|
Título: Días de menta y canela
Autora: Carmen Santos
Editorial: Plaza & Janés / Debolsillo
Págs: 221
Precio: 17, 50 € / 8,95 € la edición de bolsillo
Llega el verano y con él las pateras a las costas andaluzas y canarias. Cientos de africanos cargan sus ilusiones a la espalda y emprenden viajes inciertos a una Europa quizá no tan idílica. Lo vemos impasibles en las noticias. Porque a veces parece que se nos olvida que hubo un tiempo no tan lejano en el que también muchos españoles tuvieron que salir para ganarse la vida en otras partes de Europa. Algunos volvieron tras años de ahorros, otros decidieron quedarse en Francia, Alemania, Suiza o Bélgica. ¿Porqué volver? ¿Y porqué quedarse? Tal vez si te adentras en “Días de menta y canela”, la novela de Carmen Santos de la que hoy te hablaré, llegues a entenderlo.
Clara Rosell tiene un marido abogado, dos hijos pequeños y un nuevo trabajo en un periódico que la trae de cabeza. Aunque todo el mundo quiere que vuelva a casa para cuidar de los niños, esta mujer madura un tanto desanimada quiere llegar a ser periodista con todas sus fuerzas. La oportunidad de demostrar su valía viene en su busca durante las Navidades, cuando Clara descubre en un diario alemán la misteriosa muerte en Düsselforf de Héctor Laborda, un emigrante español que nunca volvió a su país. Para llegar hasta el final del enigma, Clara deberá viajar a la ciudad alemana en compañía del hijo de Héctor Laborda. Pero, ¿está nuestra aspirante a periodista preparada para lo que le espera en este viaje?
Una simple palabra, un gesto, un hecho ajeno a nosotros: cualquier cosa puede llegar, en un momento dado, a despertar recuerdos en los que ya apenas pensábamos. Así, para Clara Rosell, esta mujer profundamente sumergida en su propia crisis de los cuarenta, el descubrimiento de la noticia de la solitaria muerte de Héctor Laborda no sólo la llevará a emprender una aventura que dejará profunda huella en su persona, sino también a abrir un cajón de su memoria, el mismo en el que se hallan sus recuerdos de infancia en Alemania. Y es que al igual que este Héctor Laborda apático que no tuvo contacto siquiera con su hijo, los padres de Clara tuvieron que dejarlo todo y viajar a Alemania en busca de un futuro mejor. Tan sólo después de años de sacrificios y anécdotas que esta mujer madura ahora recuerdo, pudieron todos volver a Valencia, cuando Clara ya era adolescente.
Tres son las líneas argumentales, por tanto, que nos presenta la Clara narradora: la de sus recuerdos, tan nostálgicos como entrañables; la de la investigación periodística, cargada de intriga; y, finalmente, y no por ello menos importante, la pasional, junto con Héctor Laborda hijo.
La protagonista absoluta, como ya supondréis, es Clara Rossel, una mujer de edad media con un gran sentido del humor, a pesar de la desesperanza que la llena en los últimos tiempos. Casada con Emilio, ex novio de su difícil hermana Anita, y madre un tanto tardía (parece que su entorno no quiere dejar de recordárselo) de dos criaturas que no se están quietas ni un momento, Clara ve una válvula de escape a su vida justamente cuando se le presenta la oportunidad de viajar a Alemania junto a Héctor Laborda hijo, un hombre del que no podrá otra cosa que enamorarse perdidamente.
Días de menta y canela, por tanto, es una novela que atrapa desde el principio por varios motivos. Primeramente, por la frescura de su narradora, una mujer que a pesar de su desasosiego parece tomárselo todo con gran sentido del humor; después, por sus personajes, tan reales, tan perfectamente perfilados; y en tercer lugar, por lo interesante de sus distintas tramas entrelazadas, y por lo mucho que podrán hacernos sentir a nosotros mismos (o recordar). En definitiva, amigos, como los trenes que viajaban a Alemania en los sesenta para llevar a los trabajadores, esta es una novela que no deberías perder. ¿Te atreves a adentrarte en sus páginas?
Olvidamos demasiado pronto. Enterramos en la memoria hechos que deberíamos tener muy presente. También a nivel colectivo. Por eso, vemos impasibles las pateras llegar a las costas sin pensar que nuestros tíos, padres o abuelos también tuvieron que salir de España en busca de un futuro mejor no hace tantos años. Recordemos y aprendamos, a la vez que saboreamos una novela tan emocionante como Días de canela y menta. Estoy segura de que no te arrepentirás de esta elección.
Cristina Monteoliva
 |