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Conversando en diferido con JOSÉ MARÍA DE PAÍZ
31/01/2010 21:32:22

Estrenamos el mes de febrero en La Biblioteca Imaginaria con bastante frío y la entrevista que hace unos días nos ha concedido vía email el joven escritor José María de Paíz. Veréis que nos centramos, sobre todo, en su obra “Bailé con la luna”, una novela corta de la que, sin embargo, se pueden sacar infinidad de datos interesantes y conclusiones variopintas (la reseña, como siempre, tras la entrevista, no tiene pérdida).


No os entretengo mucho más, aquí os dejo con las palabras del autor:


¿Cuándo comenzaste a escribir?


Creo que como necesidad vital y forma de expresión empecé a escribir a los 15 años.  Empecé con letras de canciones. Me llenaba mucho escucharlas con música. Luego seguí con relatos cortos hasta que aventuré en el mundo de la novela.


¿Dónde encuentras la inspiración?


Voy recogiendo aleatoriamente de aquí y de allá. Poco a poco mi cerebro se llena de datos, informaciones, frases, sensaciones, sentimientos hasta que llegado un momento de agitación o quietud necesita escupirlo en un papel en forma de historia.


 


 


 


¿Imaginas tu vida sin la litetaratura?


 Desde hace años intento no imaginarme mi vida. Sin la literatura la música o el cine sin duda todo sería más amargo, junto con las personas que quiero son las vitaminas de mi alma. Pero creo que realmente no hay nada imprescindible, salvo las necesides primarias, para seguir mis andanzas por esta extraña vida.


¿Cómo surgió la idea de escribir "Bailé con la luna"?


Surgió en un avión yendo para Madrid, casi como en la novela. LLevaba en una libreta varios apuntes de personajes y situaciones que desde hacía años intentaba colocar en una historia que me convenciera. No sé cómo pero todo comenzó a tomar forma. Fue un proceso casi mágico.


¿Irías a Madrid huyendo de tus problemas?


Depende. Soy partidario de mirar cara a cara a los problemas, aunque hay situaciones que la perspectiva de la distancia te puede ayudar. Quien dice Madrid también puede decir cualquier pueblo de Lanzarote por poner un ejemplo.


¿Se parece en algo a ti el protagonista de "Bailé con la luna"?


Creo que el personaje tiene unas circunstancias en su vida que nada se parecen a la mía, por suerte. Es posible que alguna pincelada de mi personalidad de otro tiempo si que la tenga. Pero nada que ver, eso creo.


 


 


 


¿Y Aroa? ¿Se basa en alguien real?


Creo que independientemente de su condición sexual, Aroas hay muchas. Cuando hieren a un animal casi de muerte éste puede tomar dos actitudes: pasar la vida temblando buscando quien lo cure y dejarse curar, o morder y arañar cada vez que alguien se le acerque. Si es preciso matará.  Aroa es del segundo grupo. He conocido personas con un perfil parecido al de Aroa pero ninguna como ella.


¿Crees que podrá ser alguna vez feliz?


Tal y como está planteada su vida en la novela creo que no. Es un caso crónico. La felicidad para ella está a años luz.


Y tú, ¿has bailado alguna vez con la luna?


Demasiados bailes para mi gusto. Torpemente desde hace algún tiempo intento aprender mis primeros pasos para danzar con el sol.


 


 


 


¿Que esperas que encuentren tus lectores en  "Bailé con la luna"?


Pues me gustaría que pudieran llegarse a meter en la piel de los personajes, que se identificaran con alguno de ellos. Que entendieran las circunstancias vitales de cada uno y sobre todo que pasen un buen rato. Pero sobre todo espero que entre las páginas de la novela encuentren aunque sólo sea un fragmento que para bien o para mal les transmita algún tipo de emoción.


¿Tienes ya nuevos proyectos?


La coctelera de mi cerebro lleva cierto tiempo agitándose. Las ideas están ahí. No creo que pase mucho tiempo sin que tenga que vomitarlas en un papel aunque sólo sea por higiene mental.


Muchas gracias, José María, por tu tiempo, respuestas y fotos personales. Esperamos que te vaya muy bien tanto con esta novela como con los próximos proyectos.


A vosotros, amigos, como siempre, gracias por estar ahí.


Cristina Monteoliva

BAILÉ CON LA LUNA. José María de Paíz
31/01/2010 21:29:53

Título: Bailé con la luna


Autor: José María de Paíz


Editorial: Baile del Sol


Págs: 142


Precio: 10 €


 


Es probable que todos hayamos deseado al menos una vez en la vida huir de nuestros problemas, alejarnos de ellos no sólo mentalmente, sino también de forma física. Tal vez poner tierra de por medio sea un remedio temporal, nos calme en cierta medida y nos ayude a reflexionar sobre como arreglar las cosas. Me pregunto, no obstante, si en realidad sirve de algo alejarse en el espacio cuando no se llegan a acatar y, por tanto, solucionar estos conflictos que nos torturan. Tal vez la respuesta la encontremos en Bailé con la luna, la novela de José María de Paíz de la que hablaremos hoy.


Es verano y en Madrid hace un calor infernal. ¿Quién podría decidir, conociendo de antemano el tiempo que hace en el centro de la Península Ibérica por estas fechas, pasar las vacaciones en la capital de España? Tal vez no mucha gente. Pero el protagonista de esta historia tiene razones importantes que le hacen desplazarse a un lugar tan lejano de su hogar en Lanzarote, motivos que le urgen a buscar refugio en la casa madrileña de su tía, muy a pesar de la ya mencionada canícula, de la incomprensión de la gente que se topa por las calles madrileñas y de todo lo demás. De si conseguirá o no su objetivo sólo podrás enterarte si lees este libro.


El narrador y protagonista absoluto de esta novela breve pero de gran intensidad no tiene nombre, es decir, no nos lo llega a decir. Podríamos denominarle “el que nació matando a su abuelo” (ya que vino al mundo el mismo día que su abuelo lo dejaba), pues con este mote ha crecido y no creo que pueda desprenderse de él hasta su misma muerte. Como narrador, gusta este hombre torturado tanto por los demás como por sí mismo (más esto último, pues es siempre más perdedor el que está convencido de que su destino es serlo toda la vida, que es algo inmutable) de contar todo lo que le pasa en su estancia en Madrid, sin obviar los detalles más escabrosos (que son bastantes), así como los episodios del pasado más remoto y del más reciente (algunos oscuros, otros verdaderamente entrañables) que nos ayudan a comprender qué le ha hecho dejar la isla de Lanzarote para adentrarse en un inhóspito Madrid en el mes de julio, normalmente a través de una escritura ágil, ciertamente atractiva, que busca de la empatía del lector, de dar un sentido a esta huída que ha emprendido de forma correcta o errónea.


Aparte de sus recuerdos y pensamientos, de sus excesos diversos, acompañan en la aventura madrileña a este protagonista vencido personajes tan dispares como Aroa, la prostituta de alma violenta; el espíritu del difundo tío militar que habita en la casa de su tía, al que siempre hay que proveer de cerveza bien fría; Elena, la heladera de la que nuestro hombre podría enamorarse; Terry, el mejor amigo; el espíritu del guerrero guanche, del que nuestro hombre piensa estar poseído, etc.


Bailé con la luna, en definitiva, es una novela de vivencias intensas, de mentes torturadas que buscan huir tanto en el espacio, poniendo tierra de por medio, como a través del sexo, las drogas y el alcohol. Es una historia de perdedores que lo son desde el día de su nacimiento, que se resignan a serlo y no logran pensar que el futuro puede ser bien distinto, incluso, feliz. A través de esta obra, además, conoceremos un poco más de la vida de las gentes de la isla de Lanzarote, tanto pública como privada, de cuán distinto puede ser el universo de una isla si se compara con el de la Península, de todo lo que podemos aprender de los isleños con poco que nos esforcemos en conocerlos mejor.


No se puede huir de los problemas eternamente, pues éstos, de alguna manera, siempre te acaban encontrando allá donde estés. Si no me crees, si no lo has comprobado nunca personalmente, nada mejor que adentrarte en libros que hablan del tema y conocer a sus personajes. Nada mejor que leer Bailé con la luna para darte cuenta de esto y de otras muchas cosas.


Cristina Monteoliva


NOTICIAS/PROMOCIÓNATE. Febrero 2010 (I)
31/01/2010 21:28:26

PRESENTACIÓN DE MÁQUINAS, DE JOSÉ LEANDRO AYLLÓN, EN GRANADA


El pasado viernes 29 de enero tuvo lugar en La Casa de los Tiros, Granada, a las 7 de la tarde aproximadamente, la presentación de Máquinas, libro de relatos de ciencia ficción del autor José Leandro Ayllón publicado por la editorial malagueña Eppur. La presentación, que finalmente se convirtió en una amena conversación con el autor acerca de los relatos que componen el volumen como de su escritura en general, corrió a cargo del escritor y colaborador de La Biblioteca Imaginaria Pedro Crenes Castro. Más abajo podéis ver una instantánea tomada en dicha presentación (Pedro a la izquiera, José Leandro a la derecha).
Os recordamos que podéis encontrar la conversación en diferido que Pedro Crenes tuvo con José Leandro Ayllón para La Biblioteca Imaginaria así como la reseña que el mismo Pedro Crenes realizó de Máquinas en http://www.labibliotecaimaginaria.es/page10.php?year=2009&month=10.


 




COMISIÓN DE NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA ACE


Reunión del 26 de enero, 2010. NOTA INFORMATIVA A TODOS LOS SOCIOS DE ACE Y ACETT.


En la reunión del martes 26 de enero de 2010, la Comisión de Nuevas Tecnologías de la ACE, formada por los escritores Ignacio del Valle, Juan Pedro Molina Cañabate y Juan Gómez-Jurado; el escritor y traductor Ramón Sánchez Lizarralde; la traductora de ACETt María Teresa Gallego; los expertos en nuevas tecnologías en el mundo digital Antonio Cuerpo y Javier Celaya, y el escritor Antonio Gómez Rufo, que actúa como presidente de la Comisión, se ha acordado:




  1. Informar a los todos los escritores y traductores de la ACE y de ACETT que el mundo del libro y de la edición va a sufrir un importante cambio en el modelo de negocio, un hecho que todos deben tomar en seria consideración porque va a afectar tanto a empresas editoriales como a autores y traductores.



  2. Adoptar una postura pública ante los cambios en el modelo del negocio de libro que pueda servir de referencia tanto a los escritores y traductores agrupados en ACE y ACEtt como a todos los demás que lo deseen.



  3. Para este cambio, que empezará a notarse durante el año 2010 y que va a ser trascendental en años sucesivos, se están preparando intensamente las grandes editoriales españolas (como las de todo el mundo), así como los grandes servidores de contenidos digitales: Amazon, Google, Telefónica, iTunes y otros muchos.



  4. En España, concretamente, se está terminando de constituir una Plataforma formada por las editoriales Random House, Planeta y Santillana que se convertirá en una nueva empresa para compra de licencias de derechos digitales a los autores y la subsiguiente venta de sus libros en formato de libro digital o e-book. A esta Plataforma (que todavía no tiene nombre) se incorporarán en breve, previsiblemente, otras muchas editoriales españolas. Esta nueva empresa digital de Libros de España tiene previsto presentarse a la opinión pública en la Feria del Libro de Madrid (junio, 2010).



  5. Los escritores (por sí mismos o a través de sus agentes literarios) deben prepararse para que el nuevo modelo de negocio editorial no perjudique la difusión de sus obras ni se limiten sus derechos de autor y su remuneración, finalidad para la que se ha creado y va a trabajar la Comisión de Nuevas Tecnologías de la Asociación Colegial de Escritores de España y la Asociación Colegial de Traductores. EL UNICO INTERES DE LA COMISION ES INFORMAR A LOS COLEGAS DE SUS DERECHOS Y DE LAS POSIBILIDADES DE DEFENDERLOS, SIN QUE ELLO SIGNIFIQUE QUE CADA CUAL PUEDA LLEGAR CON SUS EDITORIALES A LOS PACTOS QUE CREAN OPORTUNOS.


En opinión de esta Comisión, los escritores y traductores deben tener en cuenta que:


a)      Por los estudios e investigaciones realizados, hemos comprobado que todavía nadie (ni editores ni autores) sabe cómo va a desarrollarse el negocio digital del Libro.




b)     Tampoco son conocidos ni evaluados correctamente (porque falta información) cuáles son las tecnologías ni los canales de multidifusión (e-book, descargas en móvil, otros…) en que se van a plasmar los nuevos negocios del libro digital. Por eso los autores y traductores tenemos que estar preparados ante cualquier posibilidad.




c)      Es posible que las empresas editoriales busquen, en el nuevo modelo de negocio, quitarse gastos de infraestructura y poner en marcha un negocio de elite sólo para autores de amplia repercusión popular.




d)     Es preciso tener en cuenta que la promoción y publicidad de las nuevas obras puestas en el mercado (al igual que ocurre ahora con los libros en papel) necesitarán de empresas (editoriales o no, pero parece que deberían ser las actuales editoriales) para llevar a cabo la labor promocional de los libros. Por eso es preciso llegar a acuerdos con las empresas editoriales y con las Plataformas Digitales que se constituyan.




e)      A partir del próximo mes de junio, los autores podrán gestionar sus propias obras cediendo sus derechos digitales a las plataformas digitales que deseen, sea Google, Amazon, Telefónica, iTunes o cualquier otra, en las condiciones que acuerde, conforme a sus intereses. No hay por tanto obligación alguna de ceder la licencia de explotación digital de sus obras a su actual empresa editorial. Pero sí hay que tener muy en cuenta de dichas plataformas no ofrecen servicios editoriales y sopesar los pros y los contras. (Véase más abajo el punto E).




f)       ES MUY IMPORTANTE SABER QUE LA CESIÓN DIGITAL NO ES UN CONTRATO DE EDICIÓN, SINO UNA LICENCIA DE EXPLOTACIÓN. Y QUE EN TODO CASO LA LICENCIA TIENE QUE CEDERSE EN UN CONTRATO INDIVIDUALIZADO PARA CADA OBRA, ANTIGUA O NUEVA, SIENDO NULA CUALQUIER CLAUSULA QUE SE HAYA FIRMADO EN UN CONTRATO DE EDICION, PARA LIBRO EN PAPEL, QUE INCLUYA EL DERECHO DEL EDITOR PARA EXPLOTAR LOS DERECHOS DIGITALES DE ESA OBRA.


En opinión de esta Comisión, y a la espera de preparar en breve un Contrato-Tipo para la Cesión de Licencias Digitales, se aconseja a los escritores y traductores que tengan en cuenta que las condiciones más razonables para la ceder una obra a una plataforma digital son:


A)    Siempre se deben ceder los derechos SÓLO PARA FORMATO de libro electrónico. Si las empresas editoriales tratan de comprar la licencia para descarga de móvil u otro formato, se recomienda hacer en un contrato diferente y a precio mayor.




B)     Las cesiones deben ser por un corto periodo de tiempo (uno o dos años, como máximo), porque no se sabe por dónde va a discurrir el nuevo modelo del negocio del Libro ni la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (LPI).




C)    El autor debe exigir tener un control de descargas/ventas, teniendo acceso al Contador de Descargas (algo técnicamente muy sencillo porque la Plataforma –el editor- sólo tiene que facilitar la clave de acceso).




D)    Si se fija un anticipo por la cesión de la licencia, el autor empezará a cobrar cuando se amortice el anticipo. De no existir anticipo (que será lo más frecuente) el autor debe exigir liquidación positiva desde la primera descarga.




E)     Teniendo en cuenta que Amazon, tratándose de una autoedición (colgar en la red los libros sin tratar, tal cual los envía el autor) establece un porcentaje de 70/30% (70% para el autor, 30% para Amazon), sobre ingresos netos, creemos que es preferible seguir el ejemplo anglosajón de permitir que los editores pongan los libros a la venta en mejores condiciones (tratados, formateados, cuidados), por lo que el porcentaje para el escritor, a exigir por cesión de licencia, debería estar entre un 30 y un 50% del ingreso neto del editor desde la primera descarga, dependiendo de si el editor garantiza o no una promoción adecuada de la obra (publicidad, gira promocional, elementos propagandísticos, etc.). En cuanto a los traductores deben pactar unos derechos que equivalgan a la cantidad que reciben por sus derechos sobre la venta del libro en papel.  Multiplicar por 2,5 esos derechos parece una pauta adecuada.




F)     En todo caso, debe distinguirse entre libros ya editados (en cuyo caso el porcentaje debería rondar el 50% para el escritor y multiplicarse por 2.5 para el traductor) y libros nuevos (en cuyo caso pueden pactarse condiciones de promoción, un anticipo sobre derechos equivalente a un número mínimo de descargas (1.000, por ejemplo) y unos derechos en torno al 30%, para que el escritor no pierda poder adquisitivo. En el caso del traductor, además de un anticipo semejante, equivalente a un número mínimo de descargas, habrá que tener en cuenta el precio del libro en papel y el precio de libro digital para calcular la equivalencia de ambos porcentajes. El ejemplo que figura es válido mutatis mutandis  para escritor y traductor:




a.      Por ejemplo: Si un libro en papel cuesta 21 euros, el 10% de derechos de autor son 2’10 euros. Si descargar un libro digital cuesta 7 euros, el 30% equivale a los mismos 2’10 euros.




G)    Estimamos contraproducente que la descarga de un libro digital puesta a la venta por la Plataforma española cueste una cantidad superior a los 10 dólares (8,50 euros), que será el precio aproximado que establezcan los grandes servidores mundiales.


Por último, se ruega a los escritores y traductores que difundan entre sus colegas autores lo que crean conveniente de estos datos para que estén informados y puedan realizar las preguntas o plantear las dudas que estimen necesarias. Pueden dirigirse a nuestras webs www.acescritores.com y www.acett.org



PRESENTACIÓN DE BROOKLYN BABILONIA, DE JOSÉ LUIS SERRANO, EN GRANADA





GO. John Clellon Holmes
31/01/2010 21:26:02

Título: Go


Autor: John Clellon Holmes


Editorial: Ediciones Escalera


Págs: 325


Precio: 19 €


 


Definitivamente vivimos tiempos más pacatos: los periódicos son aburridos, la opinión pública se escandaliza porque un jugador de golf ponga los cuernos, los bares cierran a las dos, las mujeres vuelven a tener citas con carabina y está prohibido fumar, mal visto beber e incluso pensar demasiado no es conveniente. Nuestra generación ha adoptado la asepsia y el buenrollismo como paradigmas de una sociedad donde unos chavales que dicen que no practican el fornicio ni se fuman un canuto arrasan entre los adolescentes. Incomprensible para los que crecieron adorando a tipos como Sid ‘Vicious’, incluso incomprensible para quienes asumieron que detrás de la fachada impoluta de los Beatles se escondían noches de orgías salvajes y viajes de LSD poco disimulados en sus letras.


Pero hubo un tiempo en que las calles estaban llenas de antros de música ‘bop’, “andanzas nocturnas, encuentros en las esquinas, auto-stop, mil bares de moda por la ciudad. En ese mundo, la gente estaba enganchada a las drogas, buscaban todos un nuevo grado de locura y de percepción. No paraban nunca, vivían de noche, corrían por todos lados haciendo contactos, desaparecían de pronto en la cárcel o por los caminos, y resurgían de nuevo buscándose unos a otros. Parecían ignorar todo lo que no fuera la realidad de los trapicheos, de un lugar donde quedarse, imbuidos por la frenesí del jazz”.


Estas palabras pertenecen a ‘Go’, la proclamada como “primera novela de la generación beat” que ‘sólo’ 58 años después de su publicación original Ediciones Escalera nos ha hecho el inmenso favor de editar en castellano entre nosotros. Su autor es John Clellon Holmes, amigo personal de Jack Kerouac y autor de la mítica ‘En el camino’, y que involuntariamente colaboró a bautizar a una generación que cambió para siempre las reglas de cómo vivir la vida, de cómo escribir para los jóvenes y de cómo ser a la vez poeta y estrella del rock and roll. Un día Holmes le pidió a Kerouac que pensara en una forma de describir a su generación, y este la definió como ‘generación beat’ por el sentimiento furtivo de no pertenencia que la caracterizaba, ese ritmo del jazz ‘bop’ de ‘Bird’ y Miles Davis que llena todos los momentos de ‘Go’ para goce de los drogadictos a esos sonidos.


Menos conocido que el propio Kerouac, Cassady o Ginsberg, sin embargo Clellon Holmes hizo, en palabras del autor de ‘En el camino’, “lo más honesto, lo más grande, lo mejor”. Y así es, en efecto, porque frente a las exageradas y difusas obras de algunos de los exponentes beat, ‘Go’ es una novela completa, bastante bien construida, con un argumento que tiende hacia la lógica y que no pretende otra cosa que presentar las andanzas de una generación pero contando con un argumento sólido: la amistad de Pasternak, Stofsky y Kennedy (alter egos de Kerouac, Ginsberg y Cassady, atención) a pesar de sus excesos, sus bailes con la autodestrucción, sus golpes de escasa fortuna donde la vida bestial y exagerada se impone a los tímidos latidos de la lucidez. Así es cuando un Pasternak-Kerouac se acuesta con la mujer del protagonista delante de sus narices después de una fiesta con abundante alcohol y porros, o cuando Stosfsky-Ginsberg muestra sus excesos verbales y depresivos al deambular de casa en casa en el agitado Nueva York de los cincuenta donde el saxofón y la trompeta imponen su ley.


Un tráfago divertido, una sensación de ser moscas pegadas a las paredes donde se resuelven los problemas a base de trago de vino barato y liadora, la impagable sensación de haber sido testigos de cómo se fraguó una generación que barrería con los clichés sociales de las clases medias adocenadas es lo que nos deja la lectura de ‘Go’. Una original, y bienvenida, puerta de entrada a un tiempo más interesante que este que nos ha tocado vivir donde esa concepción “clandestina y misteriosa de la vida”, de la que se habla en la obra parece haberse perdido para siempre o ser asociada a los programas de telerrealidad o viajes, falsas sombras de caverna platónica sólo aptas para quienes todavía tienen miedo de ponerse ‘on the road’.


Iván Alonso


EL SEÑOR DE LAS MOSCAS. Willian Golding
31/01/2010 21:22:32

Título: El señor de las moscas


Autor: William Golding


Traducción: Carmen Vergara


Editorial: Alianza editorial


Págs: 344


Precio: 8


¿Qué es el ser humano? Desde el principio de los tiempos, desde que el ser humano tiene consciencia de sus capacidades, esta pregunta se ha ido trasvasando de generación en generación sin que ninguna haya sido capaz de proporcionar una respuesta unánime. ¿Somos la creación de un Dios todopoderoso? ¿Somos el resultado de una serie de casualidades? ¿Somos el producto aberrante de una civilización superior? ¿Estamos más cerca de los animales o de los dioses? En 1954, el escritor británico William Golding puso sobre la mesa todas estas cuestiones y aportó su propia reflexión a través «El señor de las moscas».


En un lugar indeterminado, en una época que no conocemos (aunque poseemos las suficientes pistas a través de la narración para situarla en plena Segunda Guerra Mundial), un grupo de niños entre los 5 y 12 años se encuentra en una isla tras caer su avión en mitad del océano. No hay ni un solo adulto con ellos.


De forma casi mecánica, deciden organizarse imitando los modelos que conocen:


"Necesitamos más reglas y hay que obedecerlas. Después de todo, no somos salvajes. Somos ingleses, y los ingleses somos siempre los mejores en todo. Así que tenemos que hacer lo que es debido” (p.53).


Sin embargo, el paso del tiempo va mellando la convivencia pacífica primigenia, llegando a escindirse el grupo en dos subgrupos liderados por dos chicos muy diferentes, que sirven de arquetipo a dos concepciones opuestas de la vida: una forma de actuar basada en el sentido común frente a una forma de actuar autoritaria basada en la violencia.


El miedo se convierte en una herramienta para conseguir el poder, un miedo a lo desconocido que constantemente se manifiesta adoptando distintas realizaciones objetivas.


Al final, Golding a través de lo que narra, aporta sus respuestas a las preguntas que hemos planteado al principio. Porque «El señor de las moscas» es, por encima de todas las cosas, una fábula moral sobre la condición humana vista a través de los seres que representan la pureza, la inocencia, la incorrupción: los niños, un grupo de niños que se supone poseen una excelente educación, que proceden de un país civilizado.


Cuando acabamos la lectura de esta obra, un poso amargo nos invade, pues como dice el refrán, las verdades duelen, y el comportamiento de los personajes de «El señor de las moscas» en un fiel reflejo de lo que somos, de lo que hemos sido y de lo que estamos condenados a ser.


Por dos veces la obra ha sido llevada al cine: la primera vez en 1963, una producción británica dirigida por Peter Brook; y la segunda, una lamentable (y merecedora del olvido) adaptación estadounidense de 1990 dirigida por Harry Hook.


Raúl Rubio Millares


Conversando en diferido con JOSÉ FERRER
24/01/2010 20:13:57

Hoy, en La Biblioteca Imaginaria, tenemos el placer de entrevistar a José Ferrer (al que muchos conocemos por su otro nombre, el de José Vicente Pascual), un escritor que acabó el 2009 publicando más de un título. Le preguntamos en esta ocasión, sobre todo por su novela histórica Homero y los Reinos del Mar, una obra en la que valores tan imperecederos como la amistad, el valor, el amor y la lealtad están muy presentes (la reseña, como siempre, tras las palabras del autor, no tiene pérdida).


Como luego se me olvidará poner los pies de foto, os explico que en primero lugar encontraréis una instantánea que yo misma tomé en la presentación de Homero y los Reinos del Mar en Granada, a mediados del mes de noviembre; la siguiente pertenece a la portada del libro; más tarde, veréis a José Ferrer en la muralla romana de Astorga y por último, encontraréis una foto de una tablilla de barro.


Sin más, aquí os dejo con la entrevista:


¿Cuándo comenzaste a escribir?


No tengo más remedio que acudir al tópico: en la más tierna infancia. Porque es verdad. Me recuerdo a mí mismo, con siete u ocho años, redactando una “novela” titulada Guerra o Paz.  El plagio no llegó a materializarse porque mi magna obra infantil no pasó de la segunda página, y porque, evidentemente, yo aún no había leído a Tolstoi y me habría resultado imposible copiarlo. Me impresionaba soberanamente aquel grueso volumen encuadernado en polipiel que adornaba en las estanterías del salón de mi casa, abandonado por todo el mundo debo decir. Yo estaba convencido de que aquel libro tan grande debía contener historias extraordinarias, hechos insólitos, pasiones arrasadoras. En cierta ocasión pregunté a mi hermano mayor de qué trataba la novela y él me respondió: “De cuando Napoleón invadió Rusia”. El efecto de aquellas palabras fue más sobrecogedor todavía. “Napoleón”, “Rusia” y el verbo “invadir” eran nociones que podía entender perfectamente, conocidas, incluso familiares gracias a la educación que en aquellos tiempos prehistóricos, preconstitucionales y preidiocráticos se impartía en las escuelas. La posibilidad de conjugarlos en una inmensa narración que imaginaba colmada de batallas, acciones heroicas, movimientos de masas enardecidas en el clamor de la guerra, la voracidad de los ejércitos, la valentía de quienes defendían su tierra ante el invasor... todo ello me producía una indescriptible sensación de vértigo imaginativo. Decidí en consecuencia escribir una novela que tratase, precisamente, de “cuando Napoleón invadió Rusia”, con los resultados antes dichos. Pero quedó la pasión por escribir. Me di cuenta de que para hacer reales los sueños del niño que yo era entonces no necesitaba que los Reyes Magos me trajesen muchísimos juguetes, ni que mis padres me llevasen a Disneylandia, ni tener un caballo para galopar como los héroes de las películas. Con un folio y un lápiz podía construir todo ese mundo de maravillosos, pueriles anhelos. Y a ello me dediqué y así sigo. Los escritores, por lo general, solemos tener una infancia larguísima.


¿Te imaginas tu vida sin la escritura?


No. Ni puedo ni quiero.


 


 


 


¿Qué encuentras en la novela histórica que no hallas en otro género?


Nunca he hecho distingo, como lector, entre novela histórica y otros géneros. Cuando leí Salambó, de Flaubert, o Bomarzo, de Mujica Láinez, no tenía la sensación ni pensaba en que estaba leyendo “novela histórica”. Eran y son novelas sin más, espléndidas, magistrales novelas. De igual manera, sería muy difícil catalogar obras como El siglo de las luces, de Carpentier, o El señor Presidente, de García Márquez, como propias exclusivamente de un género llamado “novela histórica”. Hay argumentos que contar, ideas que compartir y en las que indagar, y la técnica de la novela exige hacerlo a través de personajes; el que tales personajes hayan nacido en una época u otra no afecta al hecho esencial de la narración como vía para representar e interpretar la realidad, que es al cabo lo que básicamente interesa al autor.


Ciertamente, hay novelas históricas con premeditada voluntad de serlo, de figurar como tales y ser tratadas por los lectores y la crítica en dicho sentido. Por lo general, versan sobre personajes señalados, pintorescos, evocadores, cuya identidad y biografía entrañan algún que otro enigma interesante. No tengo nada en contra de estas novelas, al contrario, suelen divertirme mucho, pero creo que un autor literario, si quiere que se le considere en ese sentido, debe transcender mediante su obra tanto las coordenadas temporales como el encasillamiento de los géneros. Santuario, de Faulkner, ¿es novela negra? Debe serlo, porque en ella se inspiró James Hadley Chase para escribir su célebre El secuestro de Miss Blandis, obra típica de esta especialidad. Sin embargo, Santuario ha pasado a la historia de la literatura como lo que es: una obra maestra de la narrativa, sin más adjetivos. Entiéndame, querida amiga, no voy a ser tan presuntuoso como para aducir que mis novelas son tan buenas que superan los moldes y rompen esquemas. No, por Dios. Lo que intento es argumentar una intención legítima y que creo compartida por la inmensa mayoría de los escritores: no caer, al menos no desde el principio, en el encasillamiento. Y ya me he ido por las ramas, porque usted me preguntaba qué encuentro en la novela histórica que no halle en otros géneros. Aparte de romanos y cartagineses, moros de la morería y caballeros cristianos, cóncavas naves, espadas de bronce y dioses de piedra... puede decirle que esta clase de narración me resulta tan transitable, o tan difícil, como cualquier otra. Hay quien incide en la dificultad especial de la novela histórica por la necesidad de la documentación. Bueno... es cierto, en parte. Pero también es verdad que cuando la novela respira por sí misma y los personajes han soltado la lengua, las complicaciones “de ambientación” se resuelven con bastante prontitud. ¿Le confío un secreto? Los autores de “novela histórica” suelen hacer lo que aconsejaba el gran ingeniero renacentista Iannelo Turriano: “Donde no llega la ciencia, debemos poner el arte”. No sé si me explico. Quien me haya entendido, debe convencerse de una vez por todas de que la novela histórica no es una forma amena y lúdica de aprender Historia. No, no. La Historia se aprende en los tratados de siempre, los de toda la vida. La novela sirve, en todo caso, para que nos demos cuenta de lo poco que sabemos, un paso imprescindible y muy aconsejable para empezar a aprender.


 


 


 


¿Cómo surgió la idea de escribir “Homero y los Reinos del Mar”?


Es casi una obsesión personal. El tema del náufrago que arriba a un lugar desconocido establece dos incógnitas: la procedencia del náufrago y el porqué de su deriva. Es un tema recurrente en la literatura universal, desde los relatos bíblicos (Jonás, Moisés), a la saga artúrica (los orígenes de Mordred, hijo de Arturo y Morgana), pasando por autores tan delicados como Góngora o tan incisivos como Swift o De Foe. Nuestra llegada a tierra firme, arrojados por el mar, es una metáfora perfecta sobre el nacimiento (o el renacer a la vida, viene a ser lo mismo), con la consiguiente e inmediata aparición de la incertidumbre que siempre va a acompañarnos en la existencia. Parece necesario, desde este posicionamiento, que el náufrago haya perdido la memoria (“... qué pureza”, diría Gimferrer). Ello determina la más desasosegante certeza del individuo, según mi punto de vista: sabemos dónde estamos, pero no tenemos una idea exacta de quiénes somos y para qué estamos aquí. Como el conocimiento científico no ha sido capaz de contestar a esa pregunta, y el filosófico también fracasa en el empeño, no queda otro remedio que encomendarse a la madre literatura, la cual, evidentemente, tampoco va a resolver el misterio. Eso sí: será capaz de describirlo con mucha elegancia y no poco esmero. Es un consuelo, al menos.


Por otra parte, siempre me han encandilado las épocas de la Historia subrayadas por el vacío, la tremenda oscuridad sobre la que apenas llegan noticias documentales y que intuimos colmada de agitación. Flaubert sentía una especial fascinación por las décadas que transcurren entre Cicerón y Marco Aurelio, cuando los dioses ya no existían y Cristo aún no había nacido; el hombre estaba solo y el único dios sobre la tierra era el emperador, aquella estirpe iniciada por Octavio Augusto que se autofagocitaría hasta la demencia de Nerón. Es una época singular, efectivamente, que casi provoca y desde luego tienta mucho a la imaginación de los escritores. Recordemos el éxito, previsible y merecido, de novelas como Yo Claudio.


Son estos ciclos históricos, “largos y procelosos”, los que siempre me fascinaron. El náufrago como asunto literario tenía que situarse en una de esas épocas. La Edad Oscura (siglos XI al V AdC aproximadamente) constituye, por decirlo así, el misterio por antonomasia. La humanidad civilizada (a la civilización mediterránea me refiero, las demás me importan bastante menos), se encontraba precisamente en pleno naufragio, en un mundo de pueblos errantes, ciudades devastadas, imperios desarbolados y anchos mares que conquistar en la aventura de la supervivencia. Es en este tiempo cuando surge la voz de Homero, aunque él no describe en su obra esas circunstancias sino que se remonta a la dorada antigüedad, la guerra de Troya y su escenario excelso de héroes, dioses y semihéroes en pugna por la supremacía. La voz del poeta ciego, por tanto, se nos presenta humilde, cercana, humanizada: un hombre normal, un pobre mortal, relata a sus semejantes contemporáneos los ciclópeos afanes de los inmortales. Hay un acento entrañable, de reconocible ternura, en todo ello. Y, en fin, son todas estas ideas amalgamadas y rumiadas durante muchos años las que finalmente confluyeron en la novela. El resultado ya lo conoce usted.


¿Acaso en un principio Homero iba a tener un papel mucho más protagonista del que tiene en esta historia?


No. Imposible pensar a Homero como protagonista principal porque, para empezar, ni siquiera sabemos si existió. Igual que su voz es un segundo plano (fantástico, pero recluido en su limitación como autor), cuando relata las epopeyas de la Ilíada y la Odisea, así quise que apareciese el personaje. El argumento no pretende tanto contar la biografía de Homero como explicar las condiciones en que aparece su voz, la literatura escrita nuevamente después de siglos en que este arte había desaparecido. Si se fija en la portada de la novela, verá que hay dos imágenes, dos Homeros... los cuales podrían ser tres, cuatro o veintiocho. La aventura existencial del datario Adhnes es un recurso para exponer mis conjeturas sobre la verdadera personalidad (diversa, diluida en la tradición literaria popular la época), de Homero. “...empiezan a llamarme el que camina en lo oscuro”, dice Adhnes al final de la novela. No importa quién encarne auténticamente la personalidad de Homero. Lo fundamental, para mí, es el hallazgo y la indagación sobre una época que “produjo” este tipo de literatura y a estos difusos, vagarosos, improbables poetas y relatores.


 


 


 


¿Cuánto hay de verdad en todo lo que Adhnes narra en esta novela?


Es verdad que sabemos muy poco sobre la Edad Oscura, de manera que cualquier conjetura, si está bien montada y el armazón de la ficción es sólido, parece legítima. Es verdad también que el argumento se desarrolla en unos momentos especialmente difíciles para las civilizaciones del Mediterráneo Oriental, continuamente asediadas por invasiones bárbaras y también por las naciones nómadas que irrumpían desde tierra y desde el mar, esos Pueblos del Mar, “los que viven en sus islas en medio del mar”, que juegan un papel destacado en la novela. Partimos de una base histórica: la humanidad, tras la guerra de Troya, ha sufrido el mayor cataclismo del que se tiene noticia. La civilización antigua ha desaparecido (Micenas, Troya y Knosos son un puro escombro, y faltan muchos siglos para la estabilización de la cultura griega clásica); el imperio hitita ha sido borrado del mapa por las invasiones a que antes me refería, los egipcios apenas se recuperan de la gran sangría que supuso para ellos la batalla de Kadesh y los posteriores y terribles combates contra los Pueblos del Mar. El caos es signo de lo cotidiano y sólo hay tres civilizaciones que tímidamente asientan su presencia en el inseguro ámbito mediterráneo: los fenicios, los jonios en la costa de Anatolia (no confundir, por favor, por los pueblos insulares del mar jónico), y Tartessos. Ese mundo es el que tiene que retratar el escriba Adhnes en sus memorias y datas. ¿Con qué material, o “documentación” que diríamos hoy día? Imagino que Adhnes, como todos los historiadores de aquella época o próximos a ella, recurriría a la imaginación, la explicación fabulosa de su entorno, las leyendas que corrían de boca en boca y, desde luego, la argucia literaria. Creo por tanto que la novela como género, en este caso, es vehículo adecuado para adentrarnos en lo principal de este entramado: cómo eran, cómo vivían y sentían los habitantes de aquel mundo tan convulso. No sé si he salido con bien del empeño, pero al menos lo he intentado y, desde luego, he disfrutado mucho con ello.


¿Tan malos eran los fenicios en la antigüedad?


Buena fama no tenían entre los demás pueblos del mediterráneo. Aunque claro, considerado que durante  muchísimo tiempo las ciudades fenicias fueron la principal potencia militar y comercial de su tiempo, parece lógica esa malquerencia. Cuando Plutarco los definía como “arrogantes en la victoria y viles en la derrota”, reflejaba un estado de ánimo beligerante respecto al gran emporio fenicio. Las demás civilizaciones envidiaban tanto su poderío como su enorme riqueza, la cual llegaba al punto de que, en ocasiones, fundían la plata que debían transportar en sus naves, convirtiéndola en anclas y otros útiles marineros, a fin de que ocupase menos sitio en las abarrotadas bodegas de sus barcos. Esta animadversión perduraría hasta la caída y aniquilación de Cartago, en el 146 AdC, por los ejércitos de Roma. El célebre “Delenda est Cartago” de Catón fue una maldición, una premonición sobre el destino de la cultura púnica, que mantuvo su vuelo sombrío durante nueve siglos.


¿Qué había escrito en las tablillas de barro?


Posiblemente invocaciones religiosas o bien anotaciones relativas a la memoria anual de la administración de palacio, redactadas en el silabario Lineal B, la escritura de los griegos micénicos que no pudo ser descifrada hasta 1952. Tanto la escritura Lineal A (minoica, aún sin descifrar en gran parte), como la Lineal B, desaparecieron tras el cataclismo social, político y económico que siguió a las guerras de Troya. Imagine que tras una terrible hecatombe nuclear (por poner un ejemplo de película de ciencia ficción), desapareciese la escritura actual, los ordenadores, los procesadores de texto, los bolígrafos y el papel; e imagine que dentro de seis o siete siglos, unos jóvenes estudiantes, en una nueva sociedad que intenta resurgir desde las cenizas del pasado, encontrasen textos conservados en un eBook. Así debían sentirse, más o menos, los personajes de mi novela cuando encontraron las tablillas de barro guardadas en el templo de Hestia.


 


 


 


¿Te sientes identificado con alguno de tus personajes?


No. Sí. No sé. Con Talos el náufrago, a veces. La verdad es que nunca me he parado a pensar en ello. Los personajes son eso mismo: personajes de una novela. Yo los he imaginado y los he escrito, pero identificarme... lo que se dice identificarse uno... me parece que no.


¿Qué esperas que encuentren tus lectores en esta novela?


Hummm... interesante momento para soltar la frase publicitaria: “Una búsqueda en torno al sentido de las civilizaciones y un alegato en favor de sentimientos perennes en el ser humano: la amistad, el coraje, la lealtad y el amor”. Lo pone en la portada del libro, a modo de reclamo para lectores, y la frase queda campanuda, no me lo negará usted.


¿Tienes ya nuevos proyectos?


Acabo de entregar a mi editor una novela, a ver si le gusta. Por pura cautela, no diré nada sobre ella, ni el título siquiera. Sólo puedo anticipar que versa sobre un enrevesado acertijo medieval, escrito en latín, y que el desarrollo de la intriga está vinculado a la averiguación de dicho acertijo. Esto lo puedo afirmar públicamente. Si le ha acudido curiosidad y desea usted más información, puedo enviarle privadamente toda la que quiera.


Muchas gracias, José, por tus palabras, fotos y tiempo. Espero que todos tus proyectos lleguen siempre a muy buen puerto.


No me voy sin apuntaros que podéis visitar también el blog de Homero y los Reinos del Mar, http://homeroylosreinosdelmar.wordpress.com/, ni sin daros las gracias por estar siempre ahí.


Cristina Monteoliva


 

HOMERO Y LOS REINOS DEL MAR. José Ferrer
24/01/2010 20:10:37

Título: Homero y los Reinos del Mar


Autor: José Ferrer


Editorial: Viamagna Ediciones


Págs: 560


Precio: 19,95 €


 


La Humanidad da un paso hacia delante y dos hacia atrás. El pasado está lleno de ejemplos de lo que afirmo, de civilizaciones cultas y ricas que se extinguieron irremediablemente tras una importante crisis, dando paso a otras mucho más rudimentarias. Es difícil comprender estos hechos, pues se han perdido los documentos esclarecedores, si acaso éstos alguna vez existieron. Aunque tampoco puede decirse que esté todo perdido: nos quedan las mentes de los escritores que intentan llenar estos huecos de la mejor la manera posible. Tal es el caso de José Ferrer y su novela Homero y los Reinos del Mar, obra de la que hoy hablaremos.


La vida transcurre tranquila en las Islas de Occidente justo hasta la llegada de un extraño naufrago a sus playas. El extranjero, que a partir de entonces quedará al cargo de las vírgenes del templo de Hestia, y al que tan sólo el joven relator Adhnes podría entender, porta unas curiosas armas de bronce que a todos hacen sospechar. Por si fuera poco, el rey Zosimo sueña cada noche que el naufrago será el causa de la mayor de sus desgracias. ¿Cuál será el destino del extranjero? ¿Se cumplirán las pesadillas del avaro monarca? ¿En qué modo podrá afectar todo esto al joven Adhnes y a sus amigos y compañeros de aventuras?


Lamento comunicaros a todos los que os hayáis dejado confundir por el título de esta obra que el protagonista no es el famoso Homero. Ni siquiera tomará este personaje el papel de narrador. Ambas funciones las viene a desempeñar el joven Adhnes, el que un día fuera esclavo y en el momento en el que el naufrago llega a las playas del reino de Zosimo se dedica a la escribanía, ese joven noble, el soñador enamorado de la prohibida Zora, virgen del templo de la diosa Hestia. Adhnes es un hombre íntegro, generoso y servicial, a veces también un poco ingenuo, que lo da todo por sus amigos. Así le conoceremos a través de su forma de narrar, de ese estilo tan peculiar, tan puro e inocente, que sólo puede hacer que le cojamos un tremendo cariño tanto a él como a sus compañeros, que nos alegremos en sus momentos felices y suframos con sus desgracias, que no serán pocas.


El elenco de personajes secundarios no podría ser más rico. Por un lado, tenemos a las tres vírgenes del templo de Hestia, Zora, Adrienne y Cirylla, encargadas por la vieja sacerdotisa Doreias de proteger las misteriosas tablillas de barro que nadie logra descifrar; Talos será el nombre por el que conoceremos al naufrago supuesto portador de desgracias; Kosmo y Acacio son los amigos de Adhnes, dos muchachos sencillos y verdaderamente leales. Y paro de contar, porque no acabaría nunca: soldados, reyes y esclavos, toda clase de personas conoceréis en este libro, tan variadas como lugares del Mediterráneo llegarán a visitar nuestros peculiares viajeros.


Entonces, ¿quién fue Homero en realidad? ¿Era el cuentista ciego y aficionado a la bebida que acompaña a Adhnes en su periplo? ¿Llegó a existir el famoso poeta o es tan sólo una invención más? ¿Qué es lo que debemos creer o qué no? Puede que encontréis la respuesta a estas preguntas en estas páginas de esta novela, o al menos una explicación bastante plausible. El caso es que tendréis que llegar hasta el final si queréis averiguarlo, porque yo sólo hasta aquí pienso contar.


Homero y los Reinos del Mar promete en su portada ser una historia de aventuras en las que los grandes valores, como el amor, la amistad, el coraje y la lealtad están muy presentes. Cumple esta novela con creces esta promesa, además de hacer soñar al lector con estas tierras lejanas, estos tiempos remotos, ese ir y venir de unos personajes sumidos en un mundo donde reina la total incertidumbre, hombres y mujeres a los que se les llega a apreciar y tan difícil son de olvidar tras la lectura de una obra tan bien fundamentada, de tan ágil narración y variado argumento.  


No creo que nunca lleguemos a saber qué pasó con las grandes civilizaciones del pasado, con todas aquellas que parece que se las tragó la tierra o tal vez volaron lejos en las naves de los extraterrestres. En este sentido, me quedo con Homero y los Reinos del Mar, esta interesante historia de las que hoy os hablo, pues de lo que sí estoy segura es de  que lo que esta novela nos cuenta es mucho mejor que lo que sucedió en verdad.


Cristina Monteoliva


NOTICIAS/PROMOCIÓNATE. Enero 2010 (III)
24/01/2010 20:09:11

“Premio de microrrelatos Por favor, sea breve”Convocado por la editorial Páginas de Espuma y el Taller de escritura creativa de Clara Obligado


1.ª.- Podrán concurrir al Premio de microrrelatos “Por favor, sea breve” todos los escritores y escritoras, cualquiera que sea su nacionalidad, que presenten obras escritas en lengua castellana.


2.ª.- Los textos deben comenzar con la siguiente frase: “Por favor, sea breve, dijo…” y ser inéditos y originales.


3.ª.- La extensión de los textos no debe superar los 500 caracteres, excluyendo el título.


4ª.- Los textos deben enviarse por correo electrónico a porfavorseabreve@ppespuma.com indicando en el asunto del mail “Premio de microrrelatos Por favor, sea breve”


5.ª.- El plazo de admisión de originales se cierra el día 16 de mayo.


6.ª.- Las obras habrán de ir tituladas y firmadas y a continuación deberán aparecer los siguientes datos: nombre y apellidos del autor, número de NIF o número de pasaporte en caso de que su nacionalidad no sea española, dirección de domicilio, número de teléfono y correo electrónico.


7.ª.- Se establece como premio la publicación de los 20 textos finalistas en una edición no venal editada por Páginas de Espuma.


8.ª.- El Jurado estará formado por Raúl Brasca, José María Merino y Ana María Shúa. El fallo del Jurado será inapelable.


9.ª.- La organización del Premio se reserva el derecho de hacer público el nombre de los finalistas con fines informativos y promocionales del premio.


10.ª.- El fallo del jurado se hará público el día 13 de junio de 2010, en la Feria del Libro de Madrid.


11.ª.- La presentación de la obra al Premio objeto de esta convocatoria implica necesariamente la aceptación íntegra e incondicional de las presentes Bases por parte de su autor, suponiendo el incumplimiento de las mismas la exclusión del concurso.


 


PRESENTACIÓN DE “PERLAS DEL PENSAMIENTO MISÓGINO”, DE MIGUEL ÁNGEL DE RUS, EN MADRID


El lunes 25 de enero, a las 20 horas, Ediciones Irreverentes presenta el libro que será su gran éxito del 2010: “Perlas del pensamiento misógino”, de Miguel Angel de Rus. El acto tendrá lugar en la Casa del Libro ( Gran Vía, Madrid). Presentan el libro el escritor Horacio Vázquez-Rial, el dúo humorístico Kuentaké y el autor. Este acto está abierto al público en general.


 


PRESENTACIÓN DE “JORGE BOÁN”, DE ELOY BOHAN, EN MADRID


 


 


PRESENTACIONES DE LIBROS DE EDICIONES CARENA PARA LA ÚLTIMA SEMANA DE ENERO


* El martes 26 de enero tendrá lugar a las 19.30 horas en la Sala Sagarra del Ateneu barcelonés (c/ de la Canuda, 6 – Barcelona) la presentación de Te compraré unas babuchas morunas, de Pepa Cantarero, una novela sobre la saga de una familia de jornaleros de Sierra Morena. Presenta el libro la historiadora y escritora Antonina Rodrigo


* El viernes 29 de enero, a las 19 horas, en la Sala de Ámbito Cultural (sexta planta) de El Corte Inglés de Portal de l’Àngel, en Barcelona, se llevará a cabo la presentación de Un extraño viaje, de José Enrique Martínez, una novela, ambientada en la Europa contemporánea, sobre la pasión del compromiso.


* El sábado 30 de enero, a las 18 horas, en el centro cívico de Sant Andreu (C/Gran de Sant Andreu, 111) se presentará El árbol seco, de José Antonio Baños, una novela sobre las relaciones homosexuales en la tercera edad.  Organiza el Grup d’Amics Gai-Lesbiana


Las entrevistas a los autores las pueden leer en www.edicionescarena.org, en la sección Escritores


 


PRESENTACIÓN DE “MÁQUINAS”, DE JOSÉ LEANDRO AYLLÓN, EN GRANADA


 


 

SOUL MAN. José María Mijangos
24/01/2010 20:07:33

Título: Soul Man


Autor: José María Mijangos


Editorial: Lengua de Trapo


Págs: 384


Precio: 19,90 €


 


La lectura de la novela ‘Soul Man’ (Lengua de Trapo, 2009), de José María Mijangos confirma algo que este crítico, y melómano convencido, siempre ha creído: la difícil comunicación entre la escritura de ficción y la experiencia musical, la complicada misión del escritor para transmitir en letra de molde lo que sucede sobre un escenario. La música es, por definición, un arte efímero. Si no fuera por el registro fonográfico sería una de las creaciones más frágiles del hombre. La música es, por tanto, presente puro: sólo existe mientras es interpretada y enseguida se desvanece en el aire. Una partitura no es exactamente música, como una receta no es un plato de comida. La literatura es, por el contrario, arte fijado. Su sentido es su existencia, al igual que la pintura. Un libro o un cuadro que ya no existen no son un libro o un cuadro en potencia, no se pueden recrear. La música se reinterpreta desde que nace. Aunque es verdad que no podemos escuchar los Conciertos de Brandeburgo de Bach tal y como sonaron la primera vez, sí podemos interpretar ese sonido sin atentar contra la integridad de la obra. Trasladar ese concepto al arte escrito sería patético. Reconstruir las obras perdidas de Aristóteles sería poco menos que un ejercicio freak, sólo apto para una parodia. Por ello música y literatura, aunque hermanadas para aumentar la sensibilidad artística, dialogan mal en sus respectivos formatos. Hay que tener la pluma y el temple de un grande para escribir una buena y sólida novela a partir de la creación instrumental, o hay que rendirse y dedicarse al prestigiado ensayo musical, de los que hay tan abundantes modelos que sólo voy a reseñar el más reciente en nuestro país. El monumental ‘El ruido eterno’, de Alex Ross, un viaje por la música orquestal (me niego a escribir ‘clásica’ o ‘culta’) del siglo XX.


En principio, la propuesta de Mijangos sonaba bien en mi jukebox. La historia de Cleophus Brown, un niño negro de Memphis hijo natural del ficticio compositor de blues y rock Mad Dog Rufus, que a través de los discos de su padre va descubriendo el mundo de la música popular del siglo XX y que, gracias a una serie divertida de azares, influye en la creación musical de nombres como Ray Charles, Elvis Presley, Sam Coke o más adelante los mismísimos Beatles. La casa de los Brown en la pequeña ciudad sureña de Estados Unidos se convierte en parada obligatoria de todos aquellos aprendices de rocker que copian descaradamente el estilo que brota de los altavoces del inquieto, gamberro y delincuente Cleophus Brown, enamorado de los sonidos americanos desde su tierna infancia y dispuesto a vivir de acuerdo a su leyenda.


Las cien primeras páginas de la novela (de un libro que tiene más de 300) son, por tanto, las mejores, las más expresivas, ricas y divertidas en anécdotas y paisaje humano y sonoro. Aunque ya el autor empieza a revelar algunas de las fallas de su estilo, como su particular obsesión por las palabras redichas, por la jerigonza, esa cultismo que tanto atenaza a nuestros autores en general y, sobre todo, por la inanidad de los personajes y de las situaciones. Así, la biografía de Brown es una sucesión de acciones delictivas que su desdibujada e increíble madre se limita a recibir con un suspiro y algún persignarse una y otra vez hasta la nausea, y un desfilar de artistas conocidos que en todo momento hablan, se comportan y actúan como si hubieran nacido en plena meseta ibérica.


Pero si la novela no carece de interés en esta etapa formativa y uno puede sonreír ante el hecho de que los discos del ‘underground’ y permanentemente censurado en América padre del protagonista Mad Dog Rufus anticipen toda la deriva del rock en los años cincuenta y sesenta sin que él sea reconocido ni vea un centavo, la obra se derrumba completamente cuando hijo, madre y su nuevo marido (homosexual a más señas) parten hacia una base de Estados Unidos en Madrid. Lo que hasta entonces era una humilde novela jocosa de iniciación al nacimiento de la música popular americana se entrevera con una parodia sacada de un tebeo de Ibáñez o de un guión perdido de una película de Mariano Ozores y se convierte en otra página más del inacabado y eterno realismo carpetovetónico novelesco español.


Una lástima que el autor no haya seguido la escuela de alguien como Jordi Sierra i Fabra, que a pesar de que los que van de listos se empeñen en domesticarlo tras las jaulas del zoo de la novela juvenil es posiblemente el mejor novelista del hecho musical en España. Su literatura hecha de pasión, amor y conocimiento sí permite un acercamiento ponderado y eficaz al fenomeno rock. O como Kiko Amat, otro al que Herralde ha sumido en la servidumbre del escritor “para jóvenes”, pero cuyos libros dan muestra de cómo se puede conjugar el fervor del microsurco con una literatura potente, romántica, de intensa voz propia. O, último ejemplo, como el estilista exquisito que es Sabino Méndez, compañero de correrías de Loquillo y sus Trogloditas y cuyo ‘Corre, rocker’, supone el encuentro definitivo entre la alta calidad literaria  y la crónica musical española de los ochenta.


Mijangos ha decidido el camino fácil, aun así su novela no carece de interés para el que se quiera iniciar en esa movida ajetreada, y que parece sólo propia de mentes adolescentes, y que en realidad es la emocionante historia de la música americana en el siglo XX. La semana pasada un provecto erudito español volvía a reírse desde las páginas de un diario nacional de las masas aborregadas que acudían a vocear a un concierto, de rock entiendo. Pobre. No sabe que esas masas aborregadas ya no van a ver rock ‘n roll de verdad, sino que acuden a sucedáneos, que el rock de verdad es la música folk de la modernidad y que, a menudo, sucede en lugares íntimos y pequeños. Su nacimiento pudo ser de mano de un bluesman amargado, censurado y genial. Vale, lo acepto. ¿Por qué no?


Iván Alonso


CUENTOS DE SOMBREROS Y PARAGUAS. Aranzazu de Isusi
24/01/2010 20:06:18

Título: Cuentos de sombreros y paraguas


Autora: Aranzazu de Isusi


Editorial: Quadrivium


Págs: 140


 Precio: 14 €


 


El paraguas sirve para guarecerse de la lluvia. El sombrero del sol. Aunque eso no quita que un paraguas pueda usarse como sombrilla, y el sombrero para resguardar del agua la cabeza. Estos dieciocho relatos la mayoría muy breves son así, inclasificables, lo que no es poco decir. Y tan difíciles de situar en un punto exacto como una partícula gaseosa. Escenas sedimentadas en la realidad sufren el mismo metamorfismo que una roca, mientras los  personajes son meros testigos de la estratigrafía de los sucesos. El desencadenante: la adición química de fantasía. Una voz narrativa propia que no tiembla y con un timbre reconocible hacen el resto.


Naturalmente nunca llueven letras al gusto de todo lector, ni hay paraguas que recojan todo la tinta. Si todavía lo duda es porque ha leído poco relato, género donde la falla no queda escondida por la orografía del terreno, y arriesgado donde los haya. Y en ese particular, en el del riesgo de la escritura, a mi me parece que Aranzazu de Isasi no se amilana, pues ya lo he señalado líneas arriba, mezcla el registro realista con el fantástico, sin esparajismos innecesarios y sin despeinarse al quitarse el sombrero, la chistera, de donde se saca el conejo.


La autora puede ser ilusionista, pero no ilusa, de modo que no voy a intentar hacerle creer ni a ella ni a quien lea esta reseña, que todos los cuentos me han satisfecho plenamente. El lector que hay dentro de mí ha trazado una distinción tajante: en una cesta los que le parecen técnicamente correctísimos y difíciles de escribir, pero tan canónicos que le dejan en el cuerpo un frío administrativo. En la otra cesta, los que además de todo eso anterior, le han hecho quitarse el sombrero, descubrirse, y descubrir en esta una escritora que hace que por las venas del relato circule sangre y no solo tinta.


Esquelosis” ha sido el clímax. Una irrealidad totalmente creíble. ¿Cómo se guisa? Mediante el hilo conductor de un único sentimiento: el de la obediencia debida al poderoso caballero don dinero. Humor negrísimo, de guante blanco, con un ritmo que oscila proporcionalmente al son de la cafeína ingerida, un tempo loco al final que pone nervioso al lector, y que estalla en una traca catártica.


Aunque no sería justo situar “Momia” ni siquiera un milímetro por debajo en el listón. Una deriva perfecta hacia el elemento fantástico. Añada al humor negro de antes administrado con mano de taxidermista (“Pero oiga –le dije- después de 5500 años no pretenderá tener conocidos que se acuerden de usted”), el sudario de una ternura suave (p. 51 “Me dice que está ahí porque es la primera vez que alguien reza por su alma.”). Esta pobre momia encogida en el British Museum que “vive” con un alma extraviada porque murió antes de que el cristianismo edificara un lugar para ella, aunque esté más seca que la mojama trae esa sangre que antes dije circula por los vasos sanguíneos de estos relatos. Solo un pero, y es que en este como en otros  trasluce la excesiva preocupación de la autora por cerrar los relatos. Tanto que en este como en “Pase especial” aquellos (los finales) se trasroscan. Quite el último párrafo del relato, el que empieza “Vuelvo a mi ordenador…”, y aunque no sea una expresión nada británica, exclamará lo que yo: Chapeu!


En “Pase especial”, si elimina el último párrafo del relato (“Desde la otra acera…”) le quedará una lectura redonda, brillante, el protagonista le trasladará su desazonante sensación de amargo fracaso, por no haber conseguido transformar a la otra según su idea (en “Marta sin velos” sin embargo sí que lo consigue, el transformar a la otra en una imagen de sí mismo). Ese párrafo final que si se lee desinfla el relato, recuerda a las buretas llenas de una disolución en las que hacen echar a los estudiantes algún producto y la reacción vira el color. Simplemente, con no añadir ese compuesto basta.


Nada que quitar, nada que objetar al perfecto “Bella espía”, microrelato con un mecanismo gozoso y de alto riesgo (por aquello de que no fui capaz de reconocerlo hasta una segunda lectura).  


En un relato soy más de acción que de letra, de sentimiento fuerte que de tibieza, y en “Querido Sammy”, realista al cien por cien, los sentimientos y la acción palpitan calientes. Se sigue perfectamente la estela emocional de esta mujer de corazón blando. Cuando éramos críos y salíamos de ver una película de karatekas nos dábamos la mar de palos imitando a nuestras estrellas. Mientras uno lee este relato grita como hacíamos a la pantalla cuando el chino malo de largos bigotes aparecía para atacar por la espalda a Bruce Lee. A Nancy no he parado de gritarle mentalmente en todo el relato lo de “¡No seas idiota!”. Ya me comprenderán cuando lo lean.


Y si a la juventud nos remontamos “La ciudad de la memoria”, que uno cree va a ser un tributo a “Las ciudades invisibles” de Calvino, se queda en guiño, y toma su propio camino, deriva de una forma muy sutil a un relato apto para jóvenes en el que el elemento levemente macabro y fantástico que a estos pueda atraer no está reñido con una reflexión subterránea sobre cómo en realidad no somos lo que comemos, sino que somos nuestra memoria.


Esta enumeración de las narraciones con las que me quedaría, como verán está resultando variada porque variado es el libro. “Al viejo maestro”, sobresaliente, sigue en la nebulosa indefinida de lo real-fantástico, y con su apariencia de cuento antropológico invita como el anterior al pensamiento sencillo y práctico: ¿se ha dado cuenta de que no realiza acciones que no tienen nombre? ¿Qué pasa si alguien inventa nuevas palabras para nombrar más allá de nuestras trece mil acciones reconocidas y por tanto somos capaces de realizar nuevas acciones?


He citado muy de pasada el tema del humor. El humor irónico como envoltura, como neblina apenas perceptible pero que impregna, está presente en casi todos estos relatos que se vienen enumerando. En “Harpías” es de mayor calado porque alcanza también al doble sentido. Un objeto de inspiración mitológica: el harpía. Una situación fantástica: la esposa se convierte en harpía para desplumar a su marido. Algo que no es un mito ni una fantasía: suegra (no digo más), cuñado (con eso basta), y el axioma de que a los hombres nos pierde el “enroscamiento” (he chascado la lengua y guiñado un ojo al escribir esto). Para trasladar el eufemismo “enroscar” al román paladino deberá leer el relato. Y un consejo: observe a su mujer con detenimiento cuando esté dormida, busque rastros de un plumón incipiente, no se fíe de las apariencias.  


Este libro se parece a otros como se parecen un sombrero y un paraguas, afortunadamente. En un relato de Flannery O’Connor cuyo título no recuerdo, un anciano se demora en elegir un sombrero por culpa del amplio surtido. Si estos relatos fueran sombreros tendría un problema: querría salir con un amplio muestrario.  


José Cruz Cabrerizo


30 elementos 1  2  3 
Clásicos reencontrados
Ensayo
Fantasía/Ciencia Ficción
Literatura juvenil
Manuales
Novela contemporánea en español
Novela contemporánea extranjera
Noticias
Novela histórica
Relato breve
Novela negra
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