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Conversando en diferido con MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ
31/08/2009 13:27:43

Miguel Ángel Muñoz es uno de los grandes cuentistas de una generación que pide paso a fuerza de buen oficio y de una lectura certera del mundo que les rodea. Editor del ya mítico blog “El síndrome Chéjov” dedicado al cuento y a su entorno nos responde en diferido a las preguntas que le proponemos a propósito de la publicación en Páginas de Espuma de su nuevo libro “Quédate donde estás”.


¿Cuándo nace “Quédate donde estás” como libro?


No estoy seguro de que un libro nazca en el momento en que comienza a escribirse o cuando deja de ser escrito y comienza el proceso de publicación. O, es más, si nace como libro en el momento en que es por fin publicado. En todo caso, comencé a escribirlo antes de que se publicara "El síndrome Chéjov", y fui tranquilamente reuniendo los relatos que irían conformándolo. La guinda final fueron los microrelatos, los últimos en escribirse y en añadirse a la estructura del libro.


Aunque se afirma que el libro gira alrededor de la idea del equilibrio veo que existe una vertiente de desequilibrio en todos los cuentos, a saber, desequilibrio afectivo, emocional, profesional… ¿Será que el desequilibrio es el equilibrio de los personajes de tu libro?


Las historias e intenciones de los relatos del libro eran bien diversas y me parecía muy importante la disposición estructural de los mismos, su ordenación. Buscar que provocara los contrastes que yo deseaba para los relatos. La búsqueda del equilibrio es por tanto sobre todo formal. Respecto a ese desequilibrio que aprecias en las historias, creo que el origen de una tensión narrativa que resulte atrayente para el lector ha de nacer de la presencia de un conflicto, y cualquier conflicto bebe de una contradicción, una duda, una lucha contra algo.


 


 


 


En “Vitruvio” veo la figura del escritor como una especie de escarabajo, dotado de suficientes manos para hacer todo. Hay algo de escarabajo kafkiano en este cuento.


Es curioso, porque después de escribir ese relato, excéntrico y que escribí con mucha libertad, no he dejado de leer historias reales en prensa sobre trasplantes inverosímiles, de brazos o de cara, operaciones que hace unos años nos parecían de ciencia-ficción. Está claro que el cyborg está cada día más cerca y ese cuento puede llegar a ser literatura costumbrista de aquí a poco. Ya no nos sorprende nada.


Las vidas de los escritores son como las vidas de santos, muchos quieren imitarla y verse allí reflejados ¿le pasa algo parecido a Miguel Ángel Muñoz?


Creo que, al menos a mí, me parece que esas vidas tienen poco de ejemplares, y por eso las anécdotas que reflejo en mis relatos sobre algunos escritores -y que ocupan muy pocas páginas del total del libro aunque parezca lo contrario- muestran las miserias, humanas pero miserias, de escritores que viven en medio de una absoluta imperfección. Como todos, vamos.


Mi cuento favorito de este libro es “Los hijos hundidos”, me parece un cuento cuya atmósfera es técnicamente excelente, es decir, nos hace ver las fotos en la pared, nos oprime y desconcierta como si estuviéramos allí ¿cómo trabajas las atmósferas de sus cuentos?


El cuento vive de su atmósfera como el mago de los prolegómenos del truco. Lo importante no es la paloma, sino el que mientras el mago habla, esperamos la paloma. Me gusta intentar que el lector sienta lo que veo, y vea lo que pienso.


 


 


 


El más divertido para mí por lo cerca que me toca es “Profesor Amine”, microrelato basado en hechos reales. Doy fe de los hechos ¿Cuándo te encontraste con el “viejo profesor”?


Sorprende ver que ese texto, prácticamente real y que muchos lectores habrán leído en los papeles que se reparten por la calle, es un texto que se reproduce una y otra vez, por distintos autores, y que basa su efecto, como en la literatura, no tanto en el anuncio del falso vidente, que todos fácilmente detectamos como una engañifa, sino en la credulidad de aquellos que finalmente descuelguen el teléfono y lo llamen. De poco sirve todos los intentos que hagas por seducir a un lector con tus historias si el lector no quiere ser seducido. Ahí está la belleza caprichosa y respetable del gusto: lo que a unos les parece buena literatura a otros no les dice nada. Unos descuelgan el teléfono y la mayoría no.


En una entrevista que nos concedió hace unas semanas Ignacio Martínez de Pisón le preguntábamos lo siguiente: Cuando dices que frente a Poe has acabado prefiriendo a Chéjov ¿podríamos decir que Poe representa mejor la juventud (dices “trazo vistoso y enérgico”) y Chéjov la madurez (“dices pincelada sutil”)?”nos contestó que “desde luego lo representa para mí. Pero no creo que eso tenga un valor universal. Cortázar siguió escribiendo toda su vida magníficos relatos en la tradición de Poe”. ¿Qué te parece la apreciación habida cuenta de tu relación con Chéjov?


Estoy muy de acuerdo con lo que comenta Martínez de Pisón. Chéjov es un autor que puede no gustarte cuando adoras a Poe -a mí me ocurrió- y que sin embargo, cuando lo lees atentamente más tarde, no entiendes cómo en aquel momento no llegaste a entenderlo. Con Poe la pasión puede languidecer cuando los años pasan. A Chéjov nos lo llevaríamos incluso a la residencia de ancianos, para que nos ayudara a morirnos mejor.


 


 


 


 


“Ácaros” me recuerda a un texto que leí de Monterroso sobre “Cómo me deshice de 500 libros” ¿podríamos usar este cuento como una suerte de orden para deshacernos de libros y sus innatas alergias o con que quitemos el polvo nos vale? ¿Hay libros que contaminan más o todos son sospechosos?


¿Qué haríamos si nos obligaran a desprendernos, por el motivo que fuera, de nuestros libros? ¿Cuáles escogeríamos? ¿Cuáles serían los imprescindibles? La solución del relato es irónica, porque al final, el proceso es una cadena de proporciones enormes, que no tiene fin. La literatura que me interesa es una cadena sin fin, y un libro lleva a otro. Lo que menos me gusta del mundo del cuento es cierta endogamia y falta de curiosidad en sus lectores más entregados. Leer sólo cuento es algo parecido a probar un sólo alimento. Por mucho que nos guste, no es sano. Lo peor es cuando se entiende que el cuento, encima, ha de cocinarse de una determinada manera,  y a un punto de sal que parece estar escrito en unas Tablas de la Ley de las que el autor no se debe alejar, cuando la belleza del relato como género es su versatilidad, y su libertad. Todos los libros, del género que sean, están relacionados.


¿Recomiéndanos dos libros de cuentos que debamos leer?


Uno que aún no se ha publicado en España, y que espero que lo sea tras el revival Richard Yates: "Once tipos de soledad".


El segundo aparecerá en lo que queda de año, y es otra maravilla de Ángel Olgoso: "La máquina de languidecer".


Miguel Ángel Muñoz ¿se queda donde está o sigue escribiendo? En que andas metido literariamente en estos días.


Corrigiendo, corrigiendo, corrigiendo.


 


Pedro Crenes Castro


 

QUÉDATE DONDE ESTÁS. Miguel Ángel Muñoz
31/08/2009 13:23:25

Título: Quédate donde estás


Autor: Miguel Ángel Muñoz


Editorial: Páginas de Espuma


Págs: 160


Precio: 14 €


 


El último libro de Miguel Ángela Muñoz (Almería, 1970) "Quédate donde estas" (Páginas de Espuma, 2009) es un juego de equilibrios. En medio de la lectura de cada cuento nos veremos haciendo malabares para no caernos de la silla. Si muchos libros son capaces de mantenernos al borde del asiento este, os lo aseguro, os va a tirar de donde estéis sentados. Cuentos compactos, directos y absorbentes, así son los cuentos que el lector tiene que leer a toda costa.


Como bien afirma la contra portada del libro estos cuentos están construidos alrededor de la idea del equilibrio, equilibrio formal. Yo añado que están escritos alrededor de la idea del desequilibrio, de ese momento justo en el que se va dar el paso hacia lo desconcertante, hacia la locura. Los cuentos de Miguel Ángel Muñoz están sólidamente elaborados: son cuentos contra los cuales te estrellas y te quedas aturdido, no como ocurre con otros cuentos con los que te das y resulta que son de cartón piedra. Tiene uno, mientras lee, la sensación constante de que el equilibrio se va a perder dentro de poco.


Con la idea en mente de “equilibro desequilibrante” hemos decidido dividir el libro en “cuentos de desequilibrados” (de escritores): “Quiero ser Salinger”, “Las dos hermanas”, “Vitruvio”, “Vaivén” y “Hacer feliz a Franz. “Cuentos de equilibrios” (los cotidianos): “Ropa de verano”, “Quédate donde estás”, “El reino químico” y “Los niños hundidos” y “cuentos desequilibrantes” (los microrelatos): “Jabón de Marsella”, “Ácaros”, “Profesor Amine” y “Banda ancha”. Creo que si seguimos esta breve y exclusivamente didáctica y particular división, podremos  acercarnos más a la esencia de este libro.


De entre los “cuentos de desequilibrados”  quiero resaltar dos: “Vaivén”, el cuento dedicado a los seguidores del Blog del autor "El síndrome Chéjov", y que narra una interesante conversación entre Carver y Ford con Chéjov de fondo. Una pieza que esconde muchos sentimientos de escritor en las pocas páginas que tiene. Por otro lado está el inquietante y arenoso “Hacer feliz a Franz” cuento que nos revela el corazón de Kafka y su obsesión por la escritura. Una brillante y cargada atmósfera y un final certero.


De entre esos cuentos de escritores hay uno, “Vitrubio” que es un cuento de ¿ciencia ficción? Un hombre, un escritor, se trasplanta varios pares de manos para poder dedicar tiempo a todo lo que tiene que hacer ¿se atreven a imitar al protagonista? Un cuento libre, provocador y que mezcla en sí varios géneros y contiene muchas de las calladas obsesiones de los escritores. ¿No les parece un escarabajo kafkiano? Lean y juzguen.


De los “cuentos de equilibrios”  merecen especial atención “Quédate donde estás” y “El reino químico” en los que una decisión va a cambiar por completo el curso de la vida. Miguel Ángela Muñoz elabora una cotidianidad amable, deseable incluso, parecida a la que podemos estar viviendo y poco a poco va introduciendo despacio, como si inhaláramos sin saber un gas tóxico, los elementos de una decisión que precipitará todo hasta un radical cambio. Es cierto que cada día nos enfrentamos a ello pero ver la secuencia completa desde fuera, como si de una película se tratara, inquieta. Allí está el éxito de estos dos cuentos, hacernos caminar hasta el cambio.


De los “cuentos desequilibrantes”,  dos merecen una pequeña mención: “Profesor Amine” (doy fe de los “hechos reales”) es verídico y podéis llamar al teléfono que aparece al final del cuento y “Jabón de Marsella” que es como una cámara de fotos de esas que hacen cientos de ellas por segundo. Va leyendo uno y tiene la sensación de que con el solo olor del jabón la vida de la protagonista va pasando por delante de nuestros ojos como ráfagas de foto.


El más inquietante de todos es sin lugar a dudas “Los niños hundidos”, que va a caballo entre el sueño y la realidad. Un hotel inquietante con un camarero que da la sensación de ser un psicópata antisocial. Nuestro autor consigue crear una atmósfera inquietante en la que todo parece ser un sueño, o no. Un cuento del que desearéis despertaros.


Todo en este libro está a punto de ocurrir, necesitas tomar aire y seguir leyendo  para ver que va a pasar. “Quédate donde estás” propone al lector perseguir sin cuartel a los personajes para saber hasta dónde van a llegar. La vida la creemos sólida pero basta una decisión, una palabra, un gesto para que el rumbo de la existencia se vaya por otros derroteros. Un libro que no nos dejará quietos donde estamos, nos hará ir un poco más allá.


Pedro Crenes Castro


LA MUJER GUERRERA. Maxime Hong-Kingston
31/08/2009 13:20:49

Título: La mujer guerrera


Autora: Maxime Hong-Kingston


Traducción: Begoña Simal


Editorial: Elcobre Ediciones


Págs: 328


Precio: 23 €


 


A todos nos han contado cuentos en nuestra infancia, historias populares que a veces no sólo nos entretenían o hacía que nos durmiéramos por la noche, pues en muchos casos lo que en verdad pretendían era infundirnos temor y mantenernos fuera de los peligros del mundo. Así, algunas familias prefieren adaptar a su realidad los cuentos de siempre, otras directamente crean unos nuevos para sus niños. La complicación llega cuando apenas se puede distinguir la ficción de la realidad, tal y como le sucede a la narradora de La mujer guerrera, la novela de Maxine Hong-Kingston que hoy comentaremos.


La vida para una familia de inmigrantes chinos en Estados Unidos no es siempre sencilla, sobretodo para la hija mayor del clan. Y es que aunque esta hija obtenga notas excelentes y sea una buena niña, ser mujer en esta familia de progenitores tan trabajadores y de tradiciones tan arraigadas en el país de origen, China, no es gran cosa, poco más que un cero a la izquierda. Habrá que esforzarse, sin duda, por encontrar el valor que todos llevamos dentro de nosotros mismos, por saber como continuar adelante a través de la revisión de los cuentos que ha escuchado esta narradora a lo largo de los años, su propia y la de su madre.


Siendo como es la narradora una mujer de origen oriental en un país occidental, lo más fácil sería creer que los impedimentos son impuestos por la cultura dominante, la americana. Nada más lejos de la realidad, como ya en el primer capítulo entenderemos (“La mujer sin nombre”): las mayores trabas son las que los propios chino-americanos le ponen a sus mujeres, y en concreto a ella, a esta persona que se niega a continuar con unas tradiciones tan machistas.


No es difícil deducir, a poco que sepamos de la vida de Maxime Hong-Kingston, que parte de esta obra, de esta novela atípica o compendio de relatos con sutiles puntos de unión, o incluso toda ella, es autobiográfica. Son demasiadas las coincidencias como para pensar otra cosa. Tampoco de otra manera se entendería la fuerza de esta prosa, la determinación de la narradora, lo desgarrador de algunos de los hechos relatados, la enorme fuerza de voluntad de esta chica de padres chinos en los Estados Unidos por superar un mundo lleno de obstáculos hasta convertirse en la mujer madura que echa la vista atrás para analizar en profundidad no sólo algunos pasajes de su vida, sino también los de su ya anciana madre.


Podría pensarse, además, por todo lo dicho hasta ahora, que la protagonista de esta novela de capítulos desordenados es la propia narradora. En realidad, y aunque a veces así parezca, la verdadera actriz principal de esta obra es su madre, Orquidea Valiente, una mujer a veces contradictoria, la misma que transmite las leyendas a sus hijos, la incansable trabajadora, la que fue médico en China y lo dejó todo para ir a buscar a un marido ausente en América. Su compleja personalidad, capaz de eclipsar a todo el que se encuentre en su radio de acción, no sólo fascina a nuestra narradora, sino que también la irrita hasta puntos insospechados. Para comprender las razones, nada mejor que recorrer cada una de las páginas de esta obra, llegar hasta el final sin más remedio.


La mujer guerrera, por todo lo que hemos dicho hasta ahora y mucho más que es mejor no desvelar en esta reseña, es una fascinante obra, tan auténtica como impactante, tan sincera y honesta, tan cargada de sentimientos contradictorios, que nos permite adentrarnos en la cultura china, en todas esas leyendas que se confunden con la realidad, en todas esas supersticiones y costumbres tan distintas a las nuestras, a veces tan difíciles de entender tanto por nosotros como por los propios descendientes de estos emigrantes criados en países occidentales.


No es fácil olvidar los cuentos de nuestra infancia, todas aquellas historias terribles o felices que no nos cansábamos de escuchar. Algunas apenas significan ya algo para nosotros. Otras, sin embargo, son imposibles de olvidar, pues en ellas encontramos la esperanza, el camino que seguir. O tal vez a ti no te pase. Quizá leyendo La mujer guerrera, esta magnífica obra, entiendas lo que quiero decir.


Cristina Monteoliva


LA ESCUELA ROTA. CLASISMO Y EXCLUSIÓN EN LAS AULAS. Tony de la Rosa
31/08/2009 13:19:07

Título: La escuela rota. Clasismo y exclusión en las aulas


Autor: Tony de la Rosa


Editorial: Ediciones Carena


Págs: 242


Precio: 18


 


La escuela rota refleja la realidad nacida con la inmigración, en las escuelas y en la sociedad, a través de dos casos que son de supuesto tráfico de drogas, y de agresión violenta.


La presentación de Toni de la Rosa es subjetiva, y no consigue ir más allá de los hechos, pues es evidente la implicación con el tema que trata. Presenta una escuela “segregada en donde las víctimas son tanto los niños agredidos como los agresores, heridos por los prejuicios y el abandono”.


De ahí que “la escuela esté rota, resquebrajada, como una sociedad en la que el sueldo de un ejecutivo equivale al de cuatrocientos trabajadores”.


El caso de supuesto tráfico de drogas es el de Hassan, de trece años, expulsado por posesión y tráfico de drogas (marihuana). El caso de la agresión violenta es el de Keita, que reaccionó con violencia a los insultos racistas y las burlas.


Hassan es marroquí, y Keita es gambiano. “Crecer siendo negro, marroquí o latino en España es duro”, y “es difícil entender y ponerse en la piel del otro”. Ambos casos generan una crisis escolar en la que los implicados deben asumir “cómo se siente un inmigrante, su soledad, su percepción del miedo que despierta en los españoles, la añoranza de su familia, su depresión o su síndrome de Ulises” en las “caras sucias”, donde quizá “detrás de la necesidad de no tirar absolutamente nada y de conservar objetos que consideramos pura basura, se encuentran el hambre y la miseria: la esclavitud”.


Toni de la Rosa demuestra no saber nada del mundo legal, cuando dice que “las intenciones no están en ningún código jurídico”, pues las tentativas son intenciones frustradas. De ahí que el caso de Hassan sea triste, porque creyó que iba a buscar marihuana y lo que mostró en el colegio eran hojas de la planta macho.


Escribe Toni que “sólo existen las cosas que salen por la tele”, y que le “interesa cada vez más la vida real y cada vez menos ese mundo virtual”. A eso añade que la religión musulmana de ambos casos les obliga a devolver bien por mal. Toni se pregunta si ese niño que muere de hambre en directo, ¿está muriendo de hambre o lo estamos asesinando?


Dice Toni que “antes de todo lo que vivimos este curso, yo no percibía nada”. Lo bueno que tienen las señales, como las estadísticas, es que siempre que se buscan se encuentran. Pero no basta con mirar, hay que observar, hay que querer observar.


Keita dice “es igual profe. Todo es igual. Sólo ven lo malo”. Para Toni “una de las cosas más preocupantes en toda esta historia es la censura interna de todo el tema, y cómo determinadas informaciones eran ampliamente difundidas en su momento y otras, más beneficiosas para el difamado Hassan, han sido tratadas por el centro con suma discreción”.


Lo malo es que “en esos pasillos siguen ocurriendo cosas que demuestran, día tras día, que en realidad, lo que ocurrió no sirvió para nada, porque lo que sigue dominando es la falta de tacto”. Dice Toni que “las cosas, muchas veces, resultan muy simples, pero nosotros las hacemos complicadas. Problemas que se podrían solucionar de un plumazo, con una breve disculpa o con una mano pasada por encima de un hombro, de repente, por arte de magia, se convierten en problemas irresolubles a los que, nuestro terco lado humano, no sabe dar las respuestas sencillas que tiene más cerca, en realidad, de lo que sospecha”.


La escuela rota es un conjunto de reflexiones sobre el funcionamiento escolar, sobre la falsa imagen del “todo es perfecto” amparada en una legalidad que, en la práctica, puede que no gestione como debe los recelos que causa la incomprensión.


 


Rubén García Cebollero


 


LUCES Y SOMBRAS DE LA HISTORIA DE CHIPIONA. Sebastían Guzmán Martín
31/08/2009 13:15:36

Título: Luces y sombras de la historia de Chipiona


Autor: Sebastián Guzmán Martín


Editorial: Ayto de Chipiona


 


José Mellado Bueno. Eduardo Naval Pimentel. Santiago Query Masi. José Reyes Martín. Podría seguir escribiendo nombres que seguramente no les dirán nada y que a mí, hasta hace muy poco, tampoco me lo decían. Francisco Montalbán Muñoz. Manuel Miranda de Sardi. ¿Quiénes fueron? Gracias al extraordinario trabajo de investigación de Sebastián Guzmán hoy podemos saber la historia trágica de estas víctimas de la sinrazón.


«Luces y sombras de la historia de Chipiona» refleja cómo fue el antes, el durante y el después de la Guerra Civil en la villa gaditana. El autor siempre va de lo general a lo particular, reflejando la situación en el país para después llegar a la villa, epicentro del texto, pues el motor del proyecto fue rescatar del olvido a todos los nombres que quedaron sepultados bajo la cruel venganza, ya que, como evidencia Guzmán con su trabajo, en Chipiona (como en otros muchos lugares de la geografía española) no se puede hablar de «guerra» con propiedad, sino más bien de represión, de ajuste de cuentas; las víctimas no son soldados, son civiles asesinados por su ideología o como venganza, como es el caso de José Reyes Martín:


"Una noche sorprendió a alguien robándole en su huerta y José arremetió contra el ladrón, que resultó ser un conocido suyo. Tras el alzamiento militar del 18 de julio de 1936, este conocido pasó a formar parte de la falange española. Pronto entró en la cárcel de San Juan de Aznalfarache. De aquí pasaría a Sevilla, a la cárcel de los Pajaritos, para finalmente ingresar en Carmona, en donde fue fusilado” (p.195).


 


El libro está estructurado en seis capítulos, que abarcan desde la proclamación de la Segunda República hasta los años de la posguerra, más dos anexos, uno donde encontramos las semblanzas de las 33 víctimas de Chipiona de la represión franquista (con algunas fotografías que ponen rostro a los nombres), y un segundo anexo compuesto por documentos gráficos como la declaración del bando de guerra en Chipiona o un informe de incautación de bienes de uno de los fusilados.


Es decir, en todo momento, el autor expone hechos, documentos, testimonios; el historiador se convierte en un puente, alguien que proporciona información rigurosa que puede ser contrastada, pues siempre se citan las fuentes. No hay literatura, no hay opinión; existen los hechos, y el gran mérito de Sebastián Guzmán está en la profunda investigación que ha realizado para encontrar los documentos que reflejan esos hechos, como por ejemplo, el citado informe de incautación de bienes.


Evidentemente, trabajos de este tipo pueden levantar ampollas entre algunos. Pero por un momento, sólo por un momento, deberían ponerse en la piel de los otros, un raro ejercicio que quizá habría evitado la masacre de tantos inocentes. Así lo expresó una huérfana de guerra:


"Los hijos de los fusilados, los que hemos sufrido la guerra, estamos todos nerviosos, con sueños llenos de pesadillas, algunos intentan olvidar, pero dentro de ellos tienen este dolor, esta humillación que hoy todavía perdura, puesto que ningún gobierno de España les honra. Siempre la indiferencia. Deseamos ser reconocidos como mártires del franquismo. Tenemos hambre de honores” (p.123).


 


Los que sean creyentes podrán decir que, con trabajos como este, los muertos alcanzarán la paz; los que no lo somos afirmamos que, al menos, sus familiares habrán logrado restituir la dignidad de los suyos, que no es poco.


(Esta obra, como otras que pertenecen al mismo proyecto, están a disposición de todos de forma gratuita en www.todoslosnombres.com).


 


Raúl Rubio Millares


NOTICIAS/PROMOCIÓNATE. Agosto 2009 (IV)
24/08/2009 10:04:19

Arranca el rodaje de “Il mondo mío”


 


Desde Tropo Editores nos llega la siguiente información. Reproducimos parte de la nota de prensa:


Comillas - Santander, 22 de agosto de 2009


Tras una larga fase de pre-producción esta semana comienza el rodaje de “Il mondo mío”, una coproducción entre Nanuk Productora y Tropo Audiovisual, basada en un relato original de Oscar Sipán y Mario de los Santos, que logró el primer premio del concurso de guiones para cortometrajes organizado por la Delegación de Gobierno en Aragón.


Protagonizado por Marta Larralde  y Toni Álamo, es una inquietante metáfora sobre  la vida, el tiempo y las relaciones de pareja, una arriesgada visión del amor con tintes sobrenaturales que remiten directamente a Edgar Allan Poe y a la esencia estética de Tim Burton.


Fascinados por el cementerio de la localidad cantabra de Comillas ha sido el lugar escogido para la ambientación de exteriores, como ya ocurrió en Werther, de Pilar Miró o El prado de las estrellas, de Mario Camus. La trama se desarrolla en un espacio atemporal entre el sueño y la vigilia, donde un sepulturero solitario y feliz, mantendrá un poético encuentro con la última moradora de su cementerio, una joven hija de un terrateniente que ha sido  sepultada viva.


“Il mondo mío” es ante todo una historia distinta que escapa de lo políticamente correcto gracias a un exquisito desasosiego victoriano.


Más información en: www.tropoeditores.com


 


DÉJAME SALIR, ANTOLOGÍA DE TERROR


Déjame salir, Antología de terror, se pone a la venta el martes 25 de agosto en una edición de 300 ejemplares que se podrá adquirir por correo electrónico al precio de 15 € + 3 € de envío, tal y como nos informa la editorial Cículo Rojo.


En el mes de octubre, además, la misma editorial comenzará a publicar un fanzine de terror con gran calidad titulado "H-Horror".


Tenéis toda la información aquí: http://www.h-horror.com/


www.editorialcirculorojo.com


 

LA CONSPIRACIÓN DEL VATICANO. Kai Meyer
24/08/2009 10:03:19

Título: La conspiración del Vaticano


Autor: Kai Meyer


Traducción: Patricia Losa Pedrero


Editorial: Bóveda


Págs: 512


Precio: 17 €


 


Algunas ciudades del mundo rezuman historia y arte por todos los poros de sus edificios, calles, plazas, puentes, suelos y subsuelos. Roma, sin duda, con tantos miles de años de existencia a sus espaldas, con tantas culturas que han pasado por sus territorios, es una de ellas. No sería raro, por tanto, que la restauración de un edificio antiguo en esta ciudad, tal vez de una Iglesia, sacara a la luz un importante tesoro, puede que hasta un secreto casi inconfesable. Este es el punto de partida de La conspiración del Vaticano, la novela de Kai Meyer de la que hoy hablaremos.


Júpiter es un especialista en arte que recupera tesoros por encargo. En esta ocasión, no obstante, no tendrá que trabajar a cuenta de unos desconocidos, sino de dos mujeres a las que conoce muy bien: la Shuvani, una vieja gitana que comercializa con libros de segunda mano, y su nieta Coralina, una bella restauradora que trabaja para el Vaticano. Y es que mientras Coralina restauraba el interior de la Iglesia de Santa María del Priorato de Malta, en Roma, ha descubierto algo de inmenso valor que puede salvar el negocio de su abuela: los grabados de “le carceri”, de Piranesi, diecisiete láminas de un gran valor, y una misteriosa llave que abre las puertas a un lugar secreto e increíble. ¿Estará Júpiter dispuesto a ayudar a ambas mujeres en la labor de vender clandestinamente la lámina número diecisiete y la llave misteriosa? ¿Acaso les dejarán siquiera intentarlo los miembros del Vaticano que tanto se interesan también por estos objetos? ¿Cómo puede acabar una aventura de tal magnitud?


El protagonista de esta historia narrada en tercera persona, por un ser externo a la trama, no es otro que Júpiter, un investigador de origen alemán al que no le van las cosas del todo bien, ni sentimental ni laboralmente, al comienzo de esta historia. A pesar de su racionalidad, a Júpiter le atormenta sobremanera el recuerdo de Miwa, la fría japonesa de la que estuvo profundamente enamorado y que le dejó sin más, quedándose, de paso, con sus clientes.


Menos mal que en el camino de Júpiter se ha cruzado Coralina, la joven y guapa restauradora con la que hace unos años ya estuvo a punto de tener un encuentro amoroso. Está claro que Coralina no ha dejado de pensar en él. Pero, ¿estará nuestro investigador dispuesto a dejarse amar por la bella gitana? ¿Y acaso esta aventura ayudará a mejorar su maltrecha reputación?


Sin lugar a dudas, y aunque el peso de los personajes de los que acabo de hablar es considerable, esta historia no sería lo mismo sin su extenso elenco de personajes secundarios, compuesto por una gitana con poco miedo a nada, un monje a la fuga, un loco artista callejero, conspiradores del Vaticano (y no todos son obispos), terribles seres mitológicos, monjas aliadas, etc, y su gran variedad de exquisitos escenarios (callejuelas, puentes, edificios antiguos, iglesias, subterráneos, etc), todos situados en una de las ciudades más bellas para el visitante extranjero.


La conspiración del Vaticano, en definitiva, es una intrépida aventura que tiene lugar en Roma y en el Vaticano, una novela que mezcla el presente con el pasado, lo real con lo mitológico, una obra en la que la intriga y la acción no nos dejarán ni un minuto de respiro. Gracias a esta obra, no sólo viajaremos sin movernos de casa, recorriendo junto a los personajes los maravillosos lugares que Roma ofrece al visitante, sino que también aprenderemos un poco de historia y mucho más de mitología, a la par que, como venimos diciendo, nos entretenemos con una emocionante trama que no sabremos ni por asomo en qué va a acabar hasta la última página.


Son muchos los secretos que duermen en las ciudades históricas de Europa y el resto del mundo, secretos que quizá nunca lleguen a volver a ver la luz y queden para siempre en el olvido. Al menos nos queda la literatura, libros como La conspiración del Vaticano, para soñar con ellos y disfrutar, de paso, de una trepidante aventura sin salir de casa. ¿Te lo vas a peder?


 


Cristina Monteoliva


LOS CUENTOS MÁS BREVES DEL MUNDO.DE ESOPO A KAFKA. Edición de Eduardo Berti
24/08/2009 10:01:38

Título: Los cuentos más breves del mundo. De Esopo a Kafka


Edición de: Eduardo Berti


Editorial: Páginas de Espuma


Págs: 288


Precio: 19 €


 


Ya lo advertía Cervantes:


Yendo, pues, así caminando, dijo Sancho a su amo:


- Señor, ¿quiere vuestra merced darme licencia que departa un poco con él? Que, después que me puso aquel áspero mandamiento del silencio, se me han podrido más de cuatro cosas en el estómago, y una sola que ahora tengo en el pico de la lengua no querría que se mal lograse.


- Dila -dijo don Quijote-, y sé breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo.


Esta antología que nos presenta Eduardo Berti es, sin ninguna duda, una buena prueba de aquellas palabras del genio español.


Podría decirse que el carácter sentencioso y proverbial es la tónica dominante que recorre muchas de estas miniaturas literarias (carácter cubierto en muchos casos con la máscara de la más astuta ironía), género que por su peculiar fisonomía, su chispa lúdica, reflexiva o trágica, se aproxima en gran medida a algunas de las peculiaridades del género poético, sobretodo en su inmediatez y en su oblicuidad microcósmica.


Uno de los logros más evidentes que el lector puede encontrar en este libro es la gran pluralidad de escritores, pues en un verdadero esfuerzo antológico, el autor incorpora todo un elenco de nombres que en muchos casos pueden resultar ajenos a la inmediatez de nuestra tradición occidental, en la que, por otro lado, no falta ninguna de las figuras más destacadas en la materia. Mo Tzu, Chuang Tzu, Lie Yokou, Sheng Buhai, Tan Kung, Cheng Ben, Lü Buwei, Han Fei, entre otros muchos, nos acercan al pensamiento filosófico y literario chino. Por su parte, Ibn Sirin, Al-Yahiz, Qâbus, Sanai, Suma Munqidh, Attar, etc., representan algunos de los autores más destacados de la gran literatura árabe y persa. Ni que decir tiene que la nómina de escritores europeos, de la antigüedad griega y latina, rusos, etc. Es numerosísima y de valor extraordinario.


Puede corresponder este libro a los bien llamados “libros de cabecera”, pues más que a una lectura corrida, nos invita a una fruición segmentada que nos permita reflexionar pausadamente sobre muchas de la problemáticas (epistemológicas si cabe) que esta antología nos presenta. No obstante, como ya advertíamos antes, los momentos de diversión y sorna están asegurados en no pocas páginas. Miren sino el relato de Apollinaire titulado “Gastritis crónica”:


Un anciano médico de provincias necesitaba tomarse unas vacaciones. Le confió la clientela a su hijo, recién salido de la universidad, y se fue al mar. A su regreso vio que el muchacho había hecho maravillas y hasta curado la gastritis crónica de una acaudalada anciana.


- Muy bien, hijo mío, estoy orgulloso de ti -dijo el padre-. Pero acaso habría debido antes explicarte que fue la gastritis de la señora X la que ha pagado tus estudios.


Finalmente, podríamos decir concienzudamente que el libro Los cuentos más breves del mundo presenta una oportunidad única para disfrutar de un género literario de brevedad inagotable.


 


David Porcel Bueno


¿QUIERES HACER EL FAVOR DE CALLARTE, POR FAVOR? Raymond Carver
24/08/2009 10:00:13

Título: ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?


Autor: Raymond Carver


Traducción: Jesús Zulaika


Editorial: Anagrama


Págs: 248


Precio: 8,41 €


 


“Alguien que escribió casi quinientos cuentos para mostrar lo que hay detrás de las palabras «... y de repente todo se le aclaró»”, Juan Villoro; “Lean también a Chèjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo”, Roberto Bolaño. ¿Qué los llevó a decir esto? Los cuentos que forman «¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?» ofrecen la respuesta.


Este primer libro de Carver (escrito y reescrito durante quince años) está formado por 22 relatos que reflejan una serie de relaciones que retratan la sociedad estadounidense de la que formaba parte. Estas relaciones son principalmente entre una pareja, entre esta pareja y otros (vecinos, amigos o en el trabajo) y entre padres e hijos.


Los relatos de Carver son paradigmáticos en cuanto a insinuar más que decir, ejemplo del arte de la sugerencia. Siempre dejan en suspenso la resolución del conflicto que presentan. No ofrecen soluciones. Carver se limita a captar un instante de realidad, de la realidad que le rodea, la describe con precisión, pues tiene la enorme habilidad de enfocar justo los detalles que proporcionan verosimilitud, que dimensionan los lugares, los personajes (un bar, un paquete de tabaco, un gesto), y se va, dejando en el lector el desasosiego que produce la duda y un sucio poso de amargura, desidia, tristeza. Porque le interesan aquellos eventos de las vidas de los personajes donde se percibe “el infinitesimal embrión de la catástrofe que habría de cambiar el curso de sus vidas” (p.228).


Y es que los personajes de los relatos de Carver son los que dudan, los que pierden, los que se equivocan. Siempre encontramos una crisis, crisis generada por una ausencia, que puede ser material (los problemas económicos) o sentimental (la pérdida del amor o de la pasión, una infidelidad, la necesidad de empezar otra vez en cualquier otro sitio):


 


"Ella se desplazó un poco y le cogió la mano y se la puso sobre uno de sus pechos. Luego abrió la boca y lo besó, presionándole hacia abajo la cabeza con la otra mano. Deslizó el cuerpo hacia arriba, despacio, y le dirigió con suavidad la cabeza hasta un seno. Él le tomó el pezón con la boca y empezó a succionar, a lamerlo lentamente. Trató de pensar cuánto la quería, o si la quería en realidad. Podía oír su respiración, pero también oía la lluvia. Siguieron así, juntos. Ella dijo:


- Si no tienes ganas, no importa.


- No es eso – dijo él, sin saber bien a qué se refería” (p.171).


 


Son las tragedias de lo cotidiano, rompiendo las leyes de las poéticas clásicas que decían que tenían que ser personajes ilustres los que las  protagonizaran. Es constante la sensación de que pasa algo (o mucho) más en los bordes de la historia, más allá de las palabras, sensación que queda reforzada con los finales: más que concluir, los finales de Carver abren el relato de forma infinita, es el lector quien tiene que decidir, pues tiene más información que los personajes y sabe que la eterna promesa de “todo va a cambiar” que circula por las historias no es más que vacío. Porque para Carver:


 


”Una colosal maldad tiraba del mundo [...] y sólo necesita una pequeña rampa, una pequeña brecha”  (p.171).


 


Y por supuesto, su estilo: un ejemplo de concisión, de contención, con una extraordinaria capacidad de insuflar humanidad a los personajes, sobre todo cuando los hace hablar, pues logra que transmitan realidad en todo momento.


Cada una de estas 22 piezas es una muestra perfecta del género. Es Raymond Carver, poco más se puede añadir.



Raúl Rubio Millares



HAZ DE LUZ. Adriana Serlik
24/08/2009 9:58:01

Título: Haz de luz


Autora: Adriana Serlik


Editorial: Legados


Págs: 133


Precio: 12 €


 


La luz es el elemento del universo que más rápido se desplaza. Nada puede moverse más rápido de esos trescientos mil kilómetros por segundo. La luz es el único elemento que siempre se va a propagar a la misma velocidad. Son dos verdades absolutas. Pero nada de lo que yo diga sobre “Haz de luz”, el libro de relatos de la escritora argentina Adriana Serlik (Avellaneda, 1945) deberá ser tomado como una verdad absoluta, ni siquiera como una verdad, pues en el pantanoso terreno de los gustos personales nada es más verdad que nada.


Y es que en este libro hay relatos breves que me han gustado (absolutamente), otros que no me han gustado (relativamente), y otros que no he entendido por la proliferación innecesaria de personajes y lo desordenado de la trama. Sé de lo que hablo: alguna vez he dado a leer un relato mío y no me he creído la opinión que declaraba que aquello no estaba claro, lo de que aquello no se entendía. Me lo han tenido que decir al menos dos lectores para que me lo creyera, porque para mí lo que había escrito era de una sencillez y claridad supina. En este último grupo se pueden incluir “Sangre y espermatozoides, Corazón en filetes”, “La palmera”, “Mita Chabones”, y “Silencio de redonda”, “Saturnino Pablo”, El río”, “El viaje”, pertenecientes a la segunda parte de la que más adelante hablaremos. ¿Podría en algunos casos la imprescindible economía de medios del relato breve y las necesarias limitaciones de extensión haber echado a perder a algunos de estos?  Pues bien podría ser el caso.


El libro se divide en dos partes: la primera contiene veintisiete relatos de entre dos y tres páginas, que han sido escritas para su lectura en la radio. Ahí ya sí que me he pillado los dedos, porque la pregunta que me surge es si estoy en condiciones de opinar sobre ese tipo de relatos cuando para mí el género de relato radiofónico es del todo desconocido. En ese terreno de juego:


1 - ¿Es lícito reprochar el uso del final sorpresivo por desgastado y truculento? Pues a lo mejor sí. Pero a lo mejor no, porque puede que el final sorpresivo sea necesario y adecuado para el relato radiofónico. Lo mejor que podría hacer es juzgar por usted mismo leyendo “Amor de madre”, “Terror”, o “El amor”.


2 - Tampoco sé si es aceptable esa abundancia cacofónica que se da en algunos relatos porque en un relato sonoro es posible que un oyente no perciba lo que un lector: “Había comenzado esta aventura hacía cuatro años. Le había costado aceptar a Godofredo en su vida. Solían chatear todos los días…” (El factor de dicha, p. 21, y también por ejemplo en El hombre serio p.  65, línea 2).


3 - ¿Tienen tanta importancia las palabras escritas como las habladas? No lo sé, y es por eso que quizá esa teoría de que la primera frase tiene que enganchar, carece de validez en un relato leído (“El amor” se abre así: “Melisa y Fabio se amaban”, lo que desde luego no es un puñetazo en un ojo, ni engancharía lo más mínimo en el caso de una lectura visual).


4 - Otra duda: quizá en un relato radiofónico sí que se puede recurrir a ese truco de que la historia narrada al final era un sueño, algo prohibido desde luego en un relato “de lectura” (no radiado). Me refiero a “Repiqueteo de campanas”.     


En esta primera parte hay relatos que no me plantean ninguna duda, que he leído y aceptado sin objeciones al estar más cercanos a los relatos “de libro”, relatos que no plantean ninguna duda sobre su “legalidad literaria”: 


Decidió cerrar la puerta”quizá no tiene un  nudo fuerte, y por eso sería más “radiofónico” que “literario”, pero se lee muy bien.


La radionovela”sin embargo no hace honor a su título porque es más “literario”. Creo que se puede degustar mejor con su lectura tranquila, con el tempo lento y evocador que marca este muy buen relato.


La soledad de las palabras” es un ejemplo de literatura en mayúsculas, uno de los relatos dignos de figurar en el cuadro de honor, y un modelo que siguen algunas de las narraciones que desfilan por estas páginas: historias de vidas sencillas, que en un momento dado transitan por la soledad, los desengaños, los anhelos, el rechazo, la esperanza, el envejecimiento... Esta en concreto sin desmerecer otras, es una de esas historias que sin grandes aspavientos, sin demasiadas pretensiones, merecen el tiempo que se les dedica. Casos parecidos aunque de menor intensidad podrían ser “Siete brazos extendidos” o de morir para vivir (entenderá esta contradicción cuando lo lea), “María Ciruelo”, “Nadie, no había nadie” también magistral, “Él tendrá razones”, donde de una forma sutil se siembra en el lector la duda sobre si la protagonista es idiota o sólo se lo hace para no estropear una situación que le resulta cómoda. “Las primis” también más que aceptable, como ocurre con “Juego de niños”.


La segunda parte del libro (“DE LA GUERRA Y EL DOLOR” se centra en ese binomio guerra-dolor y se articula principalmente en el eje de la Guerra Civil Española. Ya dijimos en su momento que hay relatos que por lo que sea resultan farragosos y son imposibles de seguir (también en este apartado los ya citados en su momento). Pero ahora toca decir que hay historias redondas, sublimes, perfectas, entrañables, y bien construidas a base de guerra, dolor, y una mano que no tiembla: “Serafín”, auténtico homenaje a tantos serafines, frutos inocentes madurados por la injusticia, frutos caídos,  joya que le lleva a uno a preguntarse cómo la autora puede construir esta historia sublime frente a otras citadas como imposibles de leer y seguir ni aún con la mejor voluntad).


El colorao” es una magnífica foto fija, un perfecto bodegón con sus pitanzas y un vino que casi se puede degustar, con un mínimo tufillo a final sorpresivo que desde luego no estropea lo más mínimo este encuentro, esta casi anécdota entre Hemingway y de Saint Exupèry.


Aunque si de fotos fijas hablamos hay que citar “Homenaje a Rosa Chacel”, que efectivamente se debe considerar como tal, una semblanza, una evocación, y no un relato propiamente dicho (lo que no le resta perfección y pureza al artefacto literario).


Si bien “Eran cuatro” me ha resultado el más flojo de los que me han gustado de esta segunda parte, tiene un aspecto importante para mi gusto: el de la venganza como plato que se sirve frío, hecho sobre lo que el lector tendrá que decidirse, ¿merece la pena o no?


Emilce” es un relato que sin citarse expresamente, en el prólogo se nos revela como autobiográfica. Y aunque se mueve por otros hemisferios no es menos universal, no nos es menos cercana, y que cerrando el libro, deja un buen sabor de boca.


El espectro visible del ser humano se pierde en el peligroso ultravioleta, se cae del lado del infrarrojo. Ambos espectros son hijos de la radiación electromagnética al fin y al cabo. En “Haz de luz” todos los relatos son hijos de la autora citada, y hay lo que en todos los libros: cosas que pueden no gustarle y que evitaría incluir si el libro fuera suyo, y narraciones que le iluminarán. Para el ser humano no hay más cera que la que arde ni más luz que la que nos alumbra. Aprovéchela para echarle un vistazo a este libro, y finalmente coincidirá conmigo en que todo depende del cristal con que se mire.


 


José Cruz Cabrerizo


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