas, hasta llegar a un final del todo insospechado.
Consta esta obra de dos partes bien diferenciadas, situadas en dos tiempos y espacios bien distintos. Y es que mientras la primera de ellas transcurre, fundamentalmente, entre las cuatro paredes de la habitación del Hotel Tirana, a principios de los 90, con Aslam y Aída como protagonistas, la segunda tendrá lugar en Gijón, casi diez años después, con el albano como único actor principal y Aida situada en la lejanía de las personas que se niegan a abrir su corazón a los demás.
La clave de esta historia la encontraremos en una simple pregunta que se repite en más de una ocasión a lo largo de la obra: ¿cuándo se corrompe un sueño? Esta cuestión empezará a tener sentido para nosotros, los lectores, en cuanto nos demos cuenta de la especial naturaleza de Aslam, ese joven idealista que encumbra a un abuelo de moral intachable, el mismo héroe que combatiera como brigadista en la Guerra Civil Española, y que no puede hacer menos con la mujer con la que comparte una noche de amor y confidencias. Pronto descubriremos que las cosas no son como nosotros queremos que sean, que una misma historia puede tener muchas versiones y las personas a veces no comparten nuestros deseos.
Los amantes del hotel Tirana, en conclusión, es una apasionante obra cargada de lirismo, sentimiento y melancolía, que nos adentra en el universo de los amantes ocasionales advirtiéndonos, de paso, de lo peligroso que es jugar con el fuego en el que muchos se queman, pues no son pocas las ocasiones en las que uno de los dos amantes desea, en contra de la voluntad del otro, pasar cruzar la línea marcada y pasar al terreno de las parejas estables. Además, gracias a esta novela, descubriremos detalles poco conocidos tanto de La Guerra Civil Española como de la Albania de los últimos años, de una tierra marcada por la desgracia continua, un país donde las leyendas y las supersticiones y el carácter triste de sus gentes no pueden dejarnos para nada indiferentes.
El verano es una buena época para el amor en todas sus formas. Hay que tener cuidado, sin embargo, de no hacernos excesivas ilusiones, de no creer lo que no es, o de no cometer errores que más tarde nos cueste olvidar. En todo caso, no dejes de adentrarte en las páginas Los amantes del hotel Tirana pues su lectura sí que será un acierto.
Cristina Monteoliva

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Título: La Gárgola
Autor: Andrew Davidson
Traducción: Claudia Casanova
Editorial: Seix Barral
Págs: 496
Precio: 22 €
Cremas antiarrugas, tratamientos anticelulitis, regímenes imposibles, operaciones de cirugía estética… Los medios de comunicación, y la sociedad en general, se empeñan en hacernos creer que hay algo malo en nuestro aspecto y tenemos que ponerle remedio a cualquier precio. Pero, ¿por qué tenemos que hacer caso de los absurdos cánones que nos impone este mundo del consumismo? ¿Porqué no cultivar la belleza imperecedera, la que reside en nuestro interior? ¿O es que acaso tenemos que sufrir un grave accidente, como el protagonista de La Gárgola, la novela de Andrew Davidson para descubrir lo que de verdad importa?
Una noche de primavera, un hombre con una exitosa carrera en la industria pornográfica y un aspecto más que envidiable sufre un gravísimo accidente de tráfico: su coche, después de caer por un terraplén, se ve envuelto en llamas. Aunque nuestro hombre salva la vida, su cuerpo y su rostro no volverán nunca a ser los mismos. Son muchos los meses que le deparan en el hospital, sin ninguna esperanza, hasta que una extraña mujer, llamada Marianne Engel comienza a hacerle extrañas visitas. Porque Marianne, paciente a su vez del pabellón de psiquiatría, afirma haberle conocido en la Alemania del siglo XIV. ¿Será acaso eso posible, o estará Marianne loca de remate?
Las cosas pueden ser mucho más complejas y ricas en sustancia de lo que en principio parecen, y si bien La Gárgola nos puede hacer creer que se trata, a simple vista, de una novela romántica más, por su portada y la brevedad de la sinopsis que alguien nos pueda contar, en realidad nos encontramos ante una obra genial en cuanto a su mensaje y las técnicas narrativas empleadas por el autor. Y es que Andrew Davidson no se conforma con contarnos la evolución de un hombre que lo tenía todo en el mundo superficial en el que se movía, y de pronto tiene que volver a aprender a vivir con el cuerpo y la cara que le han quedado, en la compañía de una artista de métodos descabellados; sino que, además, nos presenta, siempre englobados dentro de esta trama principal, otra novela, de corte histórico, ambientada en la Alemania medieval, y cuatro cuentos de amor ubicados en distintos lugares del mundo cada uno de ellos.
Tampoco Davidson se conforma con un único narrador para su libro, lo que lo hace mucho más interesante. Fundamentalmente encontramos dos voces que nos llevan a través de las páginas: el propio protagonista y Marianne Engel. El protagonista, este hombre desfigurado que se despide definitivamente de su vida de excesos, ese ser humano inteligente y curioso, es el narrador de la trama principal; mientras que Marianne, la escultora de gárgolas de cuerpo profusamente tatuado, la misma que afirma haber sido una amanuense en un convento de monjas tantos siglos atrás, se encarga de los cuentos y la historia ambientada en la Alemania del siglo XIV.
Para acabar con la parte técnica, diremos que Andrew Davidson es de esos autores que se documenta bien antes de empezar a hablar de un tema; pero también de aquellos que sabe exactamente qué contar para atraer la atención del lector, sin obviar datos pero sin añadir aquellos que puedan resultar superfluos y, al fin y al cabo, aburridos.
Son muchos los placeres superficiales que podemos encontrar en la vida, placeres que se disfrutan en compañía de falsas amistades. Llega un momento en el que nos debemos de dar cuenta de que hay mucho más allá, en el interior de nosotros mismos y en las personas que están dispuestas a querernos por lo que realmente somos y no por lo que parecemos. Éste es tan sólo uno de los mensajes que podrás encontrar en La Gárgola, el resto tendrás que descubrirlo tú a través de la lectura.
Te lo creas o no, lo importante reside en tu interior. Empecemos a pensar menos en las arrugas y más en nuestras mentes. Cultivemos el espíritu, amemos nuestra propia alma así como a los que nos rodean or lo que que realmenteuriosoin añadir aquellos que puedan resultar superfluos y, al fin y al cabo, aburridos. . Y para ello, nada mejor que leer un libro cargado de tanto significado como La Gárgola. Creedme cuando os digo que no os arrepentiréis de adentraros en él.
Cristina Monteoliva

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Título: El corazón de Yacaré
Autor: José Luís Muñoz
Editorial: Imagine Ediciones
Págs: 220
Precio: 15 €
Hubo un tiempo, antes de que la ciencia se empeñara en explicarlo todo, en el que los seres humanos vivíamos convencidos de que el amor, así como el resto de los sentimientos, residían en nuestro pecho, justo en el corazón. Y aunque ahora sepamos que en realidad todo está en nuestra cabeza, aún nos cuesta creerlo cuando el músculo palpitante que habita en nuestra caja torácica se acelera al ver llegar a la persona amada. De esto sabe mucho, sin duda, Yacaré, la protagonista de El corazón de Yacaré, la obra de José Luís Muñoz ganadora del Premio Seseña de Novela Romántica 2009.
En Macladán, un ficticio país sudamericano, las cosas siempre salen según lo previsto: los ricos son cada vez más ricos, los pobres viven en chozas, apartados de la gran urbe, y si alguna vez alguno de estos indeseables intenta rebelarse, ya sabe lo que le espera. Y, sin embargo, algo extraño pasa últimamente, algo ha cambiado en la vida del ingeniero O´Higins desde que saliera del hospital tras una operación de emergencia: una mujer de rasgos indígenas, siempre vestida de rojo y con tacones altos, no deja de seguirle allá donde va. ¿Qué podrá significar?
En Macladán, ese país sudamericano con un régimen totalitario, en el que los policías siguen órdenes muy precisas cuando el supuesto delincuente es un rebelde que se opone a la injusticia reinante, el mestizaje no está muy bien visto. Sin embargo, precisamente el mestizaje, la mezcolanza, es lo que mejor define la narración en esta novela, por varias razones. Diremos, en primer lugar, que no se puede ubicar esta pieza dentro de un solo género literario, pues si bien el amor y el erotismo están muy presentes, danto pie al género romántico, también lo están los tintes negros del género policiaco. Y si además tenemos en cuenta que Macladán es un país ficticio con una vida cotidiana muy similar a la de otros países sudamericanos actuales, ¿por qué no hablar también del realismo y la literatura de denuncia social?
En segundo lugar, El corazón de Yacaré no es una historia narrada por una sola voz, sino que son varias las que encontramos, comenzando por un narrador externo, ajeno a la acción, que da paso a capítulos guiados por la propia Yacaré, el ingeniero O´Higins y hasta el joven inspector de policía Nelson Correa. Esta curiosa diversidad de puntos de vista no hará otra cosa que enriquecer una trama ya de por si interesante, por el grado de apasionamiento que encontramos en estas páginas. Es más: probablemente, con un solo narrador, no se hubiera conseguido el mismo efecto de cara al lector.
Diremos, también, y para finalizar esta enumeración, que incluso los capítulos en sí parecen querer mezclarse entre ellos, o al menos rebelarse en cuanto al orden que podría parecer lógico, contagiados, quizá, por el espíritu salvaje de una mujer indomable.
¿Y quién es Yacaré en realidad? ¿Es una mujer fatal de las que salen en las películas americanas? ¿O simplemente una mujer sencilla y enamorada, que se esfuerza por conseguir un fin que la obsesionará hasta la muerte? ¿Lograrán comprenderla el ingeniero O´Higins, ese magnate de las telecomunicaciones sin escrúpulos, o Nelson Correa, el policía de técnicas implacables y conciencia intranquila? ¿Porqué ellos se sentirán irremediablemente atrapados en sus redes?
Espero que dentro de un tiempo seáis capaces de contestarme a estas preguntas, después de atreveros vosotros mismos a adentraros en El corazón de Yacaré, una novela de amores tremendamente intensos, más allá de la razón y de la propia vida; pasiones incontrolables, sentimientos encontrados e injusticias que no pueden repararse, que hará que vuestros propios corazones, o el lugar de la mente donde vuestro espíritu resida, de más de un vuelco, en señal de absoluta rebeldía.
El amor es un sentimiento extraño: a veces es tranquilo y sosegado; otras tantas, se desboca, haciendo que nuestra razón se nuble por completo. En todo caso, el amor, el más grande de los sentimientos humanos, siempre es mejor vivirlo a que te lo cuenten. Y lo mismo se puede decir de novelas como El corazón de Yacaré: no esperes a que te la sigan contándola, simplemente léela por ti mism@.
Cristina Monteoliva

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Título: Basil Howe
Autor: G. K. Chesterton
Traducción: Diana Pérez García
Editorial: El olivo azul
Págs: 144
Precio: 16,95 €
Nada tan cierto como que las apariencias engañan. La gente no es siempre lo que parece: a menudo, nos hacemos una primera impresión de alguien, buena o mala, que luego cambia drásticamente conforme vamos conociendo a esta persona. Otras tantas veces, y por más que lo intentemos, nunca llegamos a conocer a los que enmascaran sus pensamientos y sentimientos, a los que prefieren andar por el mundo ocultando su verdadero yo. ¿Será éste el caso de Basil Howe, el protagonista de la novela homónima de G.K. Chesterton?
Las hermanas Grey, Catherine, Margaret y Gertrude, forman un trío perfecto, con sus cualidades y sus pequeños defectos. Estas tres jóvenes damas inglesas del siglo XIX, las mismas que gustan de dar paseos por el campo, asistir a los bailes y entablar buenas conversaciones con los jóvenes de su edad, no saben, sin embargo, lo interesante que puede llegar a ser la aparición en sus vidas de Basil Howe, un hombre que, desde el primer minuto, no dejará a nadie indiferente.
El curioso narrador de esta historia, este ser entrañable y divertido que a veces se gira hacia nosotros durante la escritura (haciéndonos partícipes, incluso de ella, con sus expresiones), no es uno de los personajes, sino un ser externo que no siempre lo sabe todo (y así nos lo manifiesta) de los actores de esta obra. Sí sabe, sin embargo, lo fundamental para que lleguemos a conocer a los personajes en profundidad, tanto de su pasado como de su presente, y para que seamos partícipes de su evolución a lo largo de la narración.
Pero si curioso e interesante resulta el guía de esta obra, no podéis perderos a su protagonista, Basil Howe, un hombre de respuestas agudas y estrambóticas, arrogante e irónico como ninguno, más cercano al movimiento patafísico que a cualquier otro. Pareciera como si G. K. Chesterton nos retratara al predecesor de Groucho Marx (mucho más comedido, eso sí), como si el alocado personaje cinematográfico se hubiera inspirado, quizá, en este otro de la literatura. En fin, eso no lo sabremos. Pero lo que sí queda claro es que la presencia del señor Howe nos resultará tan divertida a nosotros, los lectores, como a las hermanas Grey y al resto de personajes que conviven con el mismo en esta novela.
No podemos olvidarnos tampoco del importante papel que juega Gertrude, la menor de las hermanas, en esta historia. Será ella, la más salvaje e impulsiva de las tres, la que mejor entienda la personalidad del extraño personaje que ha entrado en sus vidas, la que más se interese por conocer qué se esconde tras esa extravagante fachada.
Probablemente penséis, por lo dicho hasta ahora, que Basil Howe es otra novela más de corte romántico ambientada en la sociedad inglesa de hace dos siglos. Nada más lejos de la realidad, pues si bien es cierto que esta novela es, fundamentalmente romántica, en ella tienen cabida muchos temas sobre los que reflexionar: el papel del periodismo en aquellos tiempos (tan parecido al que juegan hoy en día todos los medios de comunicación), la visión romántica que en aquella época algunos poetas tenían sobre la Edad Media, la religión, la educación, la autoestima, las apariencias y la posición de la mujer en el mundo. Con respecto a este último asunto, diremos que las mujeres de G. K. Chesterton son seres tremendamente inteligentes, agudos, con enorme influencia sobre los demás, muy alejadas, en definitiva, de la mujer objeto de aquellos años. Demuestra el autor de esta obra, por tanto, con esta visión del universo femenino, una gran sensibilidad y un enorme respeto por el sexo contrario. ¿Y qué pensarías si, además, os dijera que la escribió cuando tan sólo contaba con veinte años de edad?
Por el camino de la vida conoceremos a muchas personas. Unas nos caerán bien, otras mal, eso es inevitable. Algunos seres, a veces irritantes o en apariencia superfluos, quizá nos den que pensar. No tengamos miedo a la hora de intentar desenmascarar a aquellos que temen mostrarse a los demás, puede que nos llevemos gratas sorpresas. Y, por lo pronto, conozcamos mejor a Basil Howe a través de esta magnífica novela.
Cristina Monteoliva

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